LAS FILTRACIONES DE FACEBOOK

Facebook acorralada: impuesto y desconfianza

La UE analiza gravar a las grandes de internet, en medio de una campaña de cierre de cuentas.

El hashtag #deletefacebook está tomando fuerza a partir de la filtración. Foto: Reuters
El hashtag #deletefacebook está tomando fuerza a partir de la filtración. Foto: Reuters

Facebook sigue sumando problemas en una semana negra. Ayer miércoles la Unión Europea propuso un nuevo impuesto digital para los gigantes tecnológicos estadounidenses, lo que agravaría aún más la situación de Facebook, en medio del escándalo por las revelaciones sobre la filtración de datos de millones de usuarios.

Este proyecto de la Comisión, que consiste especialmente en un nuevo impuesto a la facturación de los gigantes de la red, es revelado en un contexto ya muy tenso entre Estados Unidos y la UE, al borde de una guerra comercial por el acero.

"Nuestras reglas instauradas antes de la existencia de internet no permitían imponer a las empresas digitales que operan en Europa (...) Es la razón por la que proponemos un impuesto", declaró el comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, en Bruselas.

Este impuesto a los gigantes digitales conocidos como GAFA (Google, Apple, Facebook, Amazon), es abiertamente defendido por el presidente francés Emmanuel Macron. Y llegará a la mesa de la cumbre de mandatarios europeos en Bruselas a partir de hoy jueves.

Todo ello llega además en un momento delicado para Facebook. Según una investigación realizada por los diarios The New York Times y The Observer, la empresa británica Cambridge Analytica se hizo con datos de varias decenas de millones de usuarios de la red social, sin su consentimiento, con los que habría creado un algoritmo para prever e influir individualmente en el voto de los electores a favor de Donald Trump.

En un primer tiempo, el ejecutivo europeo aboga por gravar 3% los ingresos —y no los beneficios, como es habitual— generados por la explotación de actividades digitales.

Esta tasa sólo se aplicará a empresas cuya facturación anual mundial supere los 750 millones de euros y cuyos ingresos en la UE superen los 50 millones de euros.

Así, las pequeñas start-up europeas, que ya tienen dificultades en rivalizar con los mastodontes norteamericanos, no estarán afectados por este impuesto.

La Comisión tiene como objetivo los ingresos publicitarios de los grupos obtenidos de los datos de sus usuarios (el modelo de Facebook, Google o Twitter) o los ingresos procedentes de la puesta en relación de internautas para un servicio determinado, como Airbnb o Uber por ejemplo. En cambio, las empresas cuyo modelo de negocio se basa en los abonos, como Netflix, no se verán afectadas, ni las que ganan dinero gracias al comercio electrónico, como Amazon.

En total, entre 120 y 150 empresas pueden verse afectadas por el nuevo impuesto: la mitad son de Estados Unidos, un tercio europeas y el resto esencialmente asiáticas, principalmente chinas. Este impuesto podría generar unos 5.000 millones de euros por año.

"No se trata de ninguna manera de una medida antiestadounidense", había asegurado Moscovici en entrevista con la AFP el lunes.

Sin embargo, el viernes pasado, antes de que Bruselas revelara sus planes, el secretario del Tesoro Steven Mnuchin, había lanzado esta advertencia a los europeos: "Estados Unidos se opone con firmeza a la decisión de cualquier país de atacar a las empresas digitales" mediante un impuesto especial.

En cambio, para Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y España las cosas no van lo suficientemente lejos a nivel internacional. Abogan primero por una solución europea para luego dar ejemplo al resto del mundo.

Desconfianza.

En este marco, el movimiento que propone el abandono de la red social Facebook ganaba fuerza este miércoles en un ambiente de pérdida generalizada de confianza. Una señal del fortalecimiento de ese movimiento quedó en evidencia ayer con el apoyo explícito del cofundador del sistema de mensajería WhatsApp, firma adquirida por Facebook en 2014 por unos 16.000 millones de dólares.

"Llegó el momento @borrarfacebook", publicó en la red Twitter el empresario Brian Acton, apuntado como una de las personalidades más influyentes en el mundo digital, en referencia al hashtag que mueve la protesta, @deletefacebook.

