Londres | Las fuerzas británicas concluyeron el jueves seis años de operaciones militares en Irak, y comenzaron a replegarse de la ciudad meridional de Basora tras una cruenta y costosa misión muy impopular en Gran Bretaña.
El primer ministro Gordon Brown ensalzó los logros y sacrificios de los militares tras recibir a su colega iraquí Nouri al Maliki en su residencia oficial londinense.
"Hoy cerramos el capítulo de las misiones de combate en Irak", dijo Brown. Y agregó que los 3.700 soldados británicos que permanecen en Irak comenzaron a abandonar su base en las afueras de Basora.
Desde la invasión, que en el 2003 encabezó EE.UU., 179 soldados británicos cayeron en combate en Irak. Gran Bretaña llegó a tener 46.000 combatientes en el país.
Los británicos transfirieron a primeras horas del jueves el control militar de Basora al alto mando estadounidense. Washington, que mantiene unos 130.000 soldados en el país, envió una tropa para reemplazar a los soldados.
El alto mando británico dedicó el jueves un muro de la base a sus soldados caídos en combate. "Serán recordados siempre por el servicio brindado" dijo Brown. AP