Campaña de Iglesia Católica en Amazonas

Medidas. Preocupa el avance de los evangélicos en la región selvática

SAN PABLO | CARLOS TURDERA | LA NACIÓN/GDA

Pese a tener en Brasil el más alto número de seguidores en el mundo, la Iglesia Católica sufre en la región amazónica su propia desertificación. Ese es uno de los motivos de la "cruzada" que decidió emprender para preservar el Amazonas.

Tras esfumarse el lujo y la sensualidad del carnaval, el catolicismo brasileño decidió exhortar a la preservación de la Amazonia, y agregó que "para asegurar la vida del planeta, cada uno debe convertirse a un estilo de vida basado en la simplicidad y la sobriedad".

Las acciones sugeridas también tienen un frente político. En los documentos episcopales se invita a luchar contra "el modelo neoliberal basado en una visión economicista" y "los proyectos de dominación que perpetúan modelos económicos colonialistas".

Los prelados coinciden en hablar de las desigualdades entre los habitantes de la Amazonia y del resto del país, el tráfico de drogas, la prostitución y la ocupación de tierras y las disputas territoriales.

Si bien la campaña "Amazonia y fraternidad" enfrenta directamente al poder político en cuestiones socio-ambientales, políticas y económicas, también refleja una reacción concreta a la deserción de fieles.

El texto oficial de la campaña admite que "la intensa acción de grupos religiosos no católicos" está cuestionando seriamente la capacidad de la Iglesia para "atender las necesidades religiosas de los fieles".

El más reciente censo oficial indica que entre 1991 y 2000 el porcentaje de católicos en todo Brasil cayó un 10%. En el mismo período, los evangelistas crecieron un 6%. El avance es más notorio en la región amazónica: en los estados de Amazonas, Roraima y Rondônia ya representan 19,2%, 23,6% y 27,7% de la población.

Al analizar esos datos, Alberto Antoniazzi, del obispado de Brasil, consideró que la novedad no era tanto el aumento de los evangelistas, sino el aumento de personas que asumen públicamente tal condición.

Para Sergio Fausto, experto en ciencias sociales y colaborador del ex presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso. la elección de los temas de esta campaña "demuestra inteligencia estratégica".

Al atacar al capitalismo en la Amazonia, la Iglesia llega al debate actual sobre modelos de desarrollo sostenible. "Con ello, podrá acercarse más a la realidad", agregó Fausto, que atribuye el avance evangelista a su prédica "más terrenal", que exalta el ascenso social y los valores materiales, respondiendo a expectativas y angustias reales de la gente, "sobre todo en las capas más bajas".

Otro cruce de religión y política puede verse en el gobierno de Lula, donde diversas líneas evangelistas conquistaron importantes espacios de decisión. Quien dirige el Ministerio de Medio Ambiente es, justamente, una ex militante de comunidades católicas de la Amazonia, la evangelista Marina Silva.

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