Valijas que se pierden, vuelos que se cancelan, imprevistos de todo tipo y color suelen desorientar y colocar a los viajeros en una posición vulnerable. Para peor, pareciera que las malas noticias no viajan solas y las dudas se multiplican: no pude embarcar…¿dónde duermo?, ¿quién se hará cargo de mi hotel?; se perdió mi maleta…¿cómo me vestiré en los próximos días?, perdí mis documentos… ¿cómo regreso a casa? ¿Y qué sucede cuando los problemas se presentan justo antes de partir? Las empresas involucradas en la industria turística tienen políticas específicas con respecto a eventuales inconvenientes y si bien todas están abocadas al mismo negocio de hacer realidad el sueño de viajar, cada una de ellas maneja distintas condiciones y respuestas frente a los inconvenientes. De esta manera, las aerolíneas ofrecen diferentes montos de reembolso por equipajes extraviados; asimismo, algunas coberturas médicas cubren una asistencia primaria, mientras que otras empresas se encargan de absolutamente todo el proceso y los medicamentos involucrados, llegando incluso a repatriar al turista afectado.
Como en todo, siempre está la letra chica a la cual, en pleno entusiasmo, casi ni prestamos atención. La confianza es la base de todas las relaciones y se torna clave cuando existe un desembolso de dinero —y un sueño— de por medio. Es por ello que previo a la realización de un viaje, hay elementos claves que es mejor tener claro antes de tomar el taxi al aeropuerto.
No voy en tren. Una de las primeras fases del viaje es el traslado hacia el destino elegido, y por ende, una de las primeras instancias en las que se abre la puerta a los problemas. Por otra parte, muchos viajeros en potencia se apresuran a reservar plazas o adelantar las primeras fases del proceso sin tener en claro las posibilidades de cumplir con las fechas o itinerarios manejados.
Luego de detectar que en períodos de zafra muchas de las reservas en las aeronaves derivaban en no show (pasajeros que no se presentaban), las aerolíneas han reforzado sus políticas de cancelación haciendo efectivas penalidades que ya existían, más no siempre se aplicaban. Al reservar un pasaje se deberá especificar día y hora de salida y la misma permanecerá incambiable, bajo pena de pagar una multa. El común denominador parece ser cuanto más baja la tarifa, más alta la penalidad; esto obedece, a que los vuelos más económicos son los más requeridos.
El angel de la guarda. La compra de un viaje es, en sí misma, un proceso (y producto) intangible: se compra una estadía en un lugar distinto al que se reside, una cama en un hotel donde nunca se ha pernoctado y un lugar en un avión al cual aún no se ha embarcado. Es, en esencia, un acto de confianza en el cual las compañías involucradas —sobre todo el agente de viajes como figura asesora— juegan un rol preponderante. Por eso es que detrás de tal evento debe haber empresas que respondan por los servicios que le fueron previstos al viajero. La mayoría de las dudas a la hora de viajar van relacionadas con eventuales problemas de salud que puedan aparecer en algún momento de las tan soñadas vacaciones; sin embargo, el repertorio es bastante más amplio y no siempre ha sido contemplado por el viajero. Robos, pérdidas de tickets o documentos, vuelos cancelados… la lista es bastante más larga de lo que se imagina. Los inconvenientes no son un mal de este tiempo y han dado a luz a compañías especializadas en el arte de esperar lo inesperado. Sergio Fraga, gerente general de Assist-Card, compañía líder en asistencia en viajes explica: "Una persona decide la compra de un viaje un tiempo antes de convertirse en pasajero de ese mismo viaje. En ese momento, su sensación es exclusivamente de disfrute anticipado. Sin embargo, existe la posibilidad real de que algún imponderable lo afecte negativamente. Nuestra empresa es una organización que trabaja para subsanar esos imponderables y asiste al viajero en la parte médica, legal, recuperación de equipajes, o lo que necesite". Hay un número considerable de pasajeros que viajan desprotegidos en dicho sentido ya que no llegan a conceptualizar el costo de un asistencia como una inversión en tranquilidad. "Es por ello que durante todo el mes de junio llevaremos adelante una promo 2 x 1, por la cual el segundo pasajero accede al servicio de asistencia sin costo. La idea es incentivar al público a incorporar este servicio como parte intrínseca del viaje (porque de hecho lo es) y cuidar esta costosa y preciosa inversión que son las vacaciones", finalizó.
A tener en cuenta
Desde el momento que hay un prepago de un servicio turístico, debe considerarse un servicio de cancelación y el mismo debