El ministro de Relaciones Exteriores brasileño, Mauro Vieira, recibirá hoy, lunes, a su par ruso, Serguéi Lavrov, en Brasilia, donde se reunirán para abordar la guerra en Ucrania y el comercio bilateral, entre otros asuntos.
La visita de Serguéi Lavrov a Brasil se enmarca dentro de una gira por los países de Latinoamérica con los que Moscú tiene mejores relaciones y que incluye paradas en Venezuela, Cuba y Nicaragua.
Según señaló el Gobierno brasileño en una nota, los dos ministros hablarán en el Palacio Itamaraty -sede de la Cancillería- sobre conflicto en Ucrania, que se prolonga desde el 24 de febrero de 2022, cuando Rusia decidió invadir militarmente ese país.
Brasil mantiene una posición neutral y ha defendido en foros internacionales y contactos bilaterales con otros líderes “el cese inmediato de las hostilidades y la importancia de conjugar esfuerzos diplomáticos” para alcanzar una “solución pacífica negociada”.
La llegada de Lavrov se produce en un momento en que Rusia enfrenta un aislamiento por parte de las potencias de Occidente, que han impuesto duras sanciones a Moscú y enviado armamento a Ucrania, y coincide con unas polémicas declaraciones del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
El mandatario brasileño, que la semana pasado ha estado de visita en China y Emiratos Árabes Unidos, afirmó desde Pekín que Estados Unidos debe dejar de “incentivar” la guerra en Ucrania y “comenzar a hablar de paz”.
Ayer, domingo, desde Abu Dabi, insistió en esas críticas al señalar a Estados Unidos así como a la Unión Europea (UE), por estar “contribuyendo” para la continuidad de la guerra.
En su opinión, los presidentes de Rusia y Ucrania, Vladímir Putin y Volodímir Zelenski, “no toman la iniciativa” para conseguir la paz, mientras que “Europa y Estados Unidos acaban contribuyendo a la continuación de esta guerra” mediante el envío de armamento.
“Creo que tenemos que sentarnos en la mesa y decir: basta ya”, aseveró Lula, quien busca crear una especie de “G-20 por la paz”, con la participación de países de Latinoamérica, que medie entre las partes y ponga fin al conflicto.
Vieira y Lavrov también conversarán sobre “el potencial de la asociación estratégica entre Brasil y Rusia, establecida hace más de 20 años, y las perspectivas de cooperación en áreas de interés común”, de acuerdo con la información oficial.
En este sentido, buscarán estrechar la relación en “comercio e inversiones, ciencia y tecnología, medioambiente, energía, defensa, cultura y educación”, así como “fortalecer el diálogo político” sobre temas bilaterales, internacionales y regionales. La Cancillería de Brasil destacó que, además de los “lazos históricos de amistad y cooperación entre Brasil y Rusia”, ambos países “mantienen una importante relación comercial”.
Rusia es el principal proveedor de fertilizantes del sector agrícola brasileño, que tiene como principal destino de sus exportaciones China.
En 2022, el comercio entre Brasil y Rusia alcanzó el récord histórico de 9.800 millones de dólares.
“El regreso de Brasil”
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, celebró ayer, domingo, en Abu Dabi “el éxito” de su gira a China y Emiratos Árabes Unidos (EAU) y destacó la vuelta de su país “a la civilización”. “Regreso a Brasil con la certeza de que estamos volviendo a la civilización, porque el gobierno está haciendo lo que es su obligación, abrirse al mundo y al mismo tiempo convencer al mundo de abrirse a Brasil”, declaró Lula a los periodistas. Su comentario fue una velada crítica a su antecesor, Jair Bolsonaro, señalado por aislar a Brasil de gran parte del mundo.
La gira de Lula permitió alcanzar acuerdos multimillonarios de inversión y comercio con ambos países. Los acuerdos con China alcanzan 50.000 millones de reales (10.180 millones de dólares) y los acuerdos con Emiratos 12.500 millones de reales (2.500 millones de dólares), apuntó Lula.
“Más importante que la suma de dinero es la posibilidad de nuevos acuerdos que se pueden alcanzar, no solo del punto de vista comercial, sino cultural, digital, educacional, porque queremos más estudiantes extranjeros estudiando en Brasil y más brasileños estudiando afuera”, agregó.
Lula anunció además que invitó a Brasil a los presidentes de China, Xi Jinping, y de Emiratos, el jeque Mohammed ben Zayed al Nahyan, y afirmó que ambos podrían concretar la visita este año.
En Abu Dabi, la segunda etapa de su viaje tras pasar por China, donde se encontró con el presidente Xi Jinping, los líderes de Brasil y Emiratos anunciaron varios acuerdos, incluido uno para que la refinería de Mataripe, bajo control de Emiratos, en el noreste brasileño, invierta hasta 2.500 millones de dólares en un proyecto de biodiésel. También hubo un pacto para cooperar contra el cambio climático.
Emiratos será sede de la cumbre climática de la ONU COP28, y Brasil es candidato para albergar la edición de 2025. Los dos países acordaron trabajar juntos para “promover una ambiciosa acción climática” en el resto del mundo. Al respecto, Lula dijo que Brasil tiene una “extraordinaria ventaja comparativa” en materia climática por su matriz energética limpia y su potencial de inversión en nuevas fuentes energética renovables.
Equilibrio entre EE.UU. y Rusia
El presidente Lula, quien aspira a formar parte de una mediación de paz entre Rusia y Ucrania, instó a Estados Unidos a dejar de “incentivar la guerra”.
Lula ha emprendido un delicado ejercicio de equilibrio entre Estados Unidos y China, dos potencias confrontadas por un número creciente de expedientes, entre ellos el de las tensiones entre Pekín y la isla de Taiwán.
En febrero, fue recibido en la Casa Blanca por Joe Biden y ambos se presentaron como adalides de los valores democráticos y defensores del medioambiente.
El sábado anterior de su partida de China, Lula se mostró confiado en que este fortalecimiento de las relaciones entre Brasilia y Pekín no causará ningún “rasguño” con Estados Unidos. “No necesitamos romper y pelearnos con nadie para mejorar. Brasil tiene que buscar sus intereses. Brasil tiene que buscar lo que necesita y Brasil tiene que hacer acuerdos posibles con todos los países”, defendió. Xi, por su parte, aseguró que el desarrollo de la economía china “abrirá nuevas oportunidades para Brasil y los países de todo el mundo”.
“En su tercer mandato, Lula parece mantener un enfoque de las relaciones internacionales similar al de sus dos primeros mandatos [2003-2010]”, con una “política externa independiente y pragmática”, afirmó Lian Lin, analista de la consultora Economist Intelligence Unit (EIU).
Con información de EFE y AFP