Correr toros en las calles de Pamplona

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Desde el miércoles las calles de Pamplona se han teñido de blanco y rojo para celebrar los Sanfermines que, con la fiesta del santo como excusa, proponen a los navarros correr con los toros por las calles de la ciudad. La celebración comenzó como siempre con el lanzamiento del chupinazo o cohete desde el balcón del Ayuntamiento a las 12 del mediodía del 6 de julio e inmediatamente después los fanáticos empezaron a rociarse con alcohol. Durante los ocho días que duran los Sanfermines hay ocho encierros que consisten en una carrera de casi 850 metros delante de los toros. Antes de su comienzo, a las 8 de la mañana, los participantes piden a San Fermín que los ayude. Y a la hora señalada comienzan a correr por las apretadas calles de la parte vieja de Pamplona, delante de seis toros y ocho cabestros que van seguidos por unos hombres que hacen de pastores en caso de que los animales se queden rezagados. En estas corridas que generalmente no duran más de tres minutos suele haber heridos, generalmente por los empellones de los centenares de personas que corren intentando esquivar las astas, aunque siempre hay alguno que resulta lastimado por una cornada. Este año los primeros dos heridos por asta de toro fueron un joven de 21 años de la ciudad gallega de Vigo, con una cornada en el tórax, y un irlandés de 43 años que fue lastimado en la pierna izquierda. Después del encierro la gente acude a la plaza de toros para perseguir y torear novillos, mientras otros siguen con la fiesta en la ciudad. De noche, los toros que corren se sacrifican y su carne se sirve en los restaurantes de Pamplona.

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