CONFLICTO
El presidente estadounidense, Joe Biden, ya había acusado esta semana a Rusia de estar bombardeando a civiles intencionadamente.
Estados Unidos dice que tiene información “creíble” sobre crímenes de guerra perpetrados por Rusia en su invasión a Ucrania, especialmente ataques dirigidos contra civiles.
“Hemos visto informes creíbles de ataques deliberados contra civiles, que podrían ser crímenes de guerra”, dijo ayer domingo el secretario de Estado, Antony Blinken, en el programa State of the Union de CNN.
Blinken indicó que Estados Unidos está documentado todo para asegurarse de que las organizaciones dedicadas a investigar crímenes de guerra tengan todas las pruebas necesarias.
El presidente estadounidense, Joe Biden, ya acusó esta semana a Rusia de estar bombardeando a civiles intencionadamente.
Además, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, dijo hace dos días tener información sobre el uso por parte de Rusia de bombas de racimo, que son especialmente devastadoras contra la población civil porque antes de impactar contra el suelo liberan de manera aleatoria una multitud de pequeños artefactos.
Por petición de casi 40 países, la Fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI) ha abierto una investigación en Ucrania por crímenes de guerra y de lesa humanidad.
El bombardeo de Rusia a las principales ciudades ucraniana ha provocando más de 2.000 civiles muertos, según las últimas cifras provisionales del Servicio Estatal de Emergencia ucraniano, y la salida del país de más 1,5 millón de personas, de acuerdo con la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur).
Putin, que habló desde Moldavia tras un encuentro con autoridades en Polonia, consideró que la guerra podría “durar algún tiempo” pero que el presidente ruso Vladimir Putin “estaba condenado a perderla”.
“Ganar una batalla no es ganar la guerra. Tomar una ciudad no significa que él (Putin) tomará los corazones y el alma del pueblo ucraniano”, manifestó. “El pueblo ucraniano demostró que no se dejará anexar y gobernar por Vladimir Putin o Rusia”, indicó.
Cara a cara en La Haya
Ucrania y Rusia se verán la cara hoy lunes y mañana martes en el Tribunal Internacional de Justicia (TIJ) por la “manipulación de la noción de genocidio para justificar una agresión”.
Para legitimar el uso de la fuerza, Rusia acusó al gobierno ucraniano de cometer un presunto genocidio en las regiones de Luhansk y Donetsk, y la interpretación de esto es el centro de la demanda ante el TIJ.
Este órgano judicial, fundado en 1945, no procesa individuos por crímenes específicos como los de guerra: su papel es dar un veredicto en casos de disputas entre Estados, pero solo tiene jurisdicción si ambos países lo consienten.
Aunque Moscú no consiente, tanto Rusia como Ucrania firmaron la Convención sobre el Genocidio -el tratado usado por Moscú para legitimar la agresión a Ucrania-, incluida una cláusula en la que se comprometen a que, en caso de disputa sobre cómo interpretar esta noción, el TIJ tiene jurisdicción para opinar sobre ello, y un Estado puede unilateralmente llevar el caso ante sus jueces.
La Convención recoge la obligación de sus firmantes a prevenir un genocidio, pero eso no da carta blanca a usar la fuerza contra otro Estado, algo que numerosos líderes coincidieron en denunciar, como el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, que consideró “la invasión injustificada de Rusia como una grave violación del derecho internacional”.
El embajador ucraniano ante la Unión Europea y la OTAN, Vsevolod Chentsov, explicaba la semana pasado que Rusia empezó la guerra con “pretextos artificiales, imaginarios, inexistentes.