El mundo político francés vivió ayer sábado la resaca del intenso y estéril debate en la Asamblea Nacional de la reforma de las pensiones, que terminó la pasada medianoche del viernes sin un voto entre duros cruces de acusaciones.
Los diputados no pudieron cerrar el debate y voto de los artículos del proyecto legislativo del Gobierno, en buena parte porque el partido izquierdista La Francia Insumisa mantuvo miles de enmiendas cuya discusión era imposible en el estrecho marco temporal fijado por el Gobierno. Por su parte, el Gobierno, que no tiene la mayoría parlamentaria, necesitará el apoyo del partido conservador Los Republicanos (LR) en ambas cámaras. Y precisamente en el LR se produjo ayer sábado una tormenta de fondo, cuando el presidente del partido, Éric Ciotti, cesó al vicepresidente, Aurélien Pradié, al que acusó de emprender una “aventura personal” que atenta contra la “unidad” de la formación.
Pocos días después de que el Senado inicie sus debates, los sindicatos han convocado una huelga nacional total para el 7 de marzo, con el objetivo de “parar Francia”.
EFE