Buenos Aires - El sueño de Angela Barili de Tasca se hizo realidad el jueves pasado, cuando luego de 27 años de búsqueda, se enteró de la identificación de su nieto Sebastián, hijo de desaparecidos en la dictadura argentina (1976/83), que se transformó en el nieto número 82 hallado por las Abuelas de Plaza de Mayo.
"Qué es lo que más querés en el mundo"?, le preguntaron a Angela Barili de Tasca y ella respondió sin titubear: "Encontrar a mi nieto". Y la respuesta la conmovió hasta las entrañas: "!Ya lo encontramos!".
Así comenzó otra de las emocionantes historias que hacen posible las Abuelas de Plaza de Mayo, el grupo de mujeres que desde 1977 busca incansablemente, a los 500 nietos hijos de madres desaparecidas que parieron en centros clandestinos de detención con las piernas sujetas a grilletes.
Con voz pausada, Angela relató el encuentro con su nieto Sebastián José en la ciudad de Mar del Plata (300 km al sur) donde vive la familia, en una conferencia de prensa en la que periodistas, abuelas y familiares colmaron las oficinas de la entidad.
"Abraza como su padre", recuerda Angela y admite que todavía no le dice abuela, pero confía en que alguna vez lo hará.
"Me dio un abrazo fuerte y nos pusimos a llorar. Cuánto tiempo perdido!", dice por su parte el abuelo Giordano Bruno Tasca mientras las lágrimas le corren por la mejillas.
El joven es hijo de Gaspar Onofre Casado y Adriana Leonor Tasca, quienes fueron secuestrados entre el 10 y el 15 de diciembre de 1977 en la ciudad de Buenos Aires. Por entonces, la mujer tenía un embarazo de cinco meses.
Según testimonios de sobrevivientes, Adriana fue vista en el centro clandestino de detención denominado La Cacha y Gaspar en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).
La presidenta de las Abuelas, Estela de Carlotto, dijo que "los apropiadores de Sebastián no son represores" y que "el bebé fue entregado a un civil que tenía relación con las fuerzas armadas".
Sebastián no estuvo presente en la conferencia de prensa por propia decisión y pidió que no se diera a conocer la identidad de la familia con la que estuvo viviendo hasta ahora.
Carlotto relató que el muchacho tuvo dudas respecto a su identidad y en enero de 2005 escribió a la entidad para averiguar sobre una causa en la que se lo mencionaba como posible hijo de desaparecidos.
Por entonces no quiso ahondar en su identidad, pero se animó poco después cuando recibió un periódico de las Abuelas en el que apareció el relato de su abuela Angela y cuando vio el parecido que tenía con el retrato de su padre desaparecido publicado en la página de internet de la entidad.
En setiembre de 2005, Sebastián se animó a abrir un legajo y posteriormente a hacerse un análisis de ADN, que el jueves pasado confirmó en un 99,9% su pertenencia al grupo familiar Casado-Tasca.
"Las Abuelas seguiremos luchando por la verdad, la justicia y la memoria y por una sociedad plena que albergue a todos estos jóvenes", sostuvo la presidenta de la organización que desde 1977 intenta dar con el paradero de unos 500 niños secuestrados.
"Sabés quién sos?... No te quedes con la duda", reza un cartel que recibe a los visitantes de las oficinas de las Abuelas, cerca de un enorme cuadro con los retratos de mujeres secuestradas embarazadas y de niños desaparecidos.
También hay otro con los rostros de los jóvenes identificados a los que ahora deberá sumarse el de Sebastián José.
AFP