A.L.R..
Con una de las vistas más privilegiadas de la ciudad, frente al mar y a pocos minutos del aeropuerto de Carrasco y del Centro de Montevideo, el Hotel Casino Oceanía fue durante muchos años un punto turístico y de esparcimiento nocturno de alta concurrencia.
En poco tiempo, el emblemático hotel de la calle Mar Ártico, en Punta Gorda, comenzará a transformarse en un edificio de viviendas de alto nivel.
Los planos fueron aprobados por la Comisión Especial Permanente de Carrasco y Punta Gorda, que trabajó durante varios meses en el tema.
Según informó a El País la arquitecta Beatriz Vellano, secretaria técnica de la Comisión, el hotel sufrirá cambios importantes en su transformación a edificio de viviendas, pero mantendría sus características fundamentales, incorporando nuevos espacios vidriados y retirando algunos agregados que se le hicieron con los años a la estructura original.
Se trata de un edificio de la corriente de arquitectura náutica, de la década de 1940, similar a algunos que se encuentran en la rambla de Atlántida.
Las habitaciones del viejo hotel, de tres estrellas, dejarán lugar a "no más de diez apartamentos", informó Vellano.
Pero por sobre todas las cosas, se hará una recuperación integral de la edificación que la intendencia considera "de valor patrimonial" y que ha sido "fuertemente agredida y deteriorada, revalorizándola desde el punto de vista urbanístico y paisajístico".
El proyecto para el ex Hotel Oceanía incorpora un alero en su parte más alta, donde la Intendencia prohíbe la colocación de elementos que "incrementen la interferencia visual" y sugiere que se haga una "azotea jardín".
UN CAMBIO DE MANOS POR US$ 1.500.000
El edificio fue comprado en noviembre de 2007 por un inversor europeo al empresario uruguayo Everli Rodríguez. Por él pagó US$ 1.500.000. El nuevo dueño anticipó entonces que no lo seguiría explotando como hotel y salón de fiestas, sino como edificio de apartamentos de alto nivel. Mientras se firmaban los documentos de compraventa y se llevaban adelante los detalles de la entrega del edificio, se remató el mobiliario y los enseres del hotel. Rodríguez estuvo 33 años vinculado al emprendimiento.