BRASILIA | AFP y O GLOBO/GDA
El presidente estadounidense George W. Bush inició ayer una rápida visita a Brasil para revisar con su homólogo Luiz Inacio Lula da Silva un temario que abarca la situación en América Latina, la Organización Mundial del Comercio (OMC) y la reforma de la ONU.
Tal como sucedió en Mar del Plata, Bush es protegido en Brasilia por un operativo de seguridad sin precedentes en el país; participan 1.800 policías y militares en el despliegue terrestre, mientras que aviones de combate patrullan los cielos.
Diversas organizaciones de izquierda, entre en las que se cuenta, paradójicamente, al gobernante Partido de los Trabajadores (PT), anunciaron para marchas de protestas a la presencia de Bush en el país. Ya el viernes, unas 600 personas se manifestaron contra la Embajada de Estados Unidos en la capital brasileña quemando banderas de ese país y con consignas de "Fuera Bush" o "yanqui asesino".
Lula recibirá hoy a su par estadounidense en la residencia presidencial do Torto, durante poco más de tres horas en la tarde de hoy, según la agenda oficial.
Esta incluye una reunión reservada, otra reunión ampliada con ministros de ambos lados, una declaración a la prensa y un almuerzo. A Bush lo acompañará una comitiva de 800 personas, entre asesores, ministros y custodios. La secretaria de Estado, Condoleezza Rice, también participa de la gira.
DIFERENCIAS. Lula, un ex sindicalista de izquierda de 60 años, y Bush, conservador aliado del sector privado de 59, se reunieron en dos ocasiones en la Casa Blanca, en diciembre de 2002 y junio de 2003.
En esta visita, Brasil aprovechará para exponer temas de su interés, como su aspiración a un puesto permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, y Estados Unidas para conocer el parecer brasileño sobre la situación en Sudamérica.
Estados Unidos es el destino de casi un quinto de las exportaciones brasileñas (31.000 millones de dólares en 2004). Brasil es el mayor receptor de inversión estadounidense en Sudamérica, que suma un histórico de 34.000 millones de dólares.
A parte de la oposición brasileña a la intervención en Irak, los temas comerciales son los que más han agitado la pauta bilateral.
Brasil y Estados Unidos no se entendieron en la negociación del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que ambos presiden. Sin embargo, un tema que puede entrar en pauta entre Lula y Bush es la posibilidad de un acuerdo Mercosur–Estados Unidos, al que hasta ahora Washington ha sido reticente.
Un diferendo comercial está plenamente en activo, ya que Brasil tramita imponer sanciones por 1.000 millones de dólares a Estados Unidos por no eliminar sus subsidios al algodón.
El sector privado brasileño espera que la relación bilateral sea impulsada tras el encuentro de los mandatarios.
"En los últimos dos años el gobierno brasileño disminuyó las relaciones con Europa y Estados Unidos" y decidió "dar mucho más énfasis a las relaciones Sur—Sur" con países en desarrollo, dijo el ex embajador brasileño en Washington Rubens Barbosa, que preside el Consejo de Comercio Exterior de la Federación de Industrias de Sao Paulo (Fiesp).
Bush se quedará en Brasil apenas un día, pues hoy mismo por la noche partirá hacia Panamá, último destino de su gira latinoamericana.
SEGURIDAD. "Operativo América". Así se llamará al esquema de seguridad que llevarán a cabo 500 efectivos de la policía, 100 de la marina, 1.200 de la policía militar y otro centenar de hombre de la Fuerza Aérea brasileña.
Los alrededores del hotel donde se alojará Bush serán vallados en un radio de cientos de metros. Nadie podrá ingresar a esa zona sin autorización.
La policía militar será la encargada de vigilar las protestas, aunque no estiman que sean violentas.