TEGUCIGALPA | AFP, ANSA Y AP
El derechista Porfirio Lobo se declaró ganador en las elecciones de Honduras y prometió un gobierno de unidad nacional, pero su desafío más grande como presidente será ganar la confianza de los países que no reconocen su legitimidad.
"Hoy Honduras ha decidido su propio futuro para terminar de una vez por todas con la crisis que tanto nos ha afectado y que tanto daño ha hecho a los más necesitados", dijo Porfirio "Pepe" Lobo, del Partido Nacional, la madrugada del lunes ante decenas de seguidores.
En ese mismo momento Lobo ofreció una "mano abierta franca y sincera para formar un gobierno de unidad nacional, de reconciliación".
"No es tiempo ya de más divisiones, es hora de sumar y multiplicar, dejemos atrás las diferencias, vamos adelante todos juntos por Honduras", dijo el derechista, luego de unas elecciones convocadas por el régimen de facto que destituyó en junio al anterior presidente, Manuel Zelaya.
Según datos parciales del Tribunal Supremo Electoral (TSE), en su segundo intento por llegar a la presidencia Lobo obtuvo 55,9% de los votos, frente a 38,6% de su rival, Elvin Santos, del Partido Liberal, que reconoció su derrota.
El TSE dijo que la participación fue de 61,3% (casi 10 puntos más que en 2005). Así, el gran perdedor de los comicios fue Zelaya, quien había pedido a los hondureños que no acudieran a votar para no legitimar el golpe de Estado.
Zelaya denunció que el régimen de facto "infló" los resultados de la elección para "convertirla en una mentira para los hondureños", en declaraciones desde la embajada de Brasil. Sostuvo que la abstención rondó el 65-70%.
Lobo debe asumir el 27 de enero, con el desafío de sanar la fractura de la sociedad y reinsertar a su país en la comunidad internacional, en parte reacia a reconocer los comicios.
Según el flamante presidente, las adhesiones están empezando a llegar. Estados Unidos, Alemania, Colombia, Costa Rica, México, Panamá, Japón, Italia, Suiza, Indonesia, Emiratos Árabes Unidos y Francia han "expresado que van a aceptar nuestro proceso", dijo.
IBEROAMÉRICA DEBATE. Los 22 países iberoamericanos estaban enfrascados ayer en intensas discusiones sobre la nueva situación política en Honduras, durante la XIX cumbre Iberoamericana en Estoril, al oeste de Lisboa.
Portugal se mostró escéptico sobre la posibilidad de obtener una declaración sobre Honduras en esta cumbre que preside, debido a la polarización de sus integrantes. "Si fuese posible que haya una declaración en la cumbre iberoamericana que contribuya a dar un desarrollo a este proceso en el plano político, muy bien. Si no es posible, no vale la pena", dijo el canciller portugués Luis Amado.
Varios países mantienen una posición inflexible al respecto. La presidenta argentina, Cristina Fernández, reiteró que "no podemos dejar que constituyan un precedente en la región", y las catalogó como "un simulacro, una parodia de elecciones". Cuba pidió desconocer al "gobierno espurio" que resulte de las elecciones y acusó a Estados Unidos de apoyar la instalación de una "dictadura".
También Venezuela, Ecuador, Bolivia, Paraguay, Nicaragua y Guatemala rechazan las elecciones en Honduras, mientras que Perú, Costa Rica y Panamá las reconocen. Uruguay había adelantado que no reconocería los comicios.
España sorprendió ayer al declarar que "no reconoce las elecciones, pero tampoco las ignora", según dijo el canciller Miguel Ángel Moratinos.
El secretario general de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza, dijo estar abierto al diálogo con Porfirio Lobos. Insulza dijo que no puede desconocer ni validar las elecciones, pero que están abiertos al diálogo con el presidente electo para la construcción de la democracia.
Las cifras
55,9% Es la cantidad de votos que le dieron el triunfo al candidato Porfirio "Pepe" Lobos. Elvin Santos obtuvo 38,6% de los votos.
61,3% Fue el nivel de participación en las elecciones. Manuel Zelaya sostiene que estos datos son falsos y que el 65% no votó.
EE.UU. busca dialogar y restituir a Zelaya para pacificar el país
WASHINGTON | Activamente se movilizó EE.UU. diplomáticamente, a través de la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, y el flamante secretario adjunto para América Latina, el chileno Arturo Valenzuela, para evitar el repudio y desconocimiento colectivo de las elecciones celebradas el domingo en Honduras.
Primero Valenzuela y luego la mismísima Clinton hablaron con presidentes, cancilleres y embajadores de la mayoría de los países latinoamericanos. Obviamente que no se conversó con las partes del diferendo en Honduras -salvo la felicitación cursada a Lobo- y no trascendió si hubo contactos con radicales opositores como Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Ecuador y Paraguay. En estas consultas realizadas por el Departamento de Estado afloraron profundas diferencias en las respuestas a los gobernantes estadounidenses, al igual que en declaraciones públicas en la Cumbre Iberoamericana de Estoril, Portugal.
