En Uruguay trabajan unos 45.000 menores de edad

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AFP

Unos 45.000 menores de entre 5 y 17 años trabajan actualmente en Uruguay, contra 50.000 en 2000, se informó hoy oficialmente, en ocasión del Día Internacional contra el Trabajo Infantil.

La mayoría de esos 45.000 menores tienen entre 14 y 17 años. En 1998 el porcentaje de adolescentes que trabajaban era de 15,3%; en 2001 bajó a 10,9%, en 2003 a 7,7% y luego la tendencia cambió: 8,3% en 2004 y 8,6% en 2005, aunque no se espera que se vuelva a los niveles de 1998, dijo la ministra de Desarrollo Social, Marina Arismendi.

La principal causa del trabajo adolescente es que el sistema educativo no logra retener a los jóvenes, pues apenas un 33% termina los estudios medios, señaló la ministra en el marco de una jornada de debate por el Día Internacional contra el Trabajo Infantil.

"El sistema educativo hoy por hoy no está dando respuestas. Deberíamos de tener escuelas de tiempo completo con maestros que tengan la posibilidad de saber que en ese horario (el menor) está dentro de la escuela", afirmó Arismendi.

Cifras divulgadas el fin de semana pasado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) revelan que la proporción de niños y adolescentes que trabajan en Uruguay disminuyó de 6,5% en 1999 a 6,1% en 2006, al tiempo que se duplicó, de 1% a 2%, en la franja de 5 a 11 años.

De un total de 689.326 menores de entre 5 y 17 años que hay en el país, según el último censo, la cantidad de niños que trabajan asciende a 42.000, señaló el INE.

La legislación uruguaya prohíbe el ingreso al mercado laboral de menores de 15 años, aun cuando el Instituto del Niño y del Adolescente del Uruguay (INAU), prevé excepciones entre los 13 y los 15 años.

Arismendi indicó que al consultar a los padres acerca de por qué sus hijos no asisten a la escuela, éstos "dicen: ´yo estoy tranquilo porque está trabajando, aprendiendo, está conmigo. Además, la cabeza no le da para estudiar, entonces, ¿para qué lo voy a mandar?´."

Con respecto al liceo, los padres consideran "para qué mandarlos si no les sirve para nada", indicó Arismendi.

Arismendi estimó que Uruguay "tiene un gasto público social importante", el mismo es fundamentalmente para los adultos y no para los menores.

Como ejemplo, indicó que entre 2004 y 2006 "se redujo a la mitad la indigencia de niños en edad escolar y prácticamente desapareció entre los adultos mayores", fundamentalmente debido al Plan Nacional de Asistencia a la Emergencia Social (PANES) impulsado por su cartera.

MILLONES POR DÍA. Cada día unos 132 millones de niños de 5 a 14 años se ven "forzados a trabajar la tierra, a menudo en condiciones insalubres y peligrosas", según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

"Es simplemente inaceptable", indicó la subdirectora general de Agricultura y Protección del Consumidor de la FAO, José María Sumpsi, en un comunicado, con motivo del Día Mundial contra el trabajo infantil.

El 70% de los niños que se dedican a labores consideradas como trabajo infantil lo hace en la agricultura, es decir, casi un tercio de la fuerza laboral del sector, según las estimaciones, aunque calcular la cifra exacta "es difícil", pues se trata de una actividad a menudo clandestina.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) calcula que unos 218 millones de niños trabajan en el mundo y, de ellos, más de 22.000 mueren cada año por esa actividad.

Para la FAO, poner fin al trabajo infantil en la agricultura "debe convertirse en una prioridad de la agenda política internacional".

La única estrategia "válida" para acabar con el trabajo de los niños es reducir la pobreza en las áreas rurales de los países en desarrollo.

Algunos países pobres han realizado "avances notables" en la reducción del trabajo infantil, hasta el punto de haberlo casi eliminado, como en el Estado indio de Kerala.

La región de América Latina y el Caribe también "ha visto un notable descenso" del número de niños trabajadores, que pasó del 16% al 5% entre 2000 y 2004.

La agricultura, con la minería y la construcción, se considera uno de los sectores laborales más peligrosos, con horarios de trabajo "excesivamente largos", exposición a productos químicos peligrosos y el acarreo de cargas pesadas, lo que puede tener implicaciones a largo plazo en el desarrollo y crecimiento infantil.

La FAO recuerda que no todas las labores que realizan los niños pueden definirse como trabajo infantil, pues hay algunas de tipo ligero, que no interfieren con la asistencia a la escuela y son aceptables a partir de los 12 o 13 años, al igual que sucede con los trabajos calificados de no peligrosos para los adolescentes de 15 y 16 años.

EFE

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