MEDIDAS
En 1989 el régimen reprimió a los manifestantes pacíficos que, desde hacía semanas, ocupaban la emblemática plaza Tiananmen para reclamar un cambio político y el fin de la corrupción sistémica.
Los habitantes de Hong Kong que deseaban conmemorar ayer el 33º aniversario de la sangrienta represión de la plaza Tiananmen en Pekín lo hicieron de modo furtivo o en privado, pues no se autorizó ninguna concentración pública y la policía detuvo a media docena de personas.
Desde hace 33 años, las autoridades chinas hacen todo lo posible para eliminar esos hechos de la memoria colectiva: los libros de historia ni los mencionan y los comentarios en redes son censurados sistemáticamente.
El 4 de junio de 1989, el régimen reprimió a los manifestantes pacíficos que, desde hacía semanas, ocupaban la emblemática plaza Tiananmen para reclamar un cambio político y el fin de la corrupción sistémica. La represión causó cientos de muertos (que podrían ser más de mil, según algunas estimaciones).
Ayer en Pekín, Tiananmen amaneció bajo fuertes medidas de seguridad, con dispositivos de reconocimiento facial en las calles aledañas y controles aleatorios de transeúntes a quienes se pedía la identificación.
Hablar de los hechos de 1989 es tabú en China. Pero ahora también lo es en Hong Kong, la antigua colonia británica que goza de ciertas libertades y autonomía desde su traspaso a Pekín en 1997.
La masacre se conmemoraba en la ciudad cada año hasta que Pekín impuso en 2020 una ley de seguridad nacional para acallar a la disidencia.
Desde las masivas protestas prodemocracia de 2019, las autoridades hongkonesas tratan de borrar la memoria de la masacre, prohibiendo las vigilias con velas en 2020 y 2021 con la excusa de la pandemia y retirando estatuas de recuerdo de sus universidades.
Este año, la policía advirtió que cualquier “asamblea no autorizada” era ilegal y cerró el céntrico parque Victoria, donde cada 4 de junio se reunían decenas de miles de personas para una vigilia. No había ningún acto previsto, ni siquiera las tradicionales misas católicas que solían organizarse en las iglesias, anuladas también por miedo a posibles represalias.
La policía interpeló a media docena de personas, entre ellas, el activista Yu Wai-pan, de la Liga de los Socialdemócratas (LSD), un partido político vigilado por las autoridades.
En el mundo
Sin embargo, se organizaron vigilias y actos en el mundo entero. La oenegé Amnistía Internacional anunció conmemoraciones en 20 ciudades, y también hubo momentos de recuerdo en Taiwán.
La presidenta de ese país, Tsai Ing-wen, declaró que “se borra sistemáticamente el recuerdo del 4 de junio en Hong Kong”, pero “estas medidas tan burdas no podrán olvidar la memoria del pueblo”, añadió.
En un comunicado, el jefe de la diplomacia estadounidense Antony Blinken rindió homenaje a los “valientes” manifestantes de 1989 que habían “reclamado pacíficamente la democracia” en China.