LA MARCHA DE LA PANDEMIA

Último estudio: el COVID-19 va por el aire como otros virus

Científicos de varias universidades concluyeron que el contagio del nuevo coronavirus es igual al de la gripe, sarampión o un resfrío.

Centro de vacunación contra el COVID-19 en La Paz, Bolivia. Foto: EFE
Centro de vacunación contra el COVID-19 en La Paz, Bolivia. Foto: EFE

El SARS-CoV-2 causante de la actual pandemia de coronavirus se propaga al inhalar aerosoles cargados con partículas virales que pueden acumularse y permanecer en el aire durante horas, algo que también ocurre con otros virus respiratorios como la gripe, el sarampión o los rinovirus que causan el resfriado común.

Es una conclusión importante porque desde el siglo pasado se creía que los virus respiratorios se propagaban a través de superficies contaminadas o con las gotitas que las personas infectadas expelían con la tos o los estornudos.

Un equipo multidisciplinar de investigadores de Estados Unidos, Israel y Taiwan, liderados por Chia C. Wang, de la Universidad Nacional de Sun Yat-sen (Taiwan), recopiló y analizó información científica sobre cómo se propagan el coronavirus y otros virus respiratorios. Los detalles del estudio se publicaron ayer jueves en la revista Science.

Los investigadores descubrieron que todos los estudios mostraban sistemáticamente que la transmisión aérea es la vía de propagación más probable, no los contactos superficiales o el contacto con grandes gotas.

Además, en todos los eventos de superdifusión, los casos se produjeron al inhalar el aire de una misma habitación de lugares muy concurridos en los que permanecían una hora o más, que estaban mal ventilados y en los que las mascarillas se usaban mal o no se usaban.

También revisaron pruebas recogidas en otro tipos de estudios y concluyeron que la transmisión por vía aérea es importante, o incluso dominante, para la mayoría de las enfermedades respiratorias.

“La transmisión por inhalación de aerosoles cargados de virus se ha infravalorado durante mucho tiempo. Toca revisar los modelos de prevención convencionales y adaptarlos a los aerosoles para proteger contra esta vía de transmisión”, concluye el líder del estudio, Chia C. Wang.

Los modelos predominantes sobre la transmisión de enfermedades respiratorias se fijaron a principios del siglo XX, cuando Charles Chapin, una destacada figura de la salud pública, descartó la transmisión por el aire para no asustar a la gente y evitar que esta creencia acabase con las prácticas de higiene establecidas.

Desde entonces, estas opiniones sin fundamento han marcado erróneamente el control de la transmisión de los virus respiratorios, según el estudio divulgado ayer.

Los aerosoles respiratorios se forman en actividades como respirar, hablar, cantar, gritar, toser y estornudar. Pueden ser de 100 µm (micrómetros), lo que les facilita permanecer suspendidas en el aire quieto más de 5 segundos (desde una altura de 1,5 metros), viajar más allá de un metro de la persona infectada y ser inhaladas, apunta el estudio.

Pero los aerosoles tienen una ventaja importante: se pueden eliminar con solo ventilar, filtrar y renovar el aire, una medida que reduce la transmisión aérea de los virus.

Respecto al uso generalizado de mascarillas, el estudio concluye que es una forma eficaz y económica de bloquear los aerosoles cargados de virus.

No obstante, es poco probable que una sola estrategia sea suficiente para eliminar la transmisión de las variantes emergentes del SARS-CoV-2, apuntan los autores.

Controlar la transmisión aérea y asegurar el derecho de las personas a respirar un aire limpio y libre de patógenos “tendrá beneficios para la salud que se extenderán mucho más allá de la pandemia”, concluye Wang. (Con información de EFE)

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