Con una misa recordaron el primer año del asesinato de Axel Blumberg

BUENOS AIRES | la nacion/gda

A un año del crimen de Axel Blumberg, se realizó una emotiva misa en la Catedral en memoria del estudiante asesinado por sus secuestradores. Al terminar el oficio religioso estalló un aplauso generalizado y el padre de Axel, Juan Carlos Blumberg, leyó un extenso documento en el que recordó a su hijo, reiteró sus reclamos por justicia y ratificó su "compromiso de no renunciar a la idea de que es posible una Argentina mejor".

El empresario, vecinos, amigos y familiares de víctimas de la delincuencia participaron del emotivo acto para recordar al joven. Blumberg estuvo acompañado por el vicepresidente, Daniel Scioli; el intendente de San Isidro, Gustavo Posse, y, entre otras organizaciones, por las "Madres del Dolor" para recordar el primer aniversario del crimen que conmocionó a la sociedad argentina y originó un debate sobre las leyes de la seguridad.

La semana pasada trascendieron detalles escalofriantes del crimen de Axel, hasta ahora desconocidos, y que fueron revelados en las confesiones de los cinco principales imputados que están detenidos por el caso.

Según contó la banda ante el fiscal federal Jorge Sica, Axel hizo un intento desesperado por salvar su vida antes de ser ejecutado de un tiro en la cabeza al retomar las negociaciones por el pago de su rescate y ofrecer dinero de un tío, aunque sus secuestradores le dijeron que ya era tarde y que su "plata no servía".

Axel Blumberg fue secuestrado en las inmediaciones del shopping Unicenter del barrio de Martínez la noche del 16 de marzo de 2004 y por su liberación los captores pidieron 50 mil pesos. Juan Carlos Blumberg pactó un rescate de 17 mil pesos, que nunca llegó a concretarse porque la policía bonaerense y la Side se tirotearon con los delincuentes en el momento del pago.

Si bien pensaban liberarlo, Axel se escapó del baúl de un auto y cuando fue recapturado en el barrio Santa Paula de Moreno vio los rostros de sus secuestradores y, por ese motivo, decidieron ejecutarlo de un balazo en la cabeza la madrugada del 23 de marzo de 2004 en un basural del barrio La Reja, también en Moreno.

Su muerte generó una serie de masivas marchas exigiendo mayor seguridad que lideradas por Juan Carlos Blumberg, convocaron a alrededor de 200.000 personas.

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