bagdad | AP y AFP
Francotiradores apostados en un cementerio y en tejados de edificios abrieron fuego ayer contra una procesión chiita, matando a por lo menos 20 personas y dejando heridas a más de 300, informaron las autoridades iraquíes.
Funcionarios informaron que también murieron cuatro francotiradores. La violencia volvió a hacerse presente pese a que estaban impuestas medidas de seguridad consideradas "excepcionales", previendo la crisis interconfesional que desde principios de año tiene sumido al país y que ya ha causado miles de muertos.
"Los ataques terroristas contra los peregrinos se perpetraron cuando recorrían áreas sunitas``, en camino al santuario del imán Mousa Kadim, construido en el siglo VIII, según expresó el portavoz del Ministerio de Salud, Kasim Alaui.
Los ataques ocurrieron en los distritos de Fadil, Haifa y Salig, que circundan Kazimiya, en el norte de Bagdad, donde se ubica el santuario, uno de los mayores de la capital iraquí.
Fadhil al-Sharaa, asesor del primer ministro Nuri al-Maliki, un chiita, dijo que alrededor de un millón de personas asistieron a las ceremonias. Pero otros funcionarios señalaron que la cifra era de entre 200.000 y 300.000 personas.
El partido Islámico de Irak, principal organización política de los sunitas, acusó a fuerzas del gobierno y a milicias armadas de asesinar a "personas pacíficas``, de allanar viviendas y de atacar a mezquitas sunitas.
"Pedimos al gobierno que adopte normas estrictas contra cualquiera que intente crear caos y desorden``, señaló el partido en un comunicado.
Pese a todo. Los episodios de violencia se registraron pese a que fueron emplazados miles de soldados y a que el gobierno prohibió la circulación vehicular a fin de evitar ataques con explosivos.
En un vecindario, las fuerzas de seguridad y varios milicianos chiitas se enfrentaron a tiros con atacantes que disparaban desde viviendas y edificios. Algunos francotiradores disparaban desde detrás de las lápidas de un cementerio sunita, señalaron las autoridades.
La violencia no era del todo inesperada dados los enfrentamientos persistentes entre sunitas y chiitas. Junto con la insurgencia sunita, esos choques sectarios se han convertido en el desafío principal del gobierno de unidad nacional y de su aliado, Estados Unidos.
Hay temores de que la violencia, que cobra unas 100 vidas diariamente, pueda llevar a un estado general de guerra civil.
Cerca de Kazimiya, los chiitas corearon: "Alá bendiga a Mahoma y a sus descendientes``, mientras llegaban de todos los rincones de Bagdad hasta el santuario.
Los chiitas creen que Kadim, uno de los 12 santos de su rama religiosa, quien falleció en el 799, fue envenenado en prisión por un califa sunita. El imán está sepultado junto con su nieto dentro del recinto.
antecedente trágico. El año pasado esta misma celebración terminó en una matanza por una avalancha humana provocada por rumores sobre la presencia de terroristas que iban a hacer estallar explosivos entre la gente, poco después de un ataque con mortero.
El saldo entonces fue de 965 muertos ahogados, asfixiados o aplastados en la avalancha sobre el puente Al Aimá de Bagdad, que da acceso al mausoleo. Hubo una cifra similar de heridos.
La peregrinación se desarrolló al tiempo que las fuerzas iraquíes y norteamericanas refuerzan la seguridad en la capital.
Cerca de 30.000 hombres participaron a esta operación, llamada "Adelante juntos", y cuyo principio se basa en el cateo casa por casa en los barrios más peligrosos de Bagdad.