Brasil baja la pobreza; tiene jubilaciones insostenibles

 20110129 600x437

Más allá de las bondades que posee, la nueva asistencia de bienestar social en los países emergentes no es una panacea.

Una de las principales desventajas del sistema es que los gobiernos que operan las transferencias en efectivo pueden tener demasiada facilidad para abrir la canilla e incrementar las nóminas de destinatarios en periodos de elecciones.

Por otra parte, los intermediarios que distribuyen alimentos y gas subsidiados en India -muchas veces desviando raciones para venderlas en el mercado abierto para obtener ganancias- tienen poco interés en los nuevos mecanismos que ponen el dinero directamente en los bolsillos de los consumidores.

"La entrega de la asistencia de bienestar social es un desafío", apuntó Eswar Prasad, de la Brookings Institution de Washingon DC. "A veces hay que desplazar a los viejos intereses establecidos para implementar los métodos innovadores", dijo.

Muchos países emergentes enfrentan otro gran desafío a medida que intentan construir sistemas de asistencia social. Si bien India es un país joven, encanece rápidamente: la población de edad más avanzada crece a tasas tres veces superiores a la de la población general.

Con la finalidad de crear los recursos que permitan atender a las personas mayores, el tigre asiático casi no tiene opción que crecer a ritmo incontenible durante años, quizá durante décadas. Si la innovadora Bolsa Familia es un modelo de la nueva asistencia social, su sistema jubilatorio antiguo y deficitario es un desastre.

Brasil gasta el 12% del PIB -tanto como el Reino Unido- en ciudadanos que se retiran, en promedio a los 53 años. El hecho de que las poblaciones de los países emergentes envejecen con rapidez -en muchos casos con más celeridad que en EE.UU. y Europa- hace más imperativo que aborden bien la nueva asistencia social.

Y crear un sistema así de la nada no será fácil: las nuevas redes de seguridad todavía son débiles y modestas y coexisten con programas de asistencia tradicionales que abruman a los contribuyentes y hacen muy poco por ayudar a los necesitados.

Igualmente, de manera tardía se están extendiendo y llegan hasta cientos de millones de personas que siempre estuvieron al final de la fila.

"Tenemos que aprender de los errores de otros", señaló el ministro de Seguridad Social de Brasil, Carlos Gabas, en octubre pasado, después de las protestas violentas contra la reforma jubilatoria en Francia. Las protestas y el gas lacrimógeno hacen enfocar la mente de los que definen las políticas. NEWSWEEK

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar