La Corte Penal Internacional emitió el miércoles una orden de arresto para el presidente sudanés Omar al-Bashir por crímenes de guerra y de lesa humanidad presuntamente cometidos en Darfur. Es el primer jefe de estado en ejercicio cuyo arresto solicita el tribunal.
El panel de tres jueces descartó por falta de pruebas la acusación de genocidio en una guerra en la que han muerto unas 300.000 personas y 2,7 millones se han visto desplazadas de sus hogares.
La vocera de la corte Laurence Blairon dijo que "se sospecha que (al-Bashir) es criminalmente responsable... de dirigir intencionalmente ataques contra una parte importante de la población civil de Darfur, Sudán, asesinando, exterminando, violando, torturando, transfiriendo por la fuerza a grandes contingentes de civiles y saqueando su propiedad".
La orden de arresto constituye un hito para el primer tribunal permanente de crímenes de guerra, que inició sus labores en 2002 y hasta el presente jamás había ordenado la detención de un jefe de estado en funciones.
El fiscal general Luis Moreno Ocampo dijo previamente que decenas de testigos declararán que al-Bashir dirigió una campaña genocida con el fin de eliminar a tres tribus étnicas africanas en el vasto país al sur de Egipto.
"Tenemos fuertes pruebas contra el señor Bashir", dijo el abogado argentino el martes. "Más de 30 testigos (declararán) cómo controlaba todo y tenemos pruebas contundentes de sus intenciones".
El gobierno de al-Bashir dijo que la decisión del tribunal era parte de una conspiración occidental destinada a desestabilizar la vasta nación petrolera al sur de Egipto.
Blairon negó que la orden fuese parte de un complot político y dijo que la decisión se basó únicamente en motivos legales.
Países africanos y árabes temen que la orden desestabilice toda la región, agrave el conflicto en Darfur y amenace el frágil acuerdo de paz que puso fin a décadas de guerra civil entre el norte y el sur de Sudán. China, que adquiere dos tercios del petróleo sudanés, apoya las posiciones africana y árabe.
Algunas naciones africanas al parecer amenazaron retirarse del tribunal. Entre los 108 estados miembros de la corte hay treinta países africanos.
En actitud desafiante el martes, en anticipo a la decisión, al-Bashir dijo a sus partidarios en un acto: "Les decimos que se sumerjan en agua y la beban", un fuerte insulto árabe.
Cientos de sudaneses portaron imágenes del presidente para denunciar al tribunal y se congregaron frente al edificio del gabinete en Jartún. Se reforzó la seguridad en torno de muchas embajadas y algunos diplomáticos y personal de grupos de ayuda se encerraron en sus casas por temor a represalias contra extranjeros.
Al-Bashir niega las acusaciones y se niega a tratar con el tribunal, y no hay mecanismos internacionales como para arrestarlo. El arma principal del tribunal es la presión diplomática que ejerce para que los países entreguen a los sospechosos.
Moreno Ocampo sugirió que al-Bashir podría ser arrestado si sale de Sudán.
"En cuanto el señor al-Bashir viaje por el espacio aéreo internacional, su avión podría ser interceptado y él podría ser arrestado. Eso es lo que espero", dijo el fiscal general.
"Al igual que Slobodan Milosevic o Charles Taylor, el destino de Omar al-Bashir es enfrentar a la justicia", dijo Moreno Ocampo en referencia a los ex presidentes de Yugoslavia y Liberia que fueron instruidos de cargos mientras estaban en el poder y que terminaron juzgados en La Haya.
AP