EL COMBATE AL CRIMEN

Aíslan a los líderes del PCC, la mayor banda criminal de Brasil

Trasladan a 22 cabecillas desde San Pablo a una prisión federal en el norte.

El Primer Comando de la Capital nació en las cárceles de San Pablo. Foto: O Globo | GDA
El Primer Comando de la Capital nació en las cárceles de San Pablo. Foto: O Globo | GDA

El nuevo gobierno de Jair Bolsonaro ha apretado el cerco del Primer Comando de la Capital (PCC), el grupo criminal más poderoso de Brasil, cuyo máximo líder fue “aislado” esta semana en una prisión federal.

Un total de 22 líderes de primer y segundo escalón del PCC presos en San Pablo fueron trasladadas a tres prisiones federales. En la lista de transferidos figura Marcos Willians Herbas Camacho, conocido como “Marcola”, condenado a más de 200 años de cárcel y quien comanda el crimen organizado desde el interior de su celda gracias a la rígida y jerárquica estructura de la organización.

“La transferencia provoca una desorientación, una falta de coordinación. Es como si quitas al consejo director de una empresa y dejas a los funcionarios, que saben lo que es el día a día, pero no tomar medidas drásticas”, explicó Lincoln Gakiya, fiscal de San Pablo y quien solicitó la transferencia de los 22 miembros del PCC.

La decisión de la justicia supone un duro golpe para la mayor facción criminal del país, que ha extendido sus tentáculos por todo Brasil y una parte de Sudamérica, especialmente Paraguay y Bolivia.

De acuerdo con el fiscal, el PCC se encuentra hoy en un estado “premafioso”, ya que reúne todos los componentes de los grupos mafiosos, excepto uno de ellos: la sofisticación en el lavado de dinero.

Fundado en 1993 durante una rebelión en San Pablo, el grupo, que inspiró su nombre en el equipo de fútbol de la cárcel, ha extendido en los últimos años su actividad al tráfico de drogas y armas, especialmente en las regiones fronterizas, y también al robo de cargas y contrabando de combustible.

A pesar de su robusta estructura, Gakiya considera que la transferencia de Marcola y sus secuaces va a “debilitar” temporalmente al PCC, que podría iniciar una disputa interna por el poder ante el aislamiento de sus líderes.

“Cuando hay disputa interna por el poder, hay debilidad, eso es natural. Dejan de expandirse para cuidar de la propia dirección”, cuenta.

El capo de la facción fue transferido de una cárcel de San Pablo a un presidio federal de Porto Velho, capital del estado de Rondonia (norte), donde las reglas para las visitas y contacto con otros presos son mucho más rígidas.

El alejamiento de Marcola de su “zona de confort” va a “dificultar la transmisión de órdenes” a las bases del PCC, grupo que cuenta con alrededor de 30.000 miembros esparcidos por todo Brasil y con ramificaciones en algunos países de Sudamérica y Europa, entre ellos España, dijo el fiscal.

“Es como un boxeador que recibe un golpe fuerte. Se marea, pero va a continuar la lucha. El Estado tiene que aprovecharse de ese momento de aturdimiento”, señaló Gakiya, quien investiga la actuación del PCC desde hace más de una década y ha recibido amenazas de muerte por parte de la facción.

El fiscal considera improbable que la transferencia de los presos provoque represalias como las ocurridas en 2006, cundo el grupo criminal comandó una ola de ataques contra comisarías y centros de detención en el estado de San Pablo en los que mataron a decenas de policías y guardias de prisiones tras la decisión del gobierno regional de aislar a los líderes de la facción.

La decisión de transferir a los líderes del PCC se produjo después de que las autoridades frustraran un cinematográfico plan de fuga para liberar a Marcola de la cárcel Presidente Vencesalu, a 600 km de la ciudad de San Pablo.

El traslado, realizado el miércoles, contó con el apoyo del gobierno de Bolsonaro.

Estudio: “El peor país para crear niñas”

La ministra de la Mujer, la Familia y los Derechos Humanos de Brasil, Damares Alves, aconsejó a los padres de niñas abandonar el país por los altos índices de violencia y abusos sexuales.

En la entrevista a la emisora radiofónica Joven Pan, la ministra manifestó el pasado viernes su preocupación por un estudio que señaló a Brasil como el peor país de Suramérica para criar niñas. “Vemos un cuadro que vamos a necesitar cambiar. Recibimos una encuesta que dice que Brasil es el peor lugar de América del Sur para criar a las niñas. Vean, si tuviera que dar un consejo para quien es padre de una niña o madre de niña: huya de Brasil! Usted está en el peor país de América del Sur para crear chicas!”, dijo Alves.

Según datos divulgados por la ministra, estudios señalan que una de cada tres niñas en Brasil será víctima de abuso antes de los 18 años de alguna forma. “Eso es mucho, vamos a tener que revisar la protección a la mujer con una revolución cultural. Tendremos que trabajar un cambio de comportamiento en Brasil”, aseguró.

La ministra dijo que la violencia contra la mujer en Brasil es una “triste realidad” y resaltó la necesidad de protegerlas contra la violencia desde el inicio de la actividad escolar. “La violencia no está solo dentro de casa, la violencia está en la calle, está en los autobuses, es un país donde aún los hombres se frotan con mujeres dentro de los autobuses, es un país en el que los hombres le pasan la mano a la mujer dentro del metro. Eso es violencia contra la mujer, atentado a la dignidad de la mujer”, afirmó.

(EFE)

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