EFE, Nueva York
El canciller alemán, Olaf Scholz, fue elegido formalmente ayer sábado como candidato del Partido Socialdemócrata (SPD) a las elecciones anticipadas del próximo 23 de febrero, tras pronunciar un alegato contra la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) y contra el bloque democristiano (CDU-CSU), segunda y primera fuerza en las encuestas, respectivamente.
Los 600 delegados que participaban en el congreso socialdemócrata en Berlín aclamaron a Scholz por abrumadora mayoría, con solo cinco votos en contra. Poco antes, Scholz, cuyo partido ronda el 15% en los sondeos, había comenzado su intervención con una advertencia sobre la situación en Austria, donde la ultraderecha ha recibido el encargo de formar gobierno después de que fracasasen las conversaciones entre el resto de partidos.
“Esto es desolador, no podemos tomar nota sin más”, dijo Scholz, apuntando al peligro de que el favorito de las encuestas, el democristiano Friedrich Merz, pudiera romper su promesa de no cooperar con la AfD, en vista de que no tendrá mayoría absoluta para gobernar. “Hay fuerzas que recurren a incitar y dividir como modelo político”, dijo en alusión a AfD, y recalcó que, sin embargo, “la mayoría de Alemania lo sabe” y apoya por ello a las fuerzas democráticas.
Ejes temáticos de un aclamado discurso
Scholz habló de una situación “malditamente seria”, a causa de la guerra de Ucrania, el ascenso del populismo y el nacionalismo de derecha y la incertidumbre sobre Estados Unidos tras la toma de posesión de Trump. “Alemania está en la encrucijada. Si el 23 de febrero tomamos la salida que no es, nos despertaremos en otro país”, aseguró.
También acusó a su rival, el conservador Merz, de querer llevar adelante un programa austero que supondrá, dijo, recortes en la sanidad.