PARÍS | AP Y AFP
Los pilotos del Air France que cayó al Atlántico en 2009 no contaban con el entrenamiento suficiente, según un informe preliminar del organismo que estudia el caso. Además, los pasajeros desconocían lo que sucedía hasta último momento.
Los pilotos del A330 de Air France, que en 2009 cayó al Atlántico con 228 personas a bordo, carecían de entrenamiento para maniobrar cuando los indicadores de velocidad dejaron de funcionar correctamente, indicó ayer un organismo investigador francés.
No obstante para determinar responsabilidades habrá que esperar al primer semestre de 2012 cuando la Oficina de Investigaciones y Análisis (BEA), organización pública francesa que reveló un tercer informe intermedio sobre las circunstancias del accidente, presente su documento final.
Este tercer informe sobre las investigaciones técnicas del accidente señala que los pilotos no adoptaron el procedimiento adecuado tras los dos primeros incidentes en los últimos minutos del vuelo: los indicadores de velocidad dejaron de funcionar correctamente -debido a la congelación de las sondas- y el aparato perdió sustentación.
Entrenamiento. Los pilotos del Airbus de Air France no "identificaron formalmente la situación de pérdida de sustentación" a pesar de la alarma sonora que se activó durante 54 segundos, precisa el documento, según el cual quienes estaban al mando del aparato "no recibieron entrenamiento en alta altitud sobre los procedimientos" frente a la pérdida de los indicadores de velocidad.
El piloto que comandaba la nave, de unos 30 años, efectuaba un pilotaje manual, pues el automático se había desactivado tras perderse los indicadores de velocidad.
El comandante del aparato se fue a descansar sin dejar "consignas claras" a los dos copilotos entre quienes las tareas no estaban distribuidas "de forma explícita". El comandante regresó a la cabina once minutos después. La grabación se interrumpe unos tres minutos más tarde.
El esperado documento indicó que los pilotos tampoco hicieron un anuncio a los pasajeros sobre lo que estaba sucediendo a bordo.
"Por lo que nos han dicho, nadie se dio cuenta de lo que estaba pasando. A ese nivel, para mi consuelo mental y moral estoy muy complacida de escuchar esto, cuando una sabe que tenía dos personas a bordo a las que quería``, dijo Corinne Soulas, cuya hija Caroline de 24 años y su yerno viajaban allí.
Defensa. Inmediatamente la compañía aérea Air France reaccionó al informe de la BEA defendiendo el "profesionalismo" de sus pilotos y poniendo en tela de juicio la fiabilidad de la alarma una vez que el A330 perdió sustentación.
"Nada permite poner en tela de juicio las competencias técnicas de la tripulación", sostuvo Air France que en cambio cuestionó la fiabilidad de la alarma que se "activó y desactivó en múltiples ocasiones".
Hasta ahora la BEA consideraba que un desperfecto en las sondas de velocidad Pitot del fabricante francés Thales era uno de los factores del accidente, pero siempre dijo que no podía ser el único y que la explicación definitiva se conocería cuando se recuperaran las cajas negras que registran los parámetros de vuelo y las conversaciones en la cabina.
Las dos cajas fueron sacadas a la superficie en mayo, tras pasar 23 meses a 3.900 metros de profundidad en el Océano Atlántico.
Víctimas. Los errores de pilotaje señalados por la BEA tampoco convencieron a los familiares de las víctimas, sobre todo en una investigación en la que están involucrados gigantes de la industria aeronáutica como Airbus o Air France, inculpados en marzo de este año por la justicia francesa por homicidios involuntarios.
"Lo que está en juego económicamente supera la búsqueda de la verdad", dijo Robert Soulas, presidente de la asociación "Entraide et Solidarité AF447" (Ayuda Mutua y Solidaridad).
"Las acusaciones contra los pilotos son inaceptables", sostuvo Soulas que representa a familiares de 60 víctimas que en 2009 presentaron una demanda ante la justicia francesa.
Familiares en Brasil también "rechazaron" el informe. "Hay una falla mecánica y no humana", afirmó Nelson Faria Marinho, presidente de la Asociación de Familias de las víctimas brasileñas.
Entre los 216 pasajeros y doce tripulantes que iban a bordo del aparato figuraban 73 franceses, 58 brasileños y 26 alemanes.
Los familiares esperan para octubre la identificación completa de los 154 cuerpos recuperados del fondo del océano.