NUEVA YORK | NEWSWEEK
Los expertos no alcanzan a saber si los extraños fenómenos climáticos que se están registrando, como las inundaciones en Pakistán o las temperaturas extremas, se deben al calentamiento global o a simples conjeturas. Lo cierto es que el aumento de las temperaturas afecta no sólo a la agricultura o la transmisión de enfermedades, sino que podría incluso desatar más conflictos civiles en algunos países africanos.
Ha sido un año de tiempo inusual alrededor del mundo. Por ejemplo, en la zona de Brooklyn, en Nueva York, los residentes fueron sorprendidos, en septiembre, por lo que pareció ser un tornado. El anterior había ocurrido allí en 2007, después de más de un siglo sin que se registrara un fenómeno de esas características. El invierno pasado, la mayor parte del hemisferio Norte experimentó temperaturas bajas de nivel récord y fuertes nevadas, mientras el hemisferio Sur tuvo calor récord. Seúl, la capital de Corea del Sur, tuvo la nevada más intensa de la historia, desde que se llevan registros. Australia, Pakistán y Brasil sufrieron lluvias torrenciales que causaron inundaciones masivas. En Florida, Estados Unidos, las inusuales heladas del invierno amenazaron la cosecha de cítricos, en tanto el verano del corriente año fue calcinante en la mayor parte del territorio estadounidense. ¿Todo esto se debe al calentamiento global o, como algunos le llaman, a la "extrañeza global"?
Después de todo, el calentamiento global no significa solo veranos más clientes. Los científicos especulan que, a medida que las temperaturas de la Tierra asciendan, se producirá mucho más calentamiento. El cambio de las temperaturas de los océanos y de los niveles de los mares afectará todo: desde los esquemas de lluvias hasta la dirección de los vientos. Pero en realidad, ¿cuánto de esto ya está ocurriendo y cuánto son conjeturas?
Si bien se han visto esquemas cada vez más insólitos del tiempo en los últimos años, resulta importante separar instancias individuales -o hasta las estaciones- con tiempo de características extremas, de la categoría más amplia que es el cambio climático. Los científicos dicen que es imposible atribuir una tormenta, aunque sea masiva, al calentamiento global, y que ellos evalúan las pautas a lo largo del tiempo para determinar qué es causado por problemas creados por el hombre.
Por ejemplo, las fuertes nevadas registradas el invierno pasado en Estados Unidos -según los investigadores de la Universidad de Columbia- fueron consecuencia de la colisión de dos grande frentes, lo que probablemente fue sólo una aberración natural, en lugar de constituir necesariamente un síntoma del cambio climático.
El tornado que afectó a Brooklyn, en definitiva, fue insólito debido a que ocurrió en una parte de Estados Unidos donde habitualmente no se desata ese fenómeno, pero también en un momento infrecuente del día y de la estación, así como en medio de una seca regional. Pero no puede adjudicarse con precisión al calentamiento global.
De manera similar, las estaciones que son especialmente cálidas o frías son causadas por condiciones atmosféricas anormales: por ejemplo, el frío récord que hubo en el invierno pasado en el Norte fue atribuido a un exceso de aire helado que fue canalizado desde el Ártico. Pero mientras las pautas no se convierten en una tendencia -tienen que ocurrir durante una década o más- no son consideradas significativas en términos del cambio climático o del calentamiento global.
Esos cambios estacionales pueden pasar de ser acontecimientos del tiempo a modificaciones de nivel climático. Si se toman de manera aislada, no puede culparse al calentamiento global por las inundaciones en Pakistán, aunque a medida que el clima se calienta, hay más probabilidades de que se produzcan precipitaciones fuertes y peligrosas, y entonces es cuando el fenómeno realmente ocurre. Los investigadores ya advierten que se registran lluvias más intensas en India durante la temporada de los monzones. La totalidad de las precipitaciones se ha mantenido básicamente constante durante los últimos 50 años. Sin embargo, la lluvia se ha hecho menos frecuente, aunque más intensa.
IMPACTO. De cualquier manera, las investigaciones recientes comenzaron a mostrar que, al menos en algunos casos, esis esquemas del tiempo alterados y extremos pueden ser definitivamente vinculados al calentamiento global. Un análisis que acaba de ser difundido por los investigadores de la Universidad de Duke muestra que ese es el caso del tiempo durante el verano en el sureste de Estados Unidos, donde 11 de los últimos 30 veranos fueron anormalmente mojados o secos. Hubo el doble de instancias de precipitaciones extremas en comparación con los registros de lluvias de los 30 veranos precedentes. El tiempo durante el verano en esa parte del país, junto con el de la totalidad del Este de Estados Unidos, Europa Occidental y el Norte de África, es influenciado por Nash, como se denomina al sistema de alta presión subtropical que se ha intensificado cada década durante los últimos 60 años.
