BRASIL
Hay más de 300 desaparecidos; en seis horas cayó más agua que el promedio de febrero.
Al menos 104 personas murieron como consecuencia de las lluvias más intensas de los últimos 90 años en la antigua ciudad imperial brasileñade Petrópolis, donde ayer miércoles se libraba una carrera contrarreloj para hallar supervivientes bajo el lodo y los escombros.
“Es un escenario de guerra. Solo tienen que ver los muros y ver hasta dónde llegó el agua”, dijo Cláudio Castro, gobernador de Río de Janeiro, en una rueda de prensa en la zona del desastre.
El gobierno confirmó esta mañana 104 muertos, pero temen que la cifra aumente en las próximas horas, tras el temporal ocurrido en la tarde del martes en la ciudad de Petrópolis, ubicada a 68 km al norte de Río.
“Fue la peor lluvia desde 1932”, declaró el gobernador Castro.
Algunos puntos de Petrópolis recibieron hasta 260 milímetros de lluvia en menos de seis horas, un volumen superior a la media histórica para todo febrero (240 mm), de acuerdo con la agencia meteorológica MetSul.
Según la Defensa Civil de la Alcaldía, se produjeron en 24 horas 325 incidentes, entre ellos 269 deslizamientos, además de derrumbes de decenas de viviendas y caídas de muros y de árboles.
Videos viralizados en redes sociales mostraron imágenes impactantes de algunas vías de Petrópolis convertidas en ríos con fuertes corrientes arrastrando todo con una fuerza desmesurada.
Hasta anoche, las autoridades rescataron a 24 personas con vida y 372 seguían desaparecidas.
Todos los habitantes de Alto da Serra, un barrio popular construido en la ladera de un cerro a unos veinte minutos del centro histórico, se vieron obligados a desalojar el recinto.
Destino: la iglesia de Santo Antonio, situada a unos diez minutos a pie, en lo alto de otro cerro.
Esta iglesia abrió sus puertas para acoger a más de 150 personas. Desde la plaza de esta pequeña iglesia colonial con la fachada de color azul cielo, se puede ver el área devastada por el deslave, a través de la neblina. “Desde el inicio de la tragedia, abrimos las puertas de la parroquia para recibir a los damnificados, (el martes) al final de la tarde. Recibimos alrededor de 150, 200 personas, entre ellas un gran número de niños”, explica el padre Celestino, cura de la parroquia.

“Muchos de los que llegan lo han perdido todo, o perdieron a sus parientes. Es una situación difícil”, dijo Celestino.
Detrás de la iglesia, se instalaron colchones en el suelo de la sala principal de la parroquia. Muchas otras personas fueron atendidas principalmente en escuelas de la zona.
Pese a la situación, mucha gente se rehúsa a abandonar sus hogares, una problemática que no han podido controlar las autoridades.
“Infelizmente hoy hay personas que se resisten a dejar sus casas”, dijo el gobernador, quien indicó que las autoridades están analizando cómo abordar esa problemática.
Además de tres días de luto por las víctimas fatales que dejó el temporal, la Alcaldía de Petrópolis declaró el estado de calamidad pública con el fin de atender a las víctimas y facilitar los trabajos de rescate.
“Vivimos un momento de mucha tristeza con la cantidad de víctimas fatales, que aún pueden aumentar, y la cantidad de hechos que impactan drásticamente a nuestra ciudad”, destacó este miércoles el alcalde de Petrópolis, Rubens Bomtempo.
El gobierno brasileño alertó de un riesgo “muy alto” de nuevos deslizamientos de tierra en la región montañosa de Río de Janeiro, especialmente en Petrópolis, debido a la previsión de más lluvias para los próximos días que podrán causar nuevas inundaciones.
“Las precipitaciones acumuladas (...) son inusuales”, señaló la meteoróloga Estael Sias en una nota en el sitio de MetSul, donde asegura que este desastre “no es ni el primero ni será el último”, dadas las características climáticas, topográficas y poblacionales de la región.

