BUENOS AIRES | AFP
El ex presidente argentino Fernando de la Rúa abandonó el silencio en el que se mantenía desde su abrupta salida del gobierno en diciembre de 2001 y acusó a las actuales autoridades para defenderse de las sospechas que lo rodean en el caso de sobornos a senadores durante su gestión.
El rápido avance de la investigación judicial en la causa por cohecho en el Senado tras la confesión en diciembre último de un funcionario legislativo arrepentido de haber participado, llevó al ex presidente a conceder en los últimos días más entrevistas que en los últimos dos años.
El denominador común de sus apariciones recientes fue negar toda vinculación con el hecho, incluso pone en duda que el episodio haya ocurrido y acusa al gobierno de Néstor Kirchner de efectuar maniobras ilegales para involucrarlo.
SOBORNO. De la Rúa dijo tener "toda la impresión" de que las actuales autoridades, procurando involucrarlo, sobornaron a su vez al arrepentido, el ex secretario parlamentario Mario Pontaquarto, para reavivar una causa que estaba aletargada, pese a que en su momento, en abril de 2000, provocó la renuncia de su vicepresidente, Carlos Alvarez.
"Tengo toda la impresión de que eso ocurrió, por eso estoy pidiendo (a la justicia) que se investigue qué fondos ha transferido la SIDE (Secretaría de Inteligencia del Estado, el mismo organismo involucrado en la causa) a la Jefatura de Gabinete", dijo el ex mandatario ayer a la radio Rivadavia.
En otra emisora, radio Mitre, De la Rúa pidió "que se investigue si le pagaron o no (al arrepentido), si es una cosa preparada en la Jefatura de Gabinete, cuyo titular, Alberto Fernández, salió a decir que era un día de gloria la declaración de Pontaquarto, a pesar de sus contradicciones y de sus antecedentes".
La respuesta del gobierno la dio el propio Fernández en declaraciones a la prensa local, con un irónico refrán: "el ladrón cree que todos son de su condición".
CONTRADICCIONES. De la Rúa niega particularmente la existencia de una supuesta reunión en la Casa de Gobierno en la que él habría dado su visto bueno para el soborno a los senadores, que según el arrepentido fue por un total de 5 millones de pesos (en ese momento equivalentes a dólares) que él retiró de la SIDE y llevó a la casa de un senador para su distribución.
"Esa reunión es absolutamente falsa, jamás existió y además (Pontaquarto) incurre en graves contradicciones al referirla. Es evidente que se trata de una mentira", dijo De la Rúa, abogado de profesión.
"La verdad es que hasta ahora no se ha demostrado que el hecho ocurriera. Hay que seguir indagando por qué, de dónde viene, de dónde surgió toda la ola de rumores y versiones que generaron la sospecha instalada que hacen que todo el mundo crea que al- go pasó", sostuvo el ex presidente.
La justicia argentina encausó el viernes al ex secretario de Inteligencia Fernando de Santibañes -amigo de De la Rúa-, a dos ex senadores y al propio Pontaquarto, y trabó embargos de hasta 10 millones de pesos (3,4 millones de dólares) a cada uno de los invo-lucrados.
Interrumpe una nota por "espionaje"
BUENOS AIRES
El ex presidente argentino Fernando De la Rúa dio por terminada abruptamente ayer una entrevista radial en la que se le consultaba sobre el escándalo de sobornos al Senado durante su gestión, aduciendo que "alguien está interfiriendo" la comunicación.
Cuando un periodista de radio Mitre le preguntó si estaba dispuesto a colaborar con la causa judicial que investiga el pago de sobornos a senadores para sancionar una ley en 2000, De la Rúa dijo: "Alguien está interfiriendo nuestra comunicación, no sé qué servicio. Pero realmente llegó tan desformada la voz que no entendí nada".
"No lo entiendo, no me llegan sus palabras, llegan totalmente deformadas. Esto me pone en una gran desventaja, así que llámeme en otro momento que con mucho gusto sigo la conversación", y luego cortó.
Al comentar el incidente, el periodista se preguntó irónicamente: "¿Para qué van a pinchar la comunicación si salís al aire?". AP