EL PAÍS DE MADRID
Irán no dio a Occidente la respuesta que esperaba sobre la suspensión de su programa nuclear. Ahora, expuesto a nuevas sanciones, amenaza con bloquear el estrecho de Ormuz, por donde pasa el 40 por ciento del petróleo del mundo.
El hipersensible mercado del petróleo, con los precios desbocados desde hace meses, sufre estos días una nueva sacudida de nerviosismo por la amenaza de Irán de bloquear el estrecho de Ormuz por donde circula el 40% de las exportaciones mundiales de crudo. El comandante en jefe de los Guardianes de la Revolución, Mohamed Ali Yafari, anunció el lunes que los guardianes habían probado un nuevo misil naval antibuques, que permitirá "cerrar el estrecho de Ormuz". El nuevo cohete tiene un alcance de 300 kilómetros y puede destruir cualquier buque que se encuentre en aguas iraníes.
Las amenazas de Yafari se produjeron el mismo día en que el jefe del equipo negociador nuclear iraní, Saeed Jalili, dio a Javier Solana, representante de las potencias occidentales, una respuesta "decepcionante y no concluyente" a la propuesta occidental de incentivos para que Irán renuncie a su programa nuclear. Un día después, ayer, el régimen de Teherán prometió una respuesta "siempre y cuando se aclaren algunos puntos", lo que fue interpretado como otro desaire.
Aunque el desafío iraní, apoyado con el anuncio de nuevas armas no fue acompañado de prueba alguna, las palabras amenazantes del jefe de los Guardianes de la Revolución incrementaron el nerviosismo en los mercados de crudo que ya se encuentran muy tensionados por el fuerte desajuste entre la oferta y la demanda. En 2007, el aumento del consumo de crudo especialmente en China y otros países emergentes fue muy superior a los incrementos de producción provocando una espiral de encarecimiento de los precios, que ha desbordado las previsiones más pesimistas.
El precio del barril alcanzó el punto máximo de 147,3 dólares el barril el pasado 11 de julio. Luego se moderaron hasta 120 dólares la semana pasada. El lunes volvió a remontar hasta alcanzar los 126,3 dólares el barril pero cayó más tarde tras el anuncio de la OPEP, (Organización de Países Exportadores de Petróleo), de aumentar la producción ante el riesgo de que se crearan problemas de suministro por la posibilidad de tormentas tropicales y la inseguridad creciente en el delta de Níger. Ayer se mantuvo esa tendencia: el precio del barril terminó por debajo de los 120 dólares.
Vital. A través del estrecho de Ormuz se exportan más de 15 millones de barriles diarios de petróleo. Los principales suministradores son Arabia Saudí, 6 millones; Irán, 2,5; Emiratos Árabes Unidos, 2,1; Kuwait, 1,7, Irak, 1,6 y Qatar 0,7, según la Agencia Internacional de la Energía. El estrecho, con una anchura media de entre 50 y 100 kilómetros, consiste en una serie de canales navegables de unos 3 kilómetros de ancho, lo que lo hace aún más vulnerable a un ataque.
Ante el aumento de la tensión en la zona, algunos países como Kuwait, están considerando la posibilidad de aumentar los almacenamientos de crudo en el exterior.
Hace dos años el ayatollah Alí Jamenei, amenazó ya con "interrumpir el abastecimiento" cerrando el estrecho de Ormuz si Estados Unidos atacaba a Irán. Sin embargo, analistas occidentales estiman que los iraníes serían los principales perjudicados de tal medida porque perderían su principal fuente de ingresos.
Las manifestaciones del general Yafari, de fuerte contenido propagandístico, aseguran que "la nueva arma está realizada con tecnología completamente nacional", y que "ningún buque enemigo podrá escapar en un radio de 300 kilómetros". Los Guardianes de la Revolución Islámica, los llamados Pasdarán, es una organización militar creada en 1979 por el ayatolá Jomeini que cuenta con unos 350.000 hombres.
A principios del pasado julio, los guardianes exhibieron a bombo y platillo la nueva versión de misiles Shihab, sobre los que, sin embargo, quedaron ciertas dudas sobre la eficacia de los lanzamientos. Los Pasdarán están bajo el mando del líder máximo, el ayatollah Ali Jamenei.