EL CAIRO | AP, AFP Y ANSA
El caos en Egipto se profundiza y la renuncia del presidente Hosni Mubarak sería la única fórmula para diluirlo. Ayer continuaron las revueltas y la cifra de muertos ya llega a 150. Expertos ven al primer mandatario "en un callejón sin salida".
Miles de personas volvieron ayer a las calles de El Cairo, pidiendo la renuncia del presidente Mubarak, así como del vicepresidente y primer ministro, nombrados el sábado después de 29 años.
"El pueblo quiere la caída del régimen", coreaban los manifestantes congregados en Midan Tahrir, la "Plaza de la Liberación", en el centro de la capital, que vive desde el martes al ritmo de una revuelta que se extendió a las principales ciudades del país.
A las manifestaciones de ayer se unió el líder opositor, Mohamed ElBaradei, quien pidió "paciencia" y aseguró que "el cambio va a llegar". Egipto está "en el inicio de una nueva era", afirmó.
Mubarak, envió ayer una carta al primer ministro designado, Ahmed Shafik, en la cual informa que mantendrá los subsidios, controlará la inflación y creará puestos de trabajo, informó la televisión pública. "Pido volver a confiar en nuestra economía", escribió.
"Confío en su capacidad para aplicar políticas económicas que acuerden con las preocupaciones del sufrimiento de las personas".
Desoyendo el mensaje, las consignas de los manifestantes exigían, además de su renuncia, la del vicepresidente Omar Suleiman y del primer ministro Ahmed Shafiq, ambos militares nombrados el sábado en el marco de una remodelación ministerial con la que Mubarak esperaba contener la explosión de descontento social.
Para Amr El Shobaki, del centro Al Ahram de estudios políticos, estas medidas difícilmente logren aplacar los ánimos de protesta. "El problema no son Suleimán y Shafiq como tales, sino la forma en que fueron designados, sin consultar al pueblo", indicó.
Estas designaciones también podrían deberse a un debilitamiento del poder de Mubarak, quien desde que asumió el cargo, en 1981, se negó a nombrar un vicepresidente que pudiera hacerle sombra. "Mubarak está en un callejón sin salida. Sólo puede contar con los militares y trata de ganar tiempo", declaró, por su parte, Rabab Al Mahdi, politólogo en la universidad estadounidense de El Cairo.
"TERRORISMO". Luego de una noche de violencia en muchas ciudades egipcias, el Ejército envió cientos de soldados adicionales a las calles en vehículos blindados. Y, cuando se aproximaba el toque de queda (desde las 16 horas locales hasta las 8 de la mañana), aviones sobrevolaron varias veces la plaza Tahrir, en un aparente intento de las fuerzas armadas de mostrar que controlan una ciudad aquejada por saqueos y robos a mano armada.
"El Ejército debe elegir entre Egipto y Mubarak", decía una bandera desplegada en el centro de la ciudad.
"Esto es terrorismo, están tratando de asustar a la gente con los aviones y los tanques", dijo Gamal Ahmed, de 40 años. "Si el presidente se va hoy, el caos se acabará", dijo Hussein Riyad, un maestro de escuela.
En tanto, las autoridades prohibieron la televisión qatarí Al Jazeera, que estaba cubriendo ampliamente las protestas. Poco después, la cadena emitió un comunicado en el que afirmó que la medida pretende "acallar al pueblo egipcio".
MÁS CAOS. La inseguridad se incrementó ayer al trascender la fuga de 34 Hermanos Musulmanes detenidos. Se trata de una agrupación fundamentalista, que es la principal de la oposición. Un funcionario de la seguridad señaló que los prófugos se dispersaron en varias ciudades y poblados de la zona, e indicó que no se trataba de un incidente aislado, pues hubo fugas en varias cárceles del país (ver nota aparte).
Además de en El Cairo, hubo saqueos en Alejandría y Suez, donde los vecinos hacían guardias para proteger sus bienes. En estas ciudades también se impuso el toque de queda.
Al mismo tiempo, algunos policías volvieron a las calles, casi dos días después de desaparecer. Solo algunos soldados en tanques custodiaban sitios clave de la ciudad de 18 millones de habitantes.
La gasolina estaba agotada en varias estaciones de servicio y cajeros automáticos estaban vacíos, algunos de ellos porque fueron saqueados. Los bancos y la bolsa permanecían cerrados. La interrupción sin precedentes de todos los servicios de Internet seguía vigente, en una aparente medida oficial para evitar que se organizaran más revueltas, culpando al gobierno por la pobreza, el desempleo y la corrupción generalizada.
Corregirán resultados de las elecciones legislativas de 2010
EL CAIRO | Los resultados de las elecciones legislativas del año pasado en Egipto serán "corregidos" en función de próximos fallos judiciales, declaró ayer el presidente del Parlamento, Fathi Sorur.
Los principales grupos de la oposición egipcia piden la anulación por fraudes y violencias de esos comicios, que tuvieron lugar en noviembre y diciembre.
En aquella oportunidad, el Partido Nacional Demócrata, del presidente Mubarak, logró más del 80% de los escaños.
Hasta ahora, el Parlamento del país africano tenía la costumbre de rechazar todas las intervenciones de la Justicia en esta materia, destacando que estaba por encima de las demandas de los magistrados.
El anuncio se conoció en el sexto día de manifestaciones que exigen la renuncia de Mubarak, quien si bien se ha negado a dimitir, el sábado nombró a un vicepresidente luego de tres décadas de ostentar el poder.
El movimiento islámico Hermanos Musulmanes (Ikhwan Muslimun, en árabe) constituye la fuerza opositora principal organizada de Egipto y si bien fue proscripto y perseguido durante décadas, con el gobierno del presidente Hosni Mubarak fue tolerado e incluso consiguió decenas de bancas legislativas en esas elecciones. AFP