Un sacudón para la izquierda brasileña

Bolsonaro a un paso en Brasil

El ultraderechista disputará la segunda vuelta con Haddad del PT, tras sacarle 17 puntos de ventaja en la primera.

Festejos. Partidarios de Jair Bolsonaro ganaron las calles anoche en varias ciudades de Brasil. Foto: Reuters
Festejos. Partidarios de Jair Bolsonaro ganaron las calles anoche en varias ciudades de Brasil. Foto: Reuters

El ultraderechista Jair Bolsonaro fue arrollador ayer domingo en Brasil, votando por encima de lo que proyectaban las encuestas en la semana previa. Anoche, casi con el escrutinio completo, Bolsonaro tenía el 46,1% de los votos (las encuestas le proyectaban entre 35-40%).

Si bien arañó el gobierno en primera vuelta -necesitaba el 50% más uno de los votos-, tendrá que definir el 28 de octubre con el candidato del Partido de los Trabajadores (PT), Fernando Haddad, el suplente de Luiz Inácio Lula Da Silva que anoche tenía el 29,1% de los votos, seis puntos más de lo que le daban las encuestas.

En un lejano tercer puesto quedó Ciro Gomes (12,5%); el resto de los candidatos no llegó el 5%.

La polarización entre Bolsonaro y Haddad marcó toda la campaña, al tiempo que se mostraba alto en las encuestas el nivel de descontento con todo el sistema político, principalmente por los escándalos de corrupción. Y esto se reflejó en la elección de ayer: sumados, los votos en blanco (2,6%), anulados (6,1%) y la abstención (20,3%) se convierten en una especie de segunda “opción”, igualando o superando en algunas décimas los votos que recibió el PT.

El partido de Lula pasó a la segunda vuelta, que era su gran objetivo, pero la elección buen puede leerse como una derrota. A nivel regional, los aliados de Bolsonaro obtuvieron importantes victorias, como grandes fueron las derrotas de los candidatos del PT, incluyendo a la destituida expresidenta Dilma Rousseff, que se había postulado para una banca en el Senado por el estado de Minas Gerais y quedó fuera.

Pero no fue la única derrota para la gente de Lula en este estado. El gobernador de Minas Gerais, Fernando Pimentel, una importante figura del PT, también fue derrotado en su intento de ser reelegido en uno de los estados más poblados de Brasil. Pimentel fue el tercer candidato más votado a nivel regional, con solo 22,6% de los votos, con lo que el PT perdió el estado más importante que ha gobernado hasta ahora en su historia.

Según los escrutinios, la gobernación de Minas Gerais tendrá que ser definida en una segunda vuelta el 28 de octubre por el empresario Romeu Zema, candidato del partido Novo y que obtuvo el 43,27% de los votos, y el senador Antonio Anastasia, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), que gobernó este estado entre 2006 y 2014, y que obtuvo el 29,07 % de los votos.

La cara opuesta a la de Rousseff y Pimental bien puede ser la de Eduardo Bolsonaro, hijo del candidato presidencial, que se convirtió en el diputado federal más votado de la historia de Brasil al obtener 1.814.443 votos.

Buscando alianzas.

La clave ahora para que Haddad se acerque a los porcentajes de Bolsonaro reside en el centroizquierdista Ciro Gomes. Durante la campaña, Haddad “se olvidó mucho del centro, que es fundamental. Sin el centro no se gana y menos aún se gobierna, entonces precisa esos apoyos ya. Son tres semanas, una campaña cortísima, y más aún tiene que pensar en la gobernabilidad, estableciendo compromisos con esos sectores”, dijo André César, de la consultora Hold en Brasilia.

Gomes anoche no oficializó su apoyo a Haddad para el balotaje, pero dio claras señales hacia dónde no irá. “Continuaré luchando en defensa de la democracia y contra el fascismo”, subrayó el laborista. Gomes aseguró que en los próximos días definirá su apoyo para la segunda vuelta, pero adelantó que no respaldará a Bolsonaro. “Él no, sin duda”, aseguró el líder del Partido Democrático Laboral (PDT).

Bolsonaro, del Partido Social Liberal (PSL), por su parte, recibió en la última semana apoyos de poderosos sectores, como los ruralistas y las iglesias evangélicas. Pero debe lidiar con un historial de declaraciones racistas, misóginas y homófobas y con sus justificaciones de la tortura durante la dictadura militar (1964-1985), que le valieron un amplio rechazo de mujeres y de las minorías.

En su último video en Facebook, prometió gobernar “inclusive” para los ateos y para los gays.

“Gobernaremos para todos, independientemente de su fe religiosa, inclusive para quien es ateo. Gobernaremos para todo el mundo, para los gays incluso, que hay gays que son padres, que son madres”, afirmó.

Bolsonaro pidió anoche a sus seguidores que “continúen movilizados”, pues la “victoria final” será el próximo 28 de octubre. “No deja de ser una gran victoria”, dijo en una transmisión en directo desde su domicilio en Río de Janeiro, donde se recupera de las heridas que sufrió el pasado 6 de septiembre.

En Río, el exjuez federal Wilson Witzel -que apoya a Bolsonaro- y el exalcalde Eduardo Paes disputarán la gobernación en segunda vuelta el 28 de octubre.

Jair Bolsonaro. Foto: EFE
46,1%
Jair Bolsonaro
Fernando Haddad. Foto: AFP
29,1%
Fernando Haddad
Ciro Gomes. Foto: AFP
12,5%
Ciro Gomes
Gerardo Alckim. Foto: AFP
4,7%
Geraldo Alckmin
Dos modelos económicos opuestos
EFE

Bolsonaro y Haddad proponen modelos opuestos para rescatar a la economía de Brasil.

El 28 de octubre, los brasileños tendrán que optar entre el modelo liberal propuesto por el ultraderechista, que defiende las privatizaciones y la reducción del gasto público, o el intervencionista del candidato del Partido de los Trabajadores, quien promete derribar las medidas de ajuste fiscal de los dos últimos años para que el gasto público pueda “ayudar a hacer girar a la economía”.

El vencedor asumirá un país que, según las últimas proyecciones del Gobierno, tan sólo crecerá un 1,3% este año tras haber crecido un tímido 1% en 2017 y que aún sufre los efectos de la recesión de 2015 y 2016.

La principal propuesta del programa económico de Bolsonaro, coordinado por Paulo Guedes, un liberal de la Escuela de Chicago, es la reducción de la deuda pública en un 20% mediante privatizaciones. Otra de sus prioridades es eliminar el déficit público y para ello pretende reformar el régimen de jubilaciones mediante la creación de un sistema paralelo por capitalización. Haddad, por el contrario, propone la revocación de las medidas de ajuste fiscal adoptadas por el presidente Michel Temer, como la congelación de los gastos públicos y la reforma laboral. Igualmente promete interrumpir las privatizaciones.

Para impulsar la economía, Haddad propone reducir los intereses, abaratar el crédito al consumidor, retomar obras públicas que están paralizadas e impulsar programas de incentivo a la generación de empleo para que el consumo vuelva a ser el principal motor de la economía. La posibilidad de una victoria de Bolsonaro ha llevado a la bolsa de San Pablo a subir con fuerza en los últimos días.

“Creo que el mercado no está apreciándose por la posible victoria de Bolsonaro sino por la posible derrota de Haddad. Porque el mercado sabe lo que representan el PT y sus políticas económicas, a las que atribuye el elevado déficit fiscal, pero no sabe nada de Bolsonaro. Su política económica es una interrogación”, dijo a EFE el analista André Perfeito, economista jefe de la corredora Spinelli.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)