WASHINGTON
EL PAÍS DE MADRID Y AFP
El presidente de China, Hu Jintao, recibió ayer una dura reprimenda de parte del Congreso norteamericano, que le exigió prácticas comerciales más justas y un mayor respeto de los derechos humanos.
Hu encontró en el parlamento un clima muy distinto al de los días anteriores, cuando se reunió con el presidente Barack Obama y con varios empresarios, lo que significó para Estados Unidos negocios por US$ 45.000 millones. Ayer a Hu lo criticaron, entre otras cosas, por su no condena al aborto y le exigieron una política más firme frente a Corea del Norte.
Su visita al Congreso, donde se daba por descontado que sería objeto de un frío recibimiento, es una prueba de que el presidente chino conoce las reglas del sistema norteamericano, su equilibrio del poder, y la necesidad de jugar de acuerdo a ellas si realmente quiere una nueva era de entendimiento con Estados Unidos.
Los principales líderes del Congreso habían rechazado la invitación de Obama para acudir en la noche del miércoles a la cena de gala que el presidente ofreció a su colega. Unos alegaron desinterés por los actos sociales, otros consideraron un exceso tanta distinción a un invitado de tan dudoso historial democrático y alguno, como el líder demócrata en el Senado, Harry Reid, aludió llanamente a Hu como "un dictador".
Reid se retractó y es uno de los que ayer se vio con Hu en el Capitolio. Junto a él estuvieron sus colegas del Senado John McCain, republicano, y John Kerry, demócrata, dos especialistas en seguridad y política internacional. Hablaron, entre otras cosas, de derechos humanos y, aunque las sesiones fueron privadas, ha trascendido que el presidente chino repitió más o menos lo que había dicho el día anterior en la conferencia de prensa, su aceptación de que China debía hacer más en esa materia y que estaba dispuesto a hacerlo.
Por dura que haya sido la sesión para Hu en el Senado, nada comparable a la de la Cámara de Representantes. En el Senado, en última instancia, ha conversado con políticos veteranos y expertos que saben de la trascendencia de este viaje y, aunque están obligados a hacerse eco de los recelos de la opinión pública norteamericana hacia China, entienden las reglas de la alta diplomacia. En la Cámara de Representantes, en cambio, tuvo que lidiar con un grupo muy ideologizado, que le planteó asuntos tan delicados como el aborto en China, y con la osadía de quien no conoce a fondo las relaciones internacionales y está más preocupado de las elecciones a las que tendrá que someterse de nuevo el año que viene.
"Hemos abordado los principales desafíos, incluida la necesidad de una mayor protección de la propiedad intelectual en China y de contener el comportamiento agresivo de Corea del Norte. También hemos planteado en términos muy duros nuestra preocupación por las violaciones de los derechos humanos en China, incluida la falta de libertad religiosa y el uso coercitivo del aborto como consecuencia de la política de un solo hijo", informó el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, por medio de un comunicado. "Los líderes chinos tienen la posibilidad de hacer mucho más sobre esos asuntos y Estados Unidos tiene la responsabilidad de mantenerlos bajo control", añadió el líder republicano.
Hu también se reunió con la líder de la minoría demócrata en la cámara baja, Nancy Pelosi, que tras el encuentro dijo que hablaron sobre el Tíbet y del disidente detenido y premio Nobel de la paz Liu Xiaobo.
En la Cámara de Representantes hay varias iniciativas en marcha para castigar comercialmente a China si no procede rápidamente a la revaluación de su moneda y si no abre realmente sus mercados a los productos norteamericanos. Ninguna de esas iniciativas se ha abierto paso por ahora en el proceso legislativo, pero penden como espada de Damocles que en cualquier momento podría dar un golpe el proceso de "amistosa competencia".
China pide más respeto
Hu Jintao exhortó ayer a respetar la soberanía reivindicada por Beijing sobre Tíbet y Taiwán, y advirtió sobre los riesgos de agitar las "tensiones" entre las potencias del Pacífico. "Los asuntos relacionados con Taiwán y Tíbet tratan sobre la soberanía y la integridad territorial de China, y representan el centro de los intereses chinos", dijo Hu en un discurso en Washington. Además, afirmó, que China no tiene interés en una carrera armamentística ni en buscar una "hegemonía" en el mundo. "No nos involucramos en ninguna carrera armamentística" aclaró el mandatario. AFP