Acton, quien ahora está al frente del sistema de mensajería segura Signal, es hasta ahora la voz más influyente contra Facebook, que enfrenta ahora investigaciones en los dos lados del océano Atlántico a raíz de su modelo de negocios, que permitió a la firma Cambridge Analytics reunir información sobre millones de usuarios.

Aún será necesario verificar el impacto real de la campaña, pero de cualquier forma la iniciativa se tornó un tópico muy popular en varias redes sociales, incluida Facebook.

Es el caso de Donella Cohen, influyente gerente de productos de Weather Channel, anunció en su propia página de Facebook que su cuenta sería eliminada.

"Las últimas revelaciones muestran como esta plataforma es corrupta y dañina para la sociedad. Espero que surja una nueva red social. Una que no sea tan ambiciosa al punto de corromper la política en nombre del todopoderoso dólar", señaló Cohen.

Zuckerberg admite "errores" y recibe la primera demanda

El presidente de Facebook, Mark Zuckerberg, rompió el silencio ayer miércoles sobre el escándalo por el uso de datos personales en su red social, asegurando que la compañía cometió "errores". "Tenemos la responsabilidad de proteger sus datos, y si no podemos no merecemos servirles", escribió en su muro Zuckerberg en el primer comentario que hace tras el estallido del escándalo. "Las medidas más importantes para que esto no suceda de nuevo fueron tomadas hace años, pero también cometimos errores y hay más por hacer", dijo.

Casi al mismo tiempo que Zuckerberg admitía los "errores" de su empresa, Facebook Inc y la consultora política Cambridge Analytica eran demandados en Estados Unidos por la filtración de datos de 50 millones de usuarios. La demanda colectiva presentada por Lauren Price, una residente de Maryland, es la primera por daños ligados a la capacidad de Facebook de proteger los datos de los usuarios, y por la explotación de Cambridge Analytica de esos datos para beneficiar a la campaña presidencial de Donald Trump del 2016.

FIGURAS CLAVES DEL ESCÁNDALO.

El cerebro: Aleksandr Kogan

Investigador ruso en psicología y psicometría. Desarrolló la aplicación "thisisyourdigitallife", que proponía un test de personalidad en Facebook. Los datos fueron transmitidos a Cambridge Analytica, que los usó para influir en el voto de los electores con mensajes a medida. Kogan emigró con su familia a Estados Unidos cuando tenía 7 años, estudió en la Universidad de Berkeley y se doctoró en Hong Kong antes de unirse a la Universidad de Cambridge como profesor.

El ejecutivo: Alexander Nix

Suspendido como director de Cambridge Analytica. Presumió de tender trampas a candidatos con prostitutas o de cómo arruinar la reputación de un político tentándole a aceptar sobornos, y que logró la victoria para Donald Trump. Nix estudió en la escuela de Eton, factoría de líderes británicos, y la Universidad de Mánchester. Fue analista de Strategic Communication Laboratories, a la que pertenecía Cambridge Analytica.

El arrepentido: Christopher Wylie

Este canadiense de 28 años y cabello teñido de rosa estudiaba predicción de tendencias y, según The Observer, eso le llevó a analizar la relación entre los estudios de personalidad y el voto en unas elecciones, por lo que recibió una oferta de Alexander Nix para trabajar en Cambridge Analytica. Dice haber conocido a Steve Bannon. Sin embargo, empezó a parecerle que los métodos de Cambridge Analytica eran "problemáticos" porque usaban "datos privados sin consentimiento".

El dinero: Robert Mercer

Empresario estadounidense de 71 años. Es uno de los principales contribuyentes al Partido Republicano. Financió Cambridge Analytica con unos 15 millones de dólares y su hija Rebekah pertence al consejo de administración. Mercer se hizo rico gracias a los algoritmos complicados. Informático en IBM, se unió al fondo de inversiones Renaissance Technologies. Fue uno de los pocos empresarios de perfil alto en apostar por Trump.

El ideólogo: Steve Bannon

Fue el consejero más cercano de Donald Trump. Según The Observer, dirigió Cambridge Analytica. Estuvo a cargo del medio digital ultraconservador Breitbart News antes de convertirse en director general de la campaña de Trump y consejero de la Casa Blanca hasta agosto de 2017. El presidente lo destituyó tras la publicación del libro Fire and Fury de Michael Wolff, con revelaciones explosivas sobre el primer año de gobierno de Trump.

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