Figuras políticas de todo el mundo criticaron los atentados de ayer en Egipto, que dejaron al menos 30 muertos, y mostraron su apoyo al gobierno de ese país.
El primer ministro británico, Tony Blair, afirmó hoy que el mundo tiene que ser firme y estar unido para detener el terrorismo tras los atentados perpetrados en la localidad egipcia de Dahab, donde 24 personas perdieron la vida.
Según el mandatario, es importante seguir apoyando a quienes creen en el progreso hacia la democracia en Oriente Medio.
Las organizaciones terroristas, agregó el primer ministro, tratan de perjudicar los progresos hacia la democracia y de impedir que los Gobiernos funcionen bien, a través del "baño de sangre y la matanza de personas inocentes".
También presidente iraquí, Yalal Talabaní, condenó las tres explosiones a las que calificó de "actos de terrorismo", según un comunicado de la oficina de la presidencia.
Según la nota, Talabani envió un mensaje de condolencias al presidente egipcio, Hosni Mubarak, en el que asegura que he recibido con gran indignación la noticia de las explosiones terroristas.
Talabani subraya que los atentados contradicen las enseñanzas de las religiones monoteístas y los principios morales básicos.
A su vez el ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos, telefoneó a su homólogo egipcio, Ali Abul Gheit, para expresarle "el más absoluto rechazo y condena" de los atentados así como las condolencias y solidaridad de este país con las víctimas y sus familias.
También el ministro alemán de Asuntos Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, condenó hoy los atentados y dijo que evidencian el "odio ciego" de los terroristas.
"Los atentados de anoche han hecho patente de nuevo y de forma terrible que los terroristas no retroceden ante nada en su odio ciego", afirmó el jefe de la diplomacia germana, en un comunicado emitido por su departamento.
En Egipto, la organización de los Hermanos Musulmanes condenó el triple atentado. Un comunicado de la organización, la segunda mayor fuerza del Parlamento egipcio, considera las tres explosiones como una "violación de la religión y una agresión contra los principios humanos".
El grupo insta al régimen del presidente Hosni Mubarak y a los aparatos de seguridad en particular "a que trabajen para alcanzar la seguridad y cerrar todas las grietas que puedan amenazar nuestra seguridad nacional".
El régimen egipcio ve a los Hermanos Musulmanes, proscritos pero relativamente tolerados, como un grupo que puede poner en peligro su monopolio del poder y periódicamente lanza campañas de arresto contra sus miembros.
En base a EFE