Minutos antes de las dos de la tarde las bocinas y sirenas sonaron en Chile: desde todos los puntos del país los andinos recordaron la hora en que, hace un mes exacto, se produjo el deslizamiento de tierra que dejó enterrados a 33 mineros.
Megáfono en mano, el ministro chileno de Minería Laurence Golborne pronunció en el campamento Esperanza los nombres de los 33 hombres que desde hace un mes están 700 metros bajo tierra y que fueron contactados por una sonda hace dos semanas. Lo escuchaban los parientes de esos hombres, que lloraron al recordar el día del accidente que aisló a sus seres queridos.
"Volvimos al principio (...). Nos duele a todos como familia y a lo mejor ellos también están con su dolor abajo, pero vamos a salir adelante, porque no vamos a flaquear", dijo con la voz entrecortada una hermana de Víctor Segovia al ser entrevistada por Radio Cooperativa.
El ministro Golborne resaltó el mes de aniversario "de que estos 33 valientes hombres" quedaron aislados. "Es un momento de emoción, de recogimiento, no de celebración, de esperanza de que logremos en el menor tiempo posible traerlos a la superficie y devolverlos a sus familias y poder terminar esta labor de rescate", declaró. "Estamos trabajando duramente en esa dirección y esperamos completar este proceso en los próximos meses", añadió.
A pesar de este anuncio y de la emotividad que embargó a varios de los presentes, algunos expresaron su molestia a las autoridades por la limitación de acceso al lugar. En concreto, los familiares alegaron que sí pueden entrar personas que "sólo buscan una foto" y reclamaron porque no les envían las cartas que ellos les escriben.
El psicólogo que coordina esta área en el rescate, Alberto Iturra, dijo que "ha habido una pérdida de objetivos" y explicó por qué: "Esta es una misión de rescate, y la misión debe adaptarse a eso, no a otra cosa. Existen problemas de espacio, ésta no es una oficina de correos", comentó, y agregó que "la comunicación es una comunicación de apoyo a las tareas de rescate y no debe ser un fin en sí mismo. Nos han llegado paquetes de familias con 40 cartas", ejemplificó.
"Los mineros están bastante bien para haber pasado un mes de encierro. Son gente muy valiosa, han desarrollado competencias realmente admirables", detalló el psicólogo Iturra. El profesional comentó luego que "están viviendo cada una de las etapas que prevé la psicología laboral" y que actualmente pasan por aquella en que "se empiezan a consolidar los grupos y liderazgos y empiezan a aparecer conflictos".
Estos cruces son los que surgen luego de que las necesidades básicas están "satisfechas", explicó Iturra: "En la medida en que las necesidades básicas se empiezan a tener satisfechas, empiezan otras, cosas como por ejemplo el prestigio social, pero eso es normal y está bien, no queremos tener gente dormida ni atontada", dijo.
El sábado se estableció el primer contacto por videoconferencia entre los atrapados y quienes están en la superficie y cada minero habló con tres parientes durante un minuto.
Antonia Godoy, madre de Richard Villarroel, relató al canal 24 Horas la emoción que tuvo al ver y conversar con su hijo, a quien en los últimos días sólo había oído por teléfono: "Fue muy emocionante. La verdad es que daban ganas de sacarlo de ahí de la pantalla", confesó antes de comentar que las autoridades les prometieron que más adelante tendrán más tiempo para ver a sus seres queridos.
"Se ven bien. Ellos no nos veían a nosotros, pero queríamos verlos a ellos", añadió la mujer que relató que pidió a su hijo "que adelgazara para que pudieran sacarlo".
Verónica, hermana del minero Ariel Ticona, contó una versión diferente: "No quiso hablar mi hermano. Está enojado".
Según dijo Alejandro, hermano de Víctor Zamora, "el cansancio los tiene mal, ya son muchos días".