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Drama de gemelas argentinas: investigación oficial confirma que las hermanas sufrían bullying

El origen del acoso se vincularía con que una de ellas se sentía en realidad un varón y por su origen sudamericano. Su hermana la quiso acompañar en señal de solidaridad.

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Ofrendas para las gemeles que cayeron desde un balcón en Sallent.
Ofrendas para las gemeles que cayeron desde un balcón en Sallent.
Foto: Captura, LA NACIÓN (GDA)

Los Mossos d’Esquadra, la policía autónoma catalana, ya entregó al correspondiente juzgado de instrucción la conclusión de sus investigaciones sobre la tentativa de suicido dedos gemelas argentinas de 12 años que tuvo lugar el pasado martes en la localidad de Sallent, y que provocó la muerte de una de ellas, mientras la otras se encuentra internada en estado crítico.

Según informaron varios medios catalanes, el informe policial confirma los rumores que circulaban en el pueblo respecto a la existencia de bullying o acoso escolar por parte de algunos de sus compañeros, y también de que una de ellas había comunicado a su círculo de amistades que se sentía un niño y quería que le llamaran Iván.

Las pequeñas dejaron dos notas escritas antes de precipitarse al vacío desde su residencia, situada en un tercer piso de la calle Estació. El atestado no recoge los testimonios de los padres, ya que se ha optado por aplazar el interrogatorio.

De acuerdo con una información publicada por el diario La Vanguardia, la menor que se planteaba un tránsito de género, Alana o como ella prefería, Iván, aún no había comunicado a sus padres este deseo, algo que encaja con las declaraciones en este sentido de sus abuelos en la Argentina.

De hecho, el día antes de la tragedia, el pasado lunes, tenía una cita con una psicóloga de la Fundació Althaia de Manresa, en la que quería abordar cómo explicárselo a sus padres. Sin embargo, perdió el autobús de las siete y media de la mañana que debía conducirla a la ciudad vecina. Entonces, telefoneó al consultorio y acordó programar una nueva cita para el lunes siguiente que, desgraciadamente, llegaría demasiado tarde. Quién sabe si esa sesión de terapia que nunca sucedió podría haber cambiado su trágico destino.

La investigación confirma que su hermana, Leila, decidió acompañarla como una muestra de solidaridad y también aporta luz a la actuación de las instituciones públicas, que no salen muy bien paradas. Según los Mossos d’Esquadra, el centro escolar al que asistían, el Institut Llobregat de Sallent, era consciente del problema de acoso escolar y cuál era su origen. Por eso, ya había recibido la orientación del psicólogo del centro, pero se consideró necesario proporcionarle una ayuda más especializada, razón por la que se concertó una cita con la Fundació Althaia.

Sin embargo, el viernes, el consejero de Educación de la Generalitat, Josep González-Cambray, todavía aseguraba que tanto su departamento como el Institut Llobregat no tenían constancia de que se hubiera producido un caso de bullying.

Según La Vanguardia, la menor transgénero tenía que escuchar a menudo hirientes calificativos como “marimacho” o “Ivana”. Pero ella no se amedrentaba, sino que se enfrentaba con vehemencia a sus acosadores, lo que quizás provocó que estos intensificaran sus provocaciones durante las últimas semanas. Los padres desconocían este hecho, pero sus abuelos sí han manifestado a la prensa que ella “se había cortado el cabello”, y tenía un aspecto más masculino.

Desde el entorno familiar también han denunciado que las menores eran objeto de burla por su condición de extranjeras y su acento argentino. La familia había emigrado a Cataluña en busca de mejores expectativas, y en un primer momento recaló en la localidad de Reus, y de allí se trasladó hace aproximadamente un año y medio a Sallent, un pueblo de unos 7.000 habitantes, ubicado a más de 70 kilómetros de Barcelona.

La vida no fue fácil desde un inicio para la familia, que tiene un tercer hijo varón, de 10 años. Maia, la madre, tenía un empleo a tiempo parcial en una cafetería cercana a su hogar, en la plaza Sant Antoni Maria Claret, mientras el padre, Lucas, había desempeñado dos trabajos temporales y precarios, uno en una pollería y otro en una cafetería. Sin embargo, ya llevaba tiempo en paro, lo que había dejado a la familia en una delicada situación financiera, algo que había hecho mella en la relación de la pareja. Quizás por esta razón, la familia recibía asistencia por los servicios sociales del Ayuntamiento de Sallent.

Hasta el momento, el consistorio no ha querido especificar qué tipo de ayuda y cuál era el problema familiar que la motivó por una cuestión de respeto a la privacidad de la familia. Según los expertos, los suicidios no responden a una única causa, sino que suelen ser fruto de un cúmulo de circunstancias y malestares.

La pasada madrugada, los abuelos viajaron del Mar de la Plata a Sallent para poder ofrecer su apoyo a la pareja y a su nieta, Leila, que se halla en una situación estable con un coma inducido en el hospital Parc Taulí de Sabadell. Los médicos son optimistas y creen que, a pesar de su situación de gravedad, podrá sobrevivir.

La Nación (GDA)-Ricard González

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