PARÍS | El gobierno francés presentó al Parlamento un proyecto para elevar la edad mínima de la jubilación de 60 a 62 años, para salvar un sistema amenazado por la crisis económica y la mayor esperanza de vida.
Para la financiación de esta reforma, que empezará a aplicarse en 2011, el gobierno se plantea tanto prolongar los períodos de cotizaciones como gravar el capital y subir los impuestos a los que más ganan.
"Salvar nuestro sistema de jubilaciones es un imperativo", sostuvo el ministro francés de Trabajo, Eric Woerth, al anunciar en rueda de prensa las 20 medidas de la reforma, la más cuestionada del presidente conservador Nicolas Sarkozy, que posiblemente aspire en 2012 a su reeleción.
El proyecto gubernamental, que debería ser aprobado en septiembre en el Parlamento, aumenta la edad de jubilación a partir de 2018, y de 65 a 67 años la edad que permitiría beneficiarse de pensión completa sin haber cotizado 40 años.
Según el proyecto presentado tras 2 meses de negociaciones con sindicatos y empresarios, el aumento de la edad de jubilación y de los aportes permitirá reducir el déficit en un 50% en 2018. La otra fuente de financiación provendrá de una subida de impuestos al capital y un incremento del 1% al impuesto sobre la renta de los que más ganan.
Los seis principales sindicatos del país rechazan el proyecto y convocaron a una jornada de huelga el próximo jueves. Los empresarios, en cambio, saludan la reforma como "un gran paso adelante". AFP