En términos generales, eso significa que el sistema se extendió cada vez a más altura sobre el nivel del mar, haciendo que Nash sea cada vez más potente. Sus alcances se extendieron de otra manera. El área del sistema creció, lo que significa que se movió hacia el Oeste, así como se acercó a la costa Este de Estados Unidos y también incrementó su movimiento Norte-Sur.
Pero pequeños cambios en el sendero de Nash pueden tener un gran impacto. Si Nash se mueve apenas más hacia el Norte de lo habitual, puede causar un verano seco; si se mueve hacia el Sur, puede hacer que la estación sea extremadamente lluviosa como ocurrió en once veranos anormalmente secos o lluviosos en el sureste. Los investigadores de Duke indican que analizaron en profundidad los fenómenos naturales que determinan el crecimiento de Nash, pero no encontraron explicaciones plausibles. Llegaron a la conclusión de que el cambio es consecuencia de las alteraciones en el clima causadas por humanos.
Mientras los investigadores de la Universidad de Duke miraron específicamente al sureste norteamericano, en el Océano Pacífico, otros investigadores han señalado que El Niño, el sistema climático que resurge cada 5 años y es notorio por causar un tiempo fuerte, se ha convertido en cada vez más frecuente y potente.
No solo el tiempo extremo puede ser atribuido a la "extrañeza global". Una teoría sostiene que la menor velocidad de los vientos en Estados Unidos puede estar vinculada al cambio climático. Otra teoría sugiere que el tiempo más cálido -una combinación de veranos más largos y menos nieve en invierno- crea las condiciones para temporadas de cultivos más extensas en el Oeste de Estados Unidos y podría significar que los árboles absorberán menos anhídrido carbónico, debido a que las nevadas, más que las lluvias, son más eficaces para llevar humedad a esas plantas en particular. Mientras, los investigadores de la Universidad de Yale descubrieron que las temperaturas más cálidas en el centro oeste de Estados Unidos pueden fomentar el tipo de garrapata tóxica que trasmite la enfermedad de Lyme, que si no es tratada puede provocar afecciones al corazón y en el sistema nervioso central.
Asimismo, existe preocupación por la difusión o intensificación de la malaria a través de grandes zonas, e medida que aumenta el calentamiento global, debido a que la enfermedad se trasmite con mayor facilidad en las temperaturas extremadamente altas. Casos de malaria en lugares donde no se habían registrado, como en el Estado de Texas, han provocado alarma. Sin embargo, las noticias de alguna manera alentadoras indican que los esfuerzos de salud pública han logrado impedir que crezca la incidencia de esa enfermedad.
Un aspecto más dramático de este tema son las conjeturas respecto de que el calentamiento global puede exacerbar las guerras civiles en África. Los conflictos en ese continente con frecuencia estallan debido a la falta de recursos agrícolas, y han tenido mayor probabilidad de desatarse durante años muy cálidos, cuando esos recursos son aún más escasos. Eso puede o no llegar a ocurrir, pero la lección más amplia parece ser que, aunque la ciencia todavía no haya unido formalmente todos los puntos sobre el cambio climático, la humanidad debe esperar lo inesperado.
Las cifras
4.000 millones de personas en el mundo -el 45% del total de habitantes-vivirán, en 2050, en países con aguda escasez de agua.
320.000 Son las personas afectadas por la acumulación de hechos climáticos en Guatemala, que recibirán asisntencia de la ONU.
Uruguay ante perspectiva de seca
Uruguay también sufre las consecuencias de la anomalía del tiempo: hay incidencia del fenómeno denominado La Niña. El ministro de Ganadería, Tabaré Aguerre, y algunos meteorólogos habían advertido hace algunos meses la probabilidad de una seca, y la realidad está indicando que hay déficit hídrico que está retrasando el crecimiento de las pasturas y también la siembra de los cultivos de verano.
El Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) indicó en su último boletín agroclimático para el trimestre noviembre-enero que se espera una acumulación de precipitaciones por debajo de lo normal con una probabilidad de ocurrencia de entre 45% y 50%, de acuerdo con las distintas zonas del país.
En cuanto a la temperatura media del aire, estimó sesgos para la zona Oeste con probabilidades de 40% por encima de lo normal.
El monitoreo y análisis que realiza la unidad especializada del INIA expuso un panorama del estado hídrico promedio de los suelos en los días finales de octubre con nivele críticos en algunas áreas del Norte, Noreste y Este y señaló que las precipitaciones fueron escasas en gran parte del territorio uruguayo.
El gobierno analizó el problema y trabaja en la definición de medidas ante una nueva seca, centrando su enfoque en el Norte del Río Negro, debido a que es la zona que presenta el mayor déficit de agua en los suelos.