Aliados y alemanes se unieron en Normandía

| Jefes de Estado de dieciséis países, veteranos de guerra y 5.000 invitados participaron en un homenaje a los caídos

CEREMONIA. George W. Bush y Jacques Chirac en el cementerio de Colleville-sur-Mer. 200x250
CEREMONIA. George W. Bush y Jacques Chirac en el cementerio de Colleville-sur-Mer.
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ARROMANCHES, Francia | AFP y AP

Amigos y enemigos, vencedores y vencidos, se reunieron en las playas de Normandía (noroeste de Francia) para conmemorar a miles de jóvenes soldados estadounidenses, británicos y canadienses que sacrificaron sus vidas el 6 de junio de 1944 para librar a Francia del dominio nazi.

A pocos metros de la playa de Arromanches, cerca del punto medio entre las cinco playas que fueron escenario del desembarco aliado, 22 jefes de Estado y Gobierno de 16 países, decenas de veteranos de guerra y unos 5.000 invitados se unieron en un emotivo homenaje a los caídos.

"Francia no olvidará nunca lo que debe a Estados Unidos", aseguró Chirac, recordando que la amistad entre los dos pueblos se remonta a hace 200 años y se basa en una misma pasión "por la libertad y el derecho, por la justicia y la democracia".

Los mandatarios quisieron dejar de lado sus diferencias sobre todo por la cuestión iraquí para unirse en este homenaje sincero a los soldados que se sacrificaron.

"Estados Unidos rinde un homenaje hoy a todos los libertadores que lucharon aquí por la más noble de las causas. Lo haríamos de nuevo por nuestros amigos", aseguró el presidente norteamericano, George W. Bush, subrayando que la alianza franco-estadounidense por la libertad es "fuerte y necesaria".

HOMENAJES. Bush y Chirac presidieron una ceremonia bilateral por la mañana en el impresionante cementerio estadounidense de Colleville-sur-Mer, donde yacen 9.387 jóvenes soldados de aquel país.

Detrás del camposanto se sitúa la playa de Omaha, conocida como "la sangrienta", donde el 6 de junio de 1944 perecieron y resultaron heridos bajo el fuego alemán miles de militares norteamericanos.

Muestra importante de la reconciliación fue el hecho de que un canciller alemán, en este caso Gerhard Schroeder, participó por primera vez en la historia en estas ceremonias del Desembarco.

Chirac reiteró que hace 60 años en las playas de Normandía se puso la primera piedra para que hoy en día "Europa, finalmente reunida, viva en paz, libertad y democracia".

La ceremonia internacional de Arromanches presentó una conmovedora reconstrucción del desembarco, gracias a la ayuda de actores, pantallas gigantes, aviones de combate y una impresionante parada naval en la vecina playa de Gold.

En Juno Beach, otra de las playas del desembarco asignada al ejército británico, la reina Isabel II de Inglaterra recordó que los militares de ultramar como estadounidenses y canadienses "atravesaron el Atlántico, abandonaron la seguridad de su tierra natal para luchar por la libertad de Europa".

En la localidad normanda de Bayeux, el primer ministro británico Tony Blair y su esposa Cherie, saludaron a numerosos veteranos de guerra que acudieron a las playas a recoger arena o a depositar una flor en el cementerio, en recuerdo a los caídos en la operación aliada "Overlord", el mayor desembarco militar de la historia.

CABALLEROS. A catorce de estos veteranos, representantes de cada uno de los países aliados, Chirac les entregó la orden de caballeros de la legión de honor, en un acto que provocó las lágrimas de gratitud de estos antiguos soldados y los calurosos aplausos de los asistentes.

Mea culpa de Gerhard Schroeder

CAEN, Francia

El canciller Gerhard Schroeder abrazó ayer al presidente francés Jacques Chirac, convirtiéndose en el primer jefe de gobierno alemán que participa en la recordación del Día D.

Según el presidente francés, la presencia del canciller Schroeder en Normandía es prueba del "largo y paciente trabajo de reconciliación", un trabajo que los dirigentes de ambos países comenzaron al día siguiente de terminada la guerra mundial.

"Esta ceremonia dice al mundo que no existe conflicto, por muy doloroso y profundo que sea, que no pueda un día dar paso al diálogo y el entendimiento", aseguró Chirac.

Según los historiadores, Alemania perdió 75.000 hombres en la batalla de Normandía, que comenzó con el desembarco y duró dos meses y medio.

Schroeder aseguró por su parte que Alemania había aprendido la lección y tomaba "muy en serio su responsabilidad histórica" en estos hechos.

"Miles de soldados murieron en un solo día cruel y pagaron el precio más alto por la libertad. Al tiempo soldados alemanes cayeron porque fueron enviados a una campaña asesina para oprimir a Europa", dijo el canciller en un discurso en Caen.

Schroeder realizó un emotivo homenaje a los soldados aliados y alemanes que reposan en el cementerio de Ranville.

Vladimir Putin también participó en las ceremonias, siendo el primer presidente de Rusia que acude a Normandía. AFP

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