El huracán Gustav, con categoría 2, tocó tierra al mediodía uruguayo, cerca de la localidad de Cocodrie en la costa de Louisiana. Su llegada, provocó la evacuación de más de un millón de personas en Nueva Orleans y alrededores. El mortífero recuerdo de Katrina está presente.
Gustav lanzaba oleadas de agua hacia los diques que protegen la ciudad de Nueva Orleans.
La ciudad, que está bajo el nivel del mar, vuelve a estar amenazada por una inundación, mientras al mismo tiempo algunos testigos reportaban tornados en la zona.
"No estamos fuera de peligro", dijo el alcalde de Nueva Orleans, Ray Nagin. "Todavía nos queda un momento crítico entre ahora y esta noche".
Dos botes y una lancha quedaron a la deriva en el llamado Industrial Canal, generando temores de que las naves pudieran chocar contra las paredes de un dique, lo que repetiría lo que ocurrió durante el huracán Katrina en 2005. Poco después la prensa informó que la Guardia Costera estadounidense había podido controlar los barcos.
El presidente George W. Bush viajó a Austin, Texas, para verificar desde allí la respuesta gubernamental, acompañado por un ayudante que advirtió sobre la "debilidad" del sistema de diques de Nueva Orleans, que todavía está siendo reconstruido después de Katrina, a un costo de 15.000 millones de dólares.
"No debería haber excusas. Si la gente se quedó en Nueva Orleans fue su decisión", dijo David Paulison, el director de la agencia federal de emergencias.
De todos modos, Bush afirmó que la coordinación de los trabajos de socorro ha sido mucho mejor que la de hace tres años, aunque advirtió: "la tormenta todavía no pasó, es un acontecimiento serio".
La parte externa del huracán ya había hecho sentir su efecto desde anoche, con lluvias y fuertes vientos. Gustav avanza a la velocidad promedio de 25 kilómetros por hora, en dirección noroeste.
"Es la madre de todas las tormentas", dijo ayer el alcalde de Nueva Orleans, Ray Nagin, la misma ciudad que sufrió 1.600 muertos por el paso del huracán Katrina, en 2005, tras anunciar que habrá mano dura contra los ladrones y pedir encarecidamente la evacuación de Nueva Orleans.
Gustav, cuyos vientos alcanzaron ayer casi 200 km/h, ya dejó su estela de destrucción por el Caribe. En Cuba fue considerado uno de los huracanes más violentos del último medio siglo, con ráfagas inéditas en la historia de la isla, aunque no debieron lamentarse pérdidas humanas. Pero este meteoro ya causó 85 muertos, víctimas de su paso por Haití, República Dominicana y Jamaica.
En Estados Unidos, el huracán también tuvo implicancias electorales, obligando a una suspensión de las principales actividades de la primera jornada de la Convención Nacional Republicana, que debían realizarse hoy. El presidente George W. Bush, que debía pronunciar un discurso en esa instancia, viajará a Texas para asistir a la coordinación de las operaciones de auxilio. La tardía respuesta de la Casa Blanca durante la emergencia generada por Katrina, es considerado uno de los puntos más bajos en los casi ocho años de gobierno de Bush.
Huida. "Si deciden quedarse, es a su cuenta y riesgo", dijo el alcalde Nagin a los pobladores de Nueva Orleans, al anunciar una evacuación que comenzó ayer en la mañana. El éxodo de esa ciudad y de otras localidades cercanas había comenzado antes. Más de un millón de residentes abandonaba las urbes costeras en autos, abarrotando las carreteras, trenes, aviones y ómnibus. En casi todas las rutas que salían de Nueva Orleans, la gran cantidad de vehículos provocaba que la evacuación se produjera a muy escasa velocidad.
Para reforzar la situación, Nagin instituyó un toque de queda desde el anochecer al amanecer, que continuará hasta que Gustav haya cesado su actividad en la región. Este toque de queda permite a las autoridades arrestar a los residentes que no se encuentren en sus casas.
Policías y tropas de la Guardia Nacional recorrían ayer la ciudad para prevenir el clima de ausencia de leyes y caos que siguió a Katrina tres años atrás. El alcalde decretó ayer, junto con el toque de queda a la caída de la noche, la orden de que toda persona que sea hallada saqueando en casas o comercios irá directamente a Angola Prision, la cárcel municipal. "Y que Dios los bendiga si terminan ahí", señaló.
Solo en Nueva Orleans, que ayer comenzaba a parecerse a una ciudad fantasma, quedaron apostados 2.000 efectivos de la Guardia Nacional. "Hay que ser un idiota para no estar preocupado por Gustav", dijo Inez Douglas, una habitante que, sin embargo, no pensaba abandonar su hogar.
"Salgan de la ciudad. Despréndanse de sus objetos materiales. No pueden protegerse de la naturaleza", dijo el presidente del distrito de Jefferson, al suroeste de Nueva Orleans, Aaron Broussard. En esta zona, se teme que los vientos provoquen un fácil desbordamiento de los diques.
"La madre de las tormentas"
PODER Según el Centro Nacional de Huracanes (CNH) de EE.UU., es muy probable que cuando Gustav impacte hoy en algún lugar de la costa de Louisiana, lo haga como un huracán de categoría 4 en la escala de Saffir-Simpson. Un fenómeno de esas características incluye voladuras de techos, daños estructurales importantes en casas y una crecida en los mares superior a los cinco metros.
ÁREA Según el CNH, el Gustav es un huracán de gran envergadura, que se extiende 85 kilómetros de su centro. Los vientos con fuerza de tormenta tropical se extendían ayer 325 kilómetros desde su centro.
DAMNIFICADOS La Oficina de Censos de EE.UU. estimó que unas 11,5 millones de personas pueden verse afectadas de alguna manera u otra por Gustav.
KATRINA Nueva Orleans aún sufre con el recuerdo de Katrina, el huracán que dejó aproximadamente 1.600 muertos el 29 de agosto de 2005 y provocó daños por 80.000 millones de dólares. Fue el desastre natural más costoso en la historia del país.
EN BASE A AGENCIAS