Hasta el momento ha trascendido que junto a EE.UU., Costa Rica, Panamá, Perú y Colombia -posición publicitada por Uribe en el día de ayer- están de acuerdo en reconocer el resultado electoral que llevaría a Porfirio Lobo a la presidencia a partir de enero.
En la tarde de ayer, en reunión con la prensa, Valenzuela declaró que "las elecciones representan un paso adelante, pero no lo suficiente para volver al pleno orden institucional. Nuestro país reconoce el resultado del acto electoral y a Porfirio Lobo como nuevo presidente de Honduras".
La conversación más "tensa" y por momentos tildada da "dura", la habría mantenido la Secretaria de Estado con el canciller de Brasil, Celso Amorim.
El mismísimo presidente Lula da Silva anunció, sin mayor cortapisa, su categórico rechazo de los comicios por falta de sustento legal. "Sienta un precedente para que se repitan golpes de Estado en toda Latinoamérica cuando un sector opositor o de intereses logre respaldo militar, se abriría así la puerta al blanqueo del avasallamiento de las libertades y la Constitución", agregó anoche un alto representante de Itamaraty a las cabezas de política exterior de la Casa Blanca. Tanto Hillary como Valenzuela dialogaron telefónicamente con Álvaro Uribe, Alan García y ministros de Relaciones Exteriores de " varios países", señalaron a El País, entre los que estarían Uruguay, México, Argentina, Chile y España.
En tanto voces próximas al Departamento de Estado insistieron en la necesidad de aguardar que "Porfirio Lobo y principalmente el Congreso determinen mañana miércoles si se apoya lo que estiman es una salida "decorosa": el regreso del depuesto Manuel Zelaya a la presidencia hasta la entrega del poder al nuevo mandatario electo (el 27 de enero). Se cumpliría por esta vía con el capítulo que "resta del acuerdo de San José de Costa Rica de reinstalar a Zelaya" y en esta forma se contemplaría el pronunciamiento de los miembros del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos y de la ONU. La convocatoria a elecciones se había efectuado oficialmente, se asegura, con anterioridad al "golpe de Estado".
"Es el único camino rápido que existe y evitaría la agudización del conflicto, iniciado cuando los militares, el Congreso y la Corte destituyeron a Zelaya de madrugada y lo enviaron, aún en pijama, en un avión militar a San José de Costa Rica", comentó en las últimas horas una alta fuente, en forma oficiosa, de la Administración Obama.
Ha llamado la atención en altos círculos de Washington que hasta las últimas horas de la tarde de ayer no se había escuchado ni recibido ningún pronunciamiento del Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, sobre lo acontecido en Honduras. Daniel Herrera Lussich, corresponsal permanente de El País en Washington.
Lobo: un presidente derechista
Porfirio "Pepe" Lobo, comenzó a militar en política en la izquierda de Honduras, aunque ahora fue elegido presidente por el partido más de derecha del país, el Partido Nacional. Planea formar un gobierno de unidad nacional para centrarse en tres pilares: trabajo, con la creación de seguridad laboral e inversión en capital humano; seguridad, apostando por la gobernabilidad y la democracia, y defensa de los principios y valores. "Ni retrocesos ni desviaciones, avancemos con valores" es el lema que propone.
Diputado desde 1990 y presidente del Congreso entre 2002 y 2006, fue candidato presidencial del PN en las elecciones pasadas que perdió por 73.000 votos con Zelaya, cuya destitución aprobó y defendió como la mayoría de la clase política. Simpático, afable y de sonrisa fácil, Lobo tiene 61, está casado y tiene cuatro hijos. Es hijo de una rica familia de la oligarquía de Olancho -igual que Zelaya-, muy influyente en esa zona, y está muy vinculado a la tierra. No en vano es uno de los mayores productores de maíz, soja y sorgo de Honduras. Fue gerente de la Corporación hondureña de Desarrollo Forestal en el pasado, y se caracteriza por tener un discurso "muy general que no llega a lo específico", según los críticos.
Pocos incidentes en día de elecciones
Tegucigalpa | Aunque se registraron algunas manifestaciones que atentaron contra las elecciones, la jornada del domingo no tuvo las complicaciones que se temían, según la policía hondureña.
Unos 16.000 militares, 14.000 policías y un contingente de 5.000 reservistas velaban por la seguridad en los comicios, y la policía dispersó con gases y cañones de agua en el único incidente que se reportó: una manifestación de simpatizantes del presidente derrocado Manuel Zelaya en una ciudad del norte de Honduras. En el choque un camarógrafo recibió una pedrada en la cabeza y al menos otra persona tenía manchas de sangre en la ropa. AP