Brasil ha vivido en los tres últimos meses episodios de intensas lluvias, especialmente en Bahía y Minas Gerais, que han dejado decenas de muertos y causado destrozos en centenares de municipios.
Los científicos sostienen que, debido al cambio climático, los fenómenos meteorológicos extremos serán cada vez más recurrentes.
En enero de 2011 más de 900 personas murieron en la región serrana del estado de Río de Janeiro por las fuertes lluvias, que provocaron inundaciones y deslizamientos de tierra en una vasta área, incluida Petrópolis y sus vecinas Nova Friburgo, Itaipava y Teresópolis. (Con información de AFP, EFE y OGlobo/GDA).

Bolsonaro
Desde Rusia, donde llegó el martes, el presidente brasileño Jair Bolsonaro deseó que “Dios consuele a los familiares” de las víctimas de la “catástrofe” en la ciudad de Petrópolis. Bolsonaro habló de esta tragedia durante una conferencia de prensa conjunta con el anfitrión, Vladimir Putin, a quien agradeció su solidaridad ante lo ocurrido. El mandatario confirmó que visitará la zona mañana viernes, cuando regrese a Brasil. La visita de Bolsonaro a Moscú se da en plena tensión por el despliegue de tropas en Ucrania. (Ver página B2)
La ciudad de Pedro II y centro turístico
Conocida como la “ciudad imperial”, por haber sido la preferida de Pedro II, el último emperador de Brasil, Petrópolis es una de las ciudades más turísticas del estado de Río de Janeiro.
En el pasado fue lugar de veraneo de la antigua Corte imperial brasileña. Durante el siglo XVIII e inicios del XIX, fue un punto vital en el camino entre Río y Minas Gerais. Está ubicada en las montañas de la Serra dos Órgãos, en el valle de los ríos Quitandinha y Piabanha.
Fue capital oficial del estado de Río de Janeiro entre 1894 y 1902.?
Sus orígenes se retoman a los años entre 1722 y 1725, cuando Bernardo Soares de Proença abrió un camino para unir Río de Janeiro con el estado de Minas Gerais, a través de la Serra da Estrela. En 1830, cuando viajaba por ese camino para ir a Minas Gerais, el emperador Pedro I vio durante el trayecto una región particularmente agradable al pasar por la hacienda de Correia, un sacerdote católico. Como la hermana y heredera de Correia se negaba a vender la propiedad, el emperador compró la hacienda vecina de Córrego Seco. Hizo construir allí su palacio de verano, pero no llegó a verlo acabado, porque dejó el gobierno el 7 de julio de 1831. En 1843, su hijo Pedro II, reanudando los planes de su padre, emprendió la fundación de la ciudad de Petrópolis y la construcción de su palacio de verano. Los aristócratas de la corte no tardaron en establecer allí sus residencias.?
Hoy el palacio de Pedro es el Museo Imperial, una de las principales atracciones de la ciudad, así como la catedral de San Pedro d’Alcántara, el Palacio de Cristal y la casa de Santos Dumont.
La “ciudad imperial” se convirtió en destino de artistas, intelectuales y celebridades. Aunque el palacio imperial y la catedral se mantienen en pie, el centro histórico de la ciudad quedó convertido en un lodazal por las lluvias de estas semana.
Para Paulo César Rocha, ingeniero de la Universidad Fluminense y experto en infraestructura, “difícilmente alguna ciudad en el mundo habría podido aguantar” un temporal como el que vivió la víspera Petrópolis.
La ciudad está construida entre pendientes y valles y fue el derrumbe de esas cuestas lo que ocasionó la catástrofe, por lo que, según el especialista, es necesario un análisis de riesgo de todas las demás pendientes que puedan derrumbarse.
Petrópolis tiene 300.000 habitantes, y además de su valor histórico, es sede del Laboratorio Nacional de Informática Científica.