Chávez y opositores en reñida contienda

Elecciones en Venezuela. La oposición se postula tras cinco años fuera de la política La mala situación del país podría jugarle en contra al presidente Las encuestas dan casi un empate técnico | Elecciones en Venezuela. El gobierno no respondió a un pedido del Parlasur para auditar Temen que la violencia aleje a la gente de las urnas La oposición confía en su fórmula de unidad

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CAROLINA BELLOCQ

La Revolución de Chávez se pone a prueba hoy en unos comicios donde la oposición política denuncia la falta de garantías electorales, además de una gestión donde la inflación trepó al 30% y los homicidios anuales llegaron a 21.000.

Hoy más de 17 millones de venezolanos están llamados a acudir a las urnas para elegir a los 165 parlamentarios que ocuparán las bancas que entre 2005 y el presente estuvieron reservadas casi exclusivamente para los afines al presidente.

Hace cinco años, en los últimos comicios parlamentarios, los detractores del presidente Hugo Chávez decidieron retirarse alegando que no había garantías electorales. La estrategia no les resultó y el tiempo de alejamiento político les sirvió para construir un discurso único y una lista de candidatos que responden a las mismas "100 soluciones para la gente", bajo el techo de la Mesa de la Unidad Democrática.

Aunque los detractores -que pertenecen a unas 30 organizaciones distintas- se presentan finalmente a los comicios de hoy, no dejan de temer al fraude y cuestionan el sistema en que se manejan los observadores internacionales. "El Consejo Nacional Electoral (CNE) no quiere que haya observadores internacionales que develen la verdadera conducta", dijo a El País Ramón José Medina, cuatro veces parlamentario y actualmente coordinador de la Comisión Internacional de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

Las autoridades aseguran que invitaron a 150 "acompañantes" y a 60 expertos internacionales, además de a 2.500 observadores locales. Según se explicó, los acompañantes observarán los comicios en distintos centros de votación, visitarán el centro de soporte técnico y logístico para la transmisión de datos y asistirán a la "verificación ciudadana", donde el público podrá chequear que coincidan los resultados enviados con los comprobantes de voto emitidos por las máquinas.

Pero la oposición considera que es probable que muchos de los extranjeros no se presenten hoy en Venezuela y que los que viven en el país no ejerzan una efectiva labor de contralor debido a que no tienen experiencia en la evaluación de procesos electorales.

Vicente Bello, de la coordinación de la MUD, fue uno de los que denunció la figura del "acompañamiento". "No se trata de observación electoral, eso es un eufemismo inventado por el CNE para encubrir que no hay observación", declaró a la agencia de noticias ANSA.

Bello dijo que, según los protocolos de entidades como la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea (UE), la observación "debe ser tanto de representación política como técnica y cubrir todos los aspectos de la campaña: propaganda, auditoría, monitoreo".

Ramón José Medina apuntó, por su lado, que gran parte de los observadores internacionales comenzó a llegar entre el jueves y el viernes, por lo que no pudieron auditar el proceso de campaña. "Ya no hay forma de que detecten el ventajismo del gobierno y su abusiva participación en la utilización de los recursos. Ya no podrán denunciar", se lamentó el coordinador de la Comisión Internacional de la MUD.

También planteó que, seguramente, delegaciones de varios países pidieron al CNE acudir a Venezuela para auditar las elecciones pero recibieron una negativa, tal como sucedió con los delegados del Parlasur.

A instancias de los legisladores uruguayos que cursaron la sugerencia, el Observatorio Electoral del Parlasur -creado para asistir a los procesos electorales de la región-, se comunicó con el CNE y solicitó permiso para viajar a evaluar los comicios. Más de una semana después de cursado el pedido nunca llegó una respuesta, lo que "virtualmente significa una negativa", según sostuvo el diputado blanco Jaime Trobo.

"Por aquello de que `el que piense mal pecará pero acertará`", Medina estimó que "si al Parlasur no le han respondido debe ser porque el CNE no ha tenido una actitud muy favorable hacia la presencia de observadores internacionales en el proceso".

En las parlamentarias de 2005 informes de la OEA y de la UE señalaron algunas irregularidades, como "participación proselitista de funcionarios públicos", "inconsistencias y vacíos en la normativa electoral" y algunas prácticas intimidatorias contra la oposición. La UE dijo, sin embargo, que "el conteo manual de los resguardos de votación reveló una alta fiabilidad de las máquinas de votación".

INSEGURIDAD Y DISEÑO. En un país donde los homicidios son moneda corriente (en 2009 llegaron a 21.132, uno cada media hora), la seguridad es otro de los temores de quienes proponen un sistema democrático "de respeto a los derechos y a los fundamentos elementales de la democracia". Según Ramón José Medina, "en anteriores oportunidades" hubo actividades violentas propiciadas por el gobierno que impidieron que los ciudadanos se acercaran a las urnas.

"En las elecciones internas de la oposición la seguridad fue buena porque participaron las Fuerzas Armadas. Pero ahora el presidente creó una fuerza paralela, las milicias, y son las que custodiarían las actividades electorales", detalló Medina.

El presidente Chávez creó este grupo, al que llama "el pueblo en armas", en 2005 como respuesta a posibles agresiones "imperialistas". Las milicias bolivarianas forman parte de las Fuerzas Armadas y dependen directamente del presidente de la República, por lo que sus detractores consideran que son una especie de guardia personal. "Desde la MUD hemos pedido que quienes protejan los circuitos de votación y el material electoral no sean las milicias sino las Fuerzas Armadas", contó Medina.

Regresar al Parlamento unicameral también supone la oposición de tener que lidiar con un sistema electoral que no le favorece: el año pasado el Congreso oficialista aprobó un rediseño del mapa electoral y otorgó más bancas a las zonas rurales, donde el chavismo todavía es más fuerte y hay menos población. Es así que se dan situaciones como la del estado de Zulia -el más populoso de Venezuela-, donde un diputado será electo con unos 255.000 votos, mientras que en Amazonas cada parlamentario representará a unos 50.000 sufragios. Es debido a esta redistribución que, aún en el caso de que los enemigos del presidente triunfen en las regiones más pobladas, podrían no lograr la mayoría legislativa porque los votos no se traducirán proporcionalmente en escaños. Para obtener una mayoría la MUD debería reunir, no el 50% más uno de los votos, sino cerca del 60% del total.

OPORTUNIDADES. Lo que sí tienen los opositores a su favor es el hecho de que Chávez ha sufrido: las crisis en serie unieron a sus enemigos, frustraron a los leales y hundieron su tasa de aprobación por debajo del 40%, el nivel más bajo desde que asumió la presidencia en 1999. Según la última encuesta de Hinterlaces, "hay un proceso de desencanto" en Venezuela, donde crecen el malestar social y el descontento como consecuencia del agravamiento de los problemas y la falta de soluciones, de la caída del consumo y del aumento de la criminalidad.

Según los expertos, en el traslado de esta situación a los resultados electorales el chavismo sufriría pérdidas pero no quedaría desgarrado. El respetado encuestador Luis Vicente León, de Datanálisis, pronostica que los votantes se dividirán casi por mitades, con el 52% votando a favor de los candidatos chavistas y el 48% votando a los de la oposición. Más que arrasar en el país, el objetivo inmediato de los opositores es conquistar el suficiente número de bancas -los encuestadores dicen que el número mágico es 57- para impedir que el gobierno tenga una mayoría de dos tercios, lo que le aseguraría dominar el Congreso. Eso no será fácil ahora que Chávez controla el 82% del Parlamento.

Pero si la oposición lo logra, privaría al gobierno del poder para reformar la Constitución, reviviría su poder y obligaría a Chávez a negociar las reformas. Sin llegar a ser la panacea -los expertos aseguran que una derrota electoral oficialista podría desencadenar una represalia autoritaria antes de que se instale el nuevo Congreso- un Parlamento integrado por distintas fuerzas en proporciones similares permitiría, por primera vez en 11 años, que Venezuela no sea gobernado sólo por los leales a Hugo Chávez. (en base a NEWSWEEK, AFP, ANSA y EL COMERCIO / GDA)

La cifra

57 Es la cantidad de escaños que la oposición debe conseguir para impedir que el gobierno tenga una mayoría de dos tercios.

Ramón José Medina – Coordinador de la comisión internacional de la mesa de unidad Democrática

"La unidad en Venezuela en este contexto es una necesidad"

Carolina Bellocq

-¿Cuál es la importancia de las elecciones de hoy?

-El venezolano decide entre dos maneras de gobernar, entre dos horizontes muy claramente demostrados. Uno es el llamado socialismo del siglo XXI, que no es más que el comunismo castro-cubano a la venezolana. Por otra parte se propone un sistema democrático donde todos podamos participar en términos de respeto a nuestros derechos y a los fundamentos elementales de la democracia.

-¿Cuáles son las principales propuestas de la MUD?

-Proponemos un proyecto de país en el documento "100 soluciones para la gente", que resume las propuestas. En relación a lo legislativo, desde la Mesa buscamos que el Parlamento, que en estos años ha perdido vigencia en el ejercicio de sus funciones parlamentarias y contraloras, retome el camino de legislar. Queremos que se resuelvan los problemas del Poder pero, fundamentalmente, que sea el foro político por excelencia donde se discutan los problemas del país y donde también se ejerza control sobre la administración pública en términos de los recursos.

-¿Temen que haya división a nivel interno en la MUD?

-En absoluto: la unidad en Venezuela en estas circunstancias es una necesidad. Ningún partido de la oposición tiene posibilidades de obtener victorias electorales si no se une a otro. Las diferencias son lógicas en un proceso democrático, pero se trata de tener una instancia donde se pueda discutir y llegar a un consenso. Tenemos la experiencia de 1999, cuando actuamos de común acuerdo todas las fuerzas políticas de la oposición sin ningún problema: debatíamos como le corresponde a las organizaciones democráticas y después de lograr acuerdos procedíamos como conjunto en la Asamblea.

-¿Cómo analiza los sondeos de intención de voto?

-Las encuestas refieren un empate técnico, ya que incluso las del gobierno señalan que la diferencia está dentro del margen de error. Principalmente se trata de aquellos que dicen que van a votar pero no dicen por quién, ahí estará la gran diferencia. A nosotros nos interesa que haya la mayor participación posible porque ese universo que "No sabe/No contesta" tiene una tendencia más favorable hacia la oposición que hacia el gobierno.

-¿Qué acciones emprendieron para motivar a este público?

-En primer lugar, la propaganda se ha centrado en el estímulo a la participación. También tenemos un programa dirigido por los jóvenes universitarios, que se dedican a fomentar el voto joven y han logrado una inscripción de 750.000 nuevos votantes. Por otra parte, buscamos la protección del voto, que es fundamental para lograr una mayor participación.

Los datos de los comicios

QUÉ SE ELIGE:

Se votan 165 diputados a la Asamblea Nacional unicameral: 110 nominales, 52 por listas y 3 en representación de los indígenas.

PADRÓN ELECTORAL:

Está compuesto por unos 17,5 millones de venezolanos mayores de 18 años, entre los que hay 57.010 venezolanos residentes en el exterior.

SEGURIDAD:

Unos 250.000 militares están a cargo de la seguridad y la logística en el proceso. Entre estos se cuentan unos 30.000 de la milicia bolivariana, creada en 2005 con miembros de organizaciones de bases partidistas de Chávez y beneficiarios de sus programas sociales. La oposición ve esta participación en los comicios con recelo y exigió que no se encargaran de custodiar los centros electorales y el material de votación.

MESAS ELECTORALES:

Hay 36.773 mesas receptoras de votos y el proceso será automatizado. Se usarán más de 12.600 máquinas "registradoras de huellas dactilares" con las que se busca evitar que algún elector vote más de una vez. Los centros de votación abrirán a las 06:00 horas y cerrarán a las 18:00. El conteo de los votos se hará íntegramente de forma automática.

EL PAÍS: Venezuela tiene una población de 28 millones de habitantes y el PIB de 2009, según el Banco Central, fue de US$ 325.677 millones, sufriendo una caída de 3,5% en el primer semestre de 2010, tras una caída anual de 3,3% en 2009. La inflación acumulada a lo largo del año alcanza un alza de 19,9%, más del triple al de otros países de la región. En julio de 2010 el desempleo fue de 8,7%.

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