CARACAS | THE NEW YORK TIMES
Desde que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, se enfermó de cáncer el año pasado, una intensa especulación se ha centrado en su círculo interno y a quién podrían preparar como su posible sucesor.
Ahora, con una prolongada campaña por la re-reelección por delante, Chávez, otra vez, ha cambiado las expectativas al diseminar a algunos de sus confidentes más cercanos y promover algunos antiguos asociados en una forma que parece seguro provocará alarma dentro y fuera del país.
Se juramentó hace unos diez días a Diosdado Cabello, un alto funcionario del partido político de Chávez, como presidente de la Asamblea Nacional. Cabello, un exvicepresidente con vínculos estrechos con el Ejército y una relación intermitente con el círculo interno de Chávez, no perdió tiempo para anunciarles a los legisladores de oposición que no tenía la intención de negociar con ellos los problemas.
Luego hubo una sorpresa: Chávez anunció que su nuevo ministro de Defensa sería el general Henry Rangel Silva, un aliado militar de tiempo atrás a quien Estados Unidos acusó de tener vínculos con narcotraficantes y la oposición, de ser hostil hacia el proceso democrático.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos acusó a Rangel en 2008 de trabajar estrechamente con la principal organización izquierdista colombiana, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, o FARC, para ayudarlas a transportar drogas por Venezuela. Desde entonces, ha surgido mayor evidencia que complementa las acusaciones de que Rangel ayudó en los esfuerzos de las FARC para mover tanto drogas como armas.
"Nombrarlo cuando está en la lista que tiene Estados Unidos de posibles funcionarios corruptos implicados en el narcotráfico en Venezuela es, claramente, un agravio para Estados Unidos", dijo Bruce M. Bagley, jefe del departamento de estudios internacionales de la Universidad de Miami.
El anuncio sonó bien a las bases de Chávez, las cuales aclaman sus frecuentes burlas de Estados Unidos como una potencia imperialistas que busca pisotear la soberanía venezolana. Es posible que el nombramiento también se haya calculado igualmente para enfurecer a la oposición.
Campaña. Las medidas se producen mientras Chávez se prepara para una prolongada campaña política contra una oposición que parece más unificada lo que había estado en años. Un grupo de políticos de oposición sostendrá elecciones internas el mes entrante para elegir a un solo candidato que se enfrente a Chávez. Está programado que las elecciones presidenciales se realicen en octubre.
Los médicos de Chávez le diagnosticaron cáncer en junio, y pasó el resto del año viajando a Cuba, donde recibió tratamiento. Sin embargo, se ha negado a proporcionar detalles de su enfermedad e insiste en que está totalmente recuperado.
Eso no ha detenido las especulaciones sobre quién podría estar listo para sustituirlo. Algunas se han concentrado en su hermano Adán, el gobernador del Estado de Barinas y confidente cercano. Otros han visto a políticos en la alta jerarquía del gobierno de Chávez.
La ecuación cambió el mes pasado, cuando Chávez anunció que quitaría a varios personajes clave de su círculo interno de cargos gubernamentales importantes. Incluyeron a Nicolás Maduro, ministro de relaciones exteriores; Elías Jaua, el vicepresidente; Tareck el Aisami, el ministro del interior, y el general Carlos Mata Figueroa, ministro de la Defensa. Los cuatro, dijo, contendrían por gobernaciones en Estados actualmente en manos de la oposición.
A menudo se habló de Maduro y, en menor medida, de Jaua como posibles sucesores de Chávez. Sin embargo, comentaristas dicen que Chávez nunca se ha sentido cómodo teniendo cerca a rivales potenciales. Y para muchos, el ascenso de Cabello y Rangel representa un fortalecimiento de la intromisión militar.
Rocío San Miguel, especialista que dirige una organización que monitorea los problemas de seguridad de Venezuela, dijo que Chávez podría estar buscando consolidar la lealtad de los oficiales militares en caso de que el resultado de las elecciones provoque disputas.
Volvió embajadora expulsada
Los Angeles | La diplomática venezolana que hace unos días recibió una orden de expulsión de Estados Unidos ya llegó a Venezuela.
Livia Acosta Noguera, cónsul general de Venezuela en Miami, estaba en Estados Unidos, cuando fue deportada y dejó el país antes de que venciera el plazo.
Acosta fue expulsada después de acusaciones de que, mientras se encontraba en la embajada de su país en México, conversó sobre la posibilidad de efectuar posibles ataques cibernéticos en territorio estadounidense.
El presidente Hugo Chávez dijo que Acosta regresó a Venezuela en diciembre al enterarse por la inteligencia venezolana de la inminencia de su expulsión.
Añadió que la diplomática seguirá trabajando en el servicio diplomático y que era una profesional honorable a pesar de los ataques.
La medida siguió a una investigación del FBI sobre denuncias en un documental de la cadena en español Univisión el mes pasado. Según el documental "La amenaza iraní", Acosta habló de la posibilidad de un ataque cibernético al gobierno de Estados Unidos cuando cumplía funciones en la embajada venezolana en México. AP
La cifra
2 Fueron las promociones que realizó Chávez en su entorno: el presidente de la Asamblea Nacional y el ministro de Defensa.