TEHERÁN | AP, AFP, ANSA Y
EL PAÍS DE MADRID
Pese a las protestas internas y a la crítica internacional, el guía supremo iraní confirmó ayer la reelección del presidente Mahmud Ahmadinejad. Lo hizo en una ceremonia a la que no asistió la oposición, que cuestiona la validez de los comicios.
"El guía de la revolución -Ali Jamenei- confirmó la elección de Ahmadinejad para un segundo mandato" de cuatro años en una ceremonia cerrada en la que no se permitió el ingreso de prensa, según indicó la televisión estatal. El presidente, electo en los controvertidos comicios del 12 de junio que precedieron a un cúmulo de manifestaciones en las que unos 30 iraníes murieron víctimas de la represión y 2.000 fueron detenidos -250 aún continúan tras las rejas-, jurará su cargo mañana y en los próximos días anunciará a su gabinete. "Los iraníes votaron a favor de la lucha contra la arrogancia, para combatir la pobreza y extender la justicia", proclamó el ayatollah Jamenei.
La ausencia en el acto de los ex presidentes Mohamed Jatami y Akbar Hachemi Rafsanyaní, y de los ex candidatos Mir Hosein Musavi -que se considera vencedor de la elección presidencial- y Mehdi Karubi, debilita al régimen iraní. Jamenei criticó a los adversarios de Ahmadinejad y advirtió que "hay adversarios enfurecidos y heridos que, durante los próximos cuatro años, van a oponerse al gobierno", en referencia a estos movimientos de protesta.
Sin embargo, durante la ceremonia, Jamenei impidió que Ahmadinejad le besara la mano, como lo hizo en señal de respeto tras las presidenciales de 2005. A continuación, cuando el Presidente "pidió la autorización para besar el hombro del guía, este accedió a su demanda con una sonrisa", indicó la agencia oficial IRNA. Las imágenes de televisión mostraron cómo el guía supremo dio un paso atrás cuando Ahmadinejad se inclinó para tratar de besarle la mano, lo cual en Irán supone una de las mayores faltas de respeto.
Ayer, grupos de manifestantes que rechazan la asunción de Ahmadinejad fueron reprimidos por la policía, informaron testigos. Los grupos mantuvieron choques con las fuerzas de seguridad en distintas zonas de la capital, entre ellas plaza Azadi, en el centro de Teherán.
Ahmadinejad, que genera la desconfianza de los países occidentales por su programa nuclear y sus polémicas declaraciones, denunció intentos de gobiernos extranjeros de inmiscuirse en el proceso electoral.
"Gobiernos egoístas y entrometidos fueron crueles con nuestro pueblo en las elecciones y usaron de manera inadecuada sus medios financieros y políticos", se quejó el mandatario. Según los resultados oficiales, Ahmadinejad, de 52 años, fue reelecto con el 63% de los votos, contra el 34% de Musavi.
Juicios. Un tribunal de Teherán comenzó a juzgar el sábado a un centenar de personas, entre estas varias personalidades del campo reformista, por su participación en las protestas contra el gobierno reelecto.
Acusados de perturbar el orden público y poner en riesgo la seguridad nacional, los inculpados podrían ser condenados a penas de hasta cinco años de cárcel, según la agencia iraní FARS. Y si fueran hallados culpables de ser "mohareb" (enemigos de Dios), serían pasibles de la pena capital.
Varios acusados, entre ellos el ex vicepresidente Mohammad Alí Abtahi, asestaron un duro golpe a la oposición al afirmar en la primera audiencia del juicio que se equivocaron al apoyar el movimiento de protesta. Pero, según Musavi, esas confesiones fueron obtenidas con métodos equiparables a "torturas medievales".
críticas. "Este tipo de puesta en escena es ante todo contrario a los intereses del régimen y atenta contra la confianza de la opinión pública", advirtió por su parte el ex presidente Mohamed Jatamí. Pero las críticas no se limitan al campo reformista. Cada vez son más las voces conservadoras que toman distancia. Esa actitud hace prever dificultades para el segundo mandato de Ahmadinejad.
"El juicio es contrario a la Constitución, a la ley y a los derechos de los ciudadanos", declaró Jatamí, varios de cuyos colaboradores se sientan en el banquillo. En un comunicado colgado en su página web, el ex presidente denunció "la ausencia de condiciones para un verdadero proceso público". Según él, "los abogados y las personas juzgadas no fueron informados de la fecha del proceso ni de las acusaciones". Saleh Nikbakht, letrado de varios encausados, dijo que se enteró del juicio dos horas después que terminó.
"Las confesiones obtenidas en estas condiciones no tienen credibilidad", señaló Jatamí.
La prensa se sumó a esta cruzada contra la justicia. "Las confesiones no tienen ningún valor", tituló ayer Etemad Melli, el diario de Mehdi Karrubí, el otro candidato reformista derrotado. En la edición digital de El País de Madrid, la esposa de Abtahí, Fahimeh Musavineyad, dice que su marido "no estaba normal" durante el proceso.
Un destacado parlamentario conservador, Ali Motahari, también arremetió contra el presidente Ahmadinejad por el trato que se les ha dado a los detenidos. En una entrevista con la agencia semioficial Mehr, Motahari se preguntó por qué el presidente esperó hasta que intervino el líder supremo para cerrar la prisión de Kahrizak. "Podía haber actuado antes y tratado mejor a los detenidos", como Mohsen Ruholamini, afirmó el diputado. "Desgraciadamente, eso no ocurrió y algunos detenidos, incluido Ruholamini, fueron tratados con violencia", concluye.
Este caso fue uno de los que más conmovió a los conservadores, pues el joven de 24 años que murió estando detenido era hijo de un colaborador del candidato conservador Mohsen Rezaí. Tras ese incidente, el ex jefe de los Guardianes de la Revolución pidió que también se juzgue a los miembros de los servicios de seguridad responsables de la represión. El macrojuicio no tiene precedentes en los 30 años de historia de la República Islámica.
Hillary Clinton exigió que liberen estadounidenses
Washington | La secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton exigió que Teherán colaborase en la localización de tres estadounidenses que estarían detenidos en Irán y exigió que se garantizase su retorno al país lo antes posible.
"Llamamos al gobierno iraní a ayudarnos a localizar a los tres estadounidenses desaparecidos y a que retornen lo antes posible", dijo Clinton ayer en declaraciones a la prensa.
Una cadena de televisión iraní confirmó el sábado la detención de tres estadounidenses en Irán, afirmando que se habían "infiltrado" desde Irak, después de que otra cadena de la República Islámica los calificara de "militares". También se dijo que hacían deportes extremos en las montañas.
El departamento de Estado solicitó el sábado a Suiza, que representa los intereses estadounidenses en Irán, que confirmara esas informaciones. Un alto funcionario del Pentágono desmintió que militares estuvieran implicados en los episodios. AFP