jerusalen El primer consejo de ministros del nuevo gobierno israelí se centró ayer en resolver cuestiones técnicas, pero el gabinete tiene la vista puesta en el objetivo que se ha fijado de establecer definitivamente las fronteras de Israel, aunque sea sin llegar previamente a un acuerdo con la parte palestina.
Horas antes de la primera reunión del nuevo gobierno se produjo en Hebrón el desalojo de una casa ocupada por familias de colonos judíos, que se puede ver como una muestra de lo que seguramente ocurrirá si se pone en práctica ese plan que requiere la evacuación de algunos asentamientos de Cisjordania.
El desalojo dio lugar a un enfrentamiento entre colonos y fuerzas del orden que se saldó con 19 heridos.
La operación fue en cumplimiento de una orden judicial pero, si sigue adelante el plan del Gobierno de Ehud Olmert de evacuar los asentamientos aislados y sumar definitivamente a Israel los más poblados y cercanos, el ejecutivo tendría que tomar la decisión política de desplazar a 70.000 personas.
Los colonos israelíes, apoyados por los partidos de la derecha, se oponen al "plan de la desconexión" desde que este se aplicó en otoño pasado en Gaza. Ya entonces hubo resistencia activa al desalojo, y la radicalización reciente de los métodos utilizados por los colonos para obstaculizar las evacuaciones hacen temer grandes disturbios cuando se trate de llevar a cabo en Cisjordania una operación más amplia que la de Gaza.
Durante los incidentes en Hebrón, los extremistas atacaron a la policía a botellazos, a pedradas, con huevos y pintura, pero también arrojaron, al parecer y por primera vez, dos bombas incendiarias.
Por otra parte, el fin de semana pasado el Ejército israelí llevó a cabo bombardeos contra zonas de Gaza desde las que las milicias palestinas disparan cohetes hacia Israel. Las bombas causaron la muerte de cinco palestinos y heridas a otros tres. efe