RIO DE JANEIRO | AP
Buscado por la policía, Jesse James Hollywood escuchó el consejo de un amigo, tomó un avión y viajó a Rio, donde se dio la buena vida sin que el brazo de la ley lo alcanzara. Fue así por cinco años.
Las autoridades de Santa Barbara, en el estado de California, lo perseguían por el secuestro y asesinato de Nick Markowitz, de 15 años, mientras Hollywood andaba suelto. Cuando llegó a Brasil en el año 2000, Hollywood se movía feliz de la vida por Copacabana. Recorrió el país y se estableció en un balneario paradisíaco cerca de Rio de Janeiro.
La historia sonaba familiar. Durante décadas, Brasil fue el destino favorito para criminales de guerra nazis, dictadores depuestos, mafiosos y delincuentes comunes. Así que para muchos brasileños, la saga de Hollywood era bien conocida. Lo sorprendente fue el desenlace.
Al seguir una pista del FBI, la Policía Federal brasileña detuvo a Hollywood en un centro comercial y lo deportó al día siguiente, un récord en Brasil, donde los procesos judiciales suelen demorar años.
CONSEJO. "La mayoría de los fugitivos internacionales llegan aquí siguiendo el consejo de alguien. Fue un brasileño el que le dijo a Hollywood de venir, casarse, tener hijos y así sería muy difícil para nosotros expulsarlo", dijo Wanderley Martins, inspector de la Policía Federal y jefe local de Interpol.
Contrariado con esa imagen, Brasil ha intentado estrechar los controles sobre los extranjeros. En la década de 1980, el gobierno firmó tratados de extradición con muchos países, volvió a registrar a los residentes extranjeros y redobló sus esfuerzos por controlar sus vastas fronteras.
Martins citó el caso de la diva mexicana del rock Gloria Trevi, acusada y luego absuelta en México por abuso sexual de chicas de su grupo. Trevi, detenida y encarcelada en Brasil en el año 2000, quedó embarazada y dio a luz en prisión. Fue extraditada junto a su hijo en diciembre de 2002.
Sin embargo, la imagen del país como paraíso para prófugos data de décadas y puede ser difícil de cambiar. Franz Stangl, comandante del campo de concentración de Treblinka, en Polonia, durante la Segunda Guerra Mundial, trabajó como gerente de una fábrica de Volkswagen en San Pablo.
El fugitivo más famoso fue el doctor Josef Mengele, el "Angel de la Muerte" del campo de concentración de Auschwitz. Vivió años en San Pablo y murió ahogado en 1979.
Brasil también atrajo una cuota de mafiosos y políticos en desgracia. El ex dictador de Paraguay, Alfredo Stroessner, depuesto en 1989 después de 35 años en el poder, simplemente cruzó la frontera y vive calladamente en Brasilia.
FAMOSO. Sin embargo, el inglés Biggs es el más conocido. Condenado por el robo en 1963 de 7,3 millones de libras —unos 50 millones de dólares en parámetros actuales— del tren de Glasgow a Londres, Biggs se escapó de la prisión inglesa de Wandsworth, logró eludir a los agentes de Scotland Yard y apareció en Rio en 1970.
Biggs vivió con todas las comodidades de un millonario hasta que finalmente, anciano y enfermo, regresó voluntariament a Inglaterra y a prisión en 2001.
Los casos de Cordero y Gil Ribeiro
Varios uruguayos se han beneficiado con las "franquicias" que brinda la ley brasileña a aquellos requeridos por la Justicia.
Uno de los casos más sonados es el del coronel (r) Manuel Cordero, quien se encuentra refugiado en Brasil y ha solicitado asilo político a las autoridades de ese país que responderán a más tardar en el mes de junio. Mientras tanto, vive con su esposa —quien tendría la nacionalidad brasileña— en la fronteriza ciudad de Santa Ana do Livramento. Cordero es acusado por la Justicia uruguaya de apología del delito por defender la tortura durante el régimen militar en un reportaje periodístico.
Otro caso famoso es el del ex aduanero Adolfo Gil Ribeiro, cuya extradición fue negada en 2003. Gil Ribeiro es acusado por su vinculación a una organización delictiva que operaba desde la Zona Franca del departamento de Rivera.
Otros acusados por el mismo delito, ocurrido en julio de 2002, también se encuentran refugiados en Brasil.
El ex funcionario aduanero Ivo da Rosa tampoco pudo ser extraditado porque su madre es brasileña y ese país no extradita a quienes tramiten la nacionalidad.
En todos los casos, la Justicia uruguaya encuentra problemas para justificar la extradición puesto que Brasil exige las pruebas y en Uruguay las detenciones se realizan por presunción y recién luego empieza la recolección de pruebas.