ESTADOS UNIDOS

Joe Biden logró la misión de unir a su partido en la convención demócrata

El exvicepresidente de Barack Obama cerró el jueves la convención de cuatro días con un discurso en el que prometió dejar atrás la "división" y dar vuelta a la página tras el gobierno de Trump. 

Joe Biden, candidato demócrata a las elecciones de Estados Unidos. Foto: AFP.
Joe Biden, candidato demócrata a las elecciones de Estados Unidos. Foto: AFP.

Joe Biden, el candidato de los demócratas a las elecciones presidenciales en Estados Unidos, logró unir a todas las facciones del partido en la convención, que transcurrió sin traspiés y que será la medida para el cónclave que los republicanos organizan la próxima semana para proclamar a Donald Trump.

El exvicepresidente de Barack Obama, de 77 años, cerró el jueves la convención de cuatro días con un discurso en el que prometió dejar atrás la "división" y dar vuelta a la página tras cuatro años de gobierno de Trump.

"El actual presidente ha cubierto Estados Unidos de oscuridad durante demasiado tiempo. Demasiado miedo. Demasiada división", dijo el candidato en un discurso que duró 25 minutos y que puso fin a un evento que se celebró mayoritariamente online, lejos de la tradición de los mítines llenos de globos, sombreros y audiencias enardecidas.

En su exposición, Biden prometió que si es elegido, va a buscar sacar "lo mejor de cada uno. "Voy a ser un aliado de luz y no de la oscuridad", afirmó.

Este discurso es el punto cúlmine de una carrera que comenzó en 1973 cuando fue elegido senador por Delaware. Durante estos casi cincuenta años, intentó dos veces llegar a la Casa Blanca y en 2008 tras retirarse de la carrera fue escogido por el candidato ganador, Obama, como compañero de fórmula.

Su intento en 2020 fue la vencida, pese a una espectacular renovación del Partido Demócrata y a que en la contienda llegó a haber 20 precandidatos.

Pero a principios de marzo, al inicio de la pandemia, Biden logró consolidarse rescatando el apoyo de varios rivales moderados que se sumaron a su candidatura.

A principios de abril el último de sus rivales que permanecía en la contienda, el senador progresista Bernie Sanders, abandonó la carrera cuando el país ya estaba confinado por la pandemia.

Joe Biden junto con su esposa Jill Biden. Foto: AFP.
Joe Biden junto con su esposa Jill Biden. Foto: AFP.


Pero en contraste con unas primarias fratricidas en 2016 en las que Hillary Clinton y Sanders lograron apenas una imagen de unidad, en medio de escándalos y filtraciones, Biden congregó al partido, de una forma austera, acorde con su reputación de moderado.

"Bernie", el veterano senador socialista, se mostró sonriente en una toma al estilo de una llamada de Zoom, en la que junto a sus antiguos rivales llamó a votar por Biden.

"Todos nosotros ya seamos progresistas o moderados debemos estar unidos para derrotar a este presidente", dijo el senador Sanders.
Otra de sus antiguas rivales, la senadora Kamala Harris, hizo historia como la primera mujer negra en ser nominada por un partido mayoritario como candidata a la vicepresidencia.

La expectativa sobre los republicanos

Las circunstancias extraordinarias de la campaña electoral no parecieron lastrar demasiado a Biden, por lo menos por ahora, y pese a que el candidato mantiene un protocolo sanitario estricto y no hace campaña en terreno, corre con ventaja en las encuestas.

La unidad del campo demócrata se cimentó en una dura oposición a Trump que, contrariamente a 2016, ya no tiene la ventaja de ser subestimado por sus rivales.

Trump por su parte será investido por su partido la próxima semana en una convención que el mandatario buscó que fuera normal, hasta que la realidad de la pandemia se impuso.

Ahora se conocen pocos detalles sobre el programa y lo único que ha trascendido es que Trump quiere pronunciar su discurso para aceptar ser el candidato desde la Casa Blanca, lo que rompe su mandato de separar sus actividades de gobierno de las de campaña.

Durante toda la semana, Trump buscó asechar a sus rivales, denostando a Biden con los epítetos "Joe el dormido" o el recién acuñado "Joe el lento" e intentado presentar su vínculo con Obama como una desventaja, afirmando que es un símbolo del "establishment". También le calificó de ser una marioneta de la izquierda radical y luego le señaló de ser demasiado cercano a China.

"En 47 años no hizo ninguna de las cosas de las que ahora habla. ¡Él nunca va a cambiar, son sólo palabras!", afirmó en Twitter.

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