MADRID n Dos diputados expulsados del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) por haber "traicionado" al partido e impedido que una coalición de izquierda asumiera el Ejecutivo de la comunidad de Madrid, tomaron ayer posesión de sus escaños en el Parlamento regional.
Los legisladores regionales Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez prometieron respetar la Constitución española y el estatuto de autonomía de la comunidad de Madrid.
Durante su toma de posesión como diputados regionales, los otros 45 diputados electos por el PSOE en las elecciones regionales del 25 de mayo pasado, se retiraron del recinto en señal de protesta.
Los nueve diputados de la coalición Izquierda Unida (IU, comunista) mostraron pancartas con la inscripción: "contra la corrupción y sus instigadores. Por la democracia".
La defección de los dos diputados socialistas impidió el 10 de junio pasado la formación de un gobierno regional de coalición entre el PSOE e IU, que en los comicios de mayo superaron en un escaño al Partido Popular (PP) de José María Aznar.
El PSOE demandó a los dos diputados ante la justicia, luego de afirmar públicamente que Tamayo y Sáez "están involucrados en un caso de corrupción inmobiliaria para evitar que un gobierno regional de izquierda modifique la ley del suelo vigente". La cúpula socialista vinculó a esos dos diputados con empresarios de la construcción —afiliados al PP— a los que a su vez relacionó con responsables de ese partido.
REBELDES. Los dos diputados rebeldes formaron ayer el denominado grupo mixto en la Asamblea regional y pese a la oposición de socialistas y comunistas, uno de los dos legisladores integrará la diputación permanente de la cámara, al ser respaldado por el Partido Popular.
La diputación permanente es el órgano que en períodos de receso legislativo asume los plenos poderes de la cámara.
Tamayo y Sáez intentaron evitar a la prensa y fueron insultados por el público de izquierda presente en la cámara. Fue su primera aparición en el parlamento regional luego del 10 de junio, día en que se desató el escándalo.
Aquel día, la inesperada ausencia del recinto de esos dos diputados permitió que la presidencia de la cámara fuera a manos del Partido Popular y que el candidato socialista al Ejecutivo de la región, Rafael Simancas, no pudiera ser designado por la Asamblea.
A raíz del descalabro provocado por esos dos legisladores, el PP, que gobernó los últimos ocho años en la comunidad de Madrid, exigió nuevas e inmediatas elecciones en la región. Los socialistas consideran que éstas deberán efectuarse en los plazos previstos en la ley, es decir dentro de dos meses. AFP