EL PAÍS DE MADRID Y AFP
La baja votación del oficialista Eduardo Frei representó un golpe para la popular Michelle Bachelet, que apoyó a un candidato que ahora deberá redoblar su esfuerzo en una segunda vuelta en la que enfrentará al derechista Sebastián Piñera.
El candidato presidencial de la Concertación, Eduardo Frei, recibió el refuerzo de la portavoz de La Moneda, Carolina Tohá, quien renunció ayer a su cargo en el gabinete ministerial para asumir la jefatura de la campaña oficialista para la segunda vuelta del 17 de enero frente al abanderado de la derecha, el empresario Sebastián Piñera, que decidirá al sucesor de la presidenta Michelle Bachelet.
Frei y Tohá llamaron juntos a luchar contra el "poder del dinero" y la ex portavoz criticó a Piñera porque, hasta ahora, "no ha vendido una sola acción" de sus empresas. Tohá, hija de un ex ministro de Salvador Allende que murió en el Hospital Militar mientras era prisionero de la dictadura, y acostumbrada a enfrentar a la prensa a diario, sostuvo que buscará ganar la confianza de los votantes del candidato independiente Marco Enríquez-Ominami y del representante del pacto comunista, Jorge Arrate.
Pero la tarea que tienen por delante para conseguirlo es mayúscula. Según el último escrutinio, Piñera obtuvo el 44,05% de los votos en la elección del domingo, con una ventaja de 14,5 puntos sobre Frei, que alcanzó el 29,6%. Piñera no subió la votación de la derecha respecto de la primera vuelta de la presidencial de 2005 -la bajó en cuatro puntos-, pero Frei obtuvo el peor resultado que la coalición gobernante ha tenido en su historia. Fue el tercero en la contienda, el independiente Enríquez-Ominami, quien conquistó parte del electorado de la Concertación con un mensaje de cambio y logró un 20,13% de los votos, mientras que Arrate llegó a 6,21%. Para remontar, Frei necesita los votos situados a su izquierda, de los comunistas y de Enríquez-Ominami, y en términos sociológicos, de las clases medias y de los adultos menores de 50, en especial los más jóvenes y las mujeres, donde es más débil.
La división del voto de la izquierda en la primera elección presidencial sin el ex dictador Augusto Pinochet vivo dejó a la derecha situada a seis puntos de La Moneda, a pesar de que Bachelet tiene casi un 80% de apoyo y que se comprometió de lleno en la campaña oficialista, respaldándolo públicamente y poniendo a disposición de la campaña de Frei a su equipo más cercano, arriesgando acusaciones de intervención electoral de parte de la oposición.
Desde la derecha la réplica al enroque de la portavoz de Bachelet fue rápida. "La salida de Tohá linda en lo grotesco", dijo el presidente de Renovación Nacional, el partido de Piñera, Carlos Larraín, criticando la intervención de La Moneda en la campaña. Tras su victoria en primera vuelta por un margen superior al que esperaba, Piñera ha enfatizado que su campaña y la de Enríquez-Ominami coinciden en sus críticas a la Concertación y en la necesidad del cambio. Es de este sector donde el empresario espera sumar los votos que necesita para ganar en segunda vuelta.
La derecha también obtuvo un buen resultado parlamentario al ganar 58 de 120 diputados, uno más que el bloque unido de comunistas y Concertación, si bien este último se impuso estrechamente en votos, con un 44,36% frente al 43,44% de la oposición. El equilibrio de fuerzas se mantiene y la novedad será la incorporación de tres diputados comunistas, que lograron romper el sistema binominal al presentarse con la Concertación en algunos distritos. Ninguno de los candidatos que Enríquez-Ominami presentó al Congreso resultó electo, en un reflejo de que su liderazgo es sobre todo personal y no ha logrado construir un movimiento.
Al margen de los votos obtenidos y de su futuro político sin una lista que lo apoye y sin representación parlamentaria, el joven candidato independiente será la figura clave del balotaje que disputarán en enero Piñera y Frei, según los analistas. En la misma noche del domingo Enríquez-Ominami anunció que no endosará sus votos ni a Frei ni a Piñera pues "ninguno de los dos candidatos que quedan son la esperanza de un país distinto, ellos no son el cambio", tras reconocer su derrota.
Ayer Piñera, dijo querer para su país un modelo de gobierno cercano a los que se aplican en Brasil, México o Perú, y lejos de los que lideran Hugo Chávez en Venezuela o el de Daniel Ortega en Nicaragua. "Tiene que ver con una democracia, estado de derecho, libertad de expresión, alternancia del poder y sin caudillismos, en la parte política", aseguró Piñera a la prensa extranjera. No obstante, precisó que no transformará esas diferencias de modelo "en una causa de división y de conflicto".
Las cifras
44% Es el porcentaje de votos que obtuvo Piñera, que competirá en enero en balotaje con el oficialista Frei, que recibió un 29% de votos.
80% Es el respaldo popular que recibe la gestión de la presidenta Michelle Bachelet, que sin embargo no se trasladó a su candidato.
David Gallagher: "Sin duda la elección será muy estrecha"
En cuanto a Marco, el electorado no lo ejecutó, y cabe esperar que será una gran estrella política en el futuro. Pero no hay duda de que su votación fue decepcionante. ¿Qué pasará con sus votantes ? La última encuesta del CEP, en la pregunta con urna, indicó que el 39% se iba con Frei, el 32 votaba blanco o nulo, y el 29 por Piñera. Con esa distribución, y suponiendo que el total de los votos de Arrate van a Frei (lo que no es tan seguro en un país de votantes cada vez más individualistas), y suponiendo que no hay votos del mismo Frei que pasen a Piñera por percibirlo como ganador, Piñera en segunda vuelta quedaría con unos 50.5 y Frei con unos 49.5 por ciento. No hay duda de que la elección será muy estrecha. Pero no hay que olvidar que en la última encuesta del CEP, un 55% dijo que no votaría jamás por Frei. Ese es un freno formidable. Que nadie pueda hacer cuentas alegres con los votos de Marco lo demostró al decir que no se sentía con el derecho de endosarlos. Los líderes de la Concertación creen que los votantes de Marco se van a unir a Frei en torno al "progresismo".
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Harald Bayer: "La posibilidad de que Frei triunfe es mínima "
Sebastián Piñera invitó durante su campaña a una buena forma de gobernar y le pidió a la población una oportunidad para llevarla adelante. Ayer, la población se preguntó y por qué no. Le dio una votación de más de 44 por ciento, en el límite superior de las proyecciones de los diversos analistas. Su adversario de segunda vuelta, el candidato oficialista, no llegó al 30 por ciento. La posibilidad de que este último logre el triunfo en segunda vuelta es mínima, porque las preferencias políticas a estas alturas no son tan fluidas y están relativamente cristalizadas. Para llegar al 50 por ciento más uno de los votos, Frei no sólo necesitaría sumar todos los votos de Arrate, sino que atraer, al menos, a un 70 por ciento de los votantes de Enríquez-Ominami, una proporción que ninguna encuesta ha sugerido como posible. En cambio, Piñera necesita sólo un 30 por ciento de los votos del candidato independiente para ceñirse la banda presidencial, una proporción que diversos estudios de opinión sugieren que es altamente probable".
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Carlos Peña: "Enríquez-Ominami optó por neutralidad"
Son varias las novedades de ayer. La primera es que el Partido Comunista está de vuelta. Después de casi treinta y siete años de mirar de lejos, volverá a la vida parlamentaria. La segunda es que Enríquez-Ominami tomó una posición imposible: la neutralidad formal. Las razones que esgrimió -la lealtad a los más pobres y cosas así- funcionan como retórica; pero no logra ocultar lo inconfesable y lo crudo: su propio éxito depende del fracaso de Frei. Ya se sabe: el camino propio siempre empieza por romper con las viejas lealtades. La tercera -la más relevante en términos históricos: ¡no ocurría desde hace medio siglo!- es el triunfo de la derecha. Es imprescindible comparar su desempeño con el de Lavín del año 1999. Entonces, el candidato de la derecha obtuvo en primera vuelta un 47,95%, y a pesar de eso perdió en la segunda. En el año 1999 no existía una tercera candidatura. Esa candidatura hoy día existe. Es la de la Enríquez-Ominami. Esa porción de votantes podrían dar el triunfo definitivo a Piñera. EL MERCURIO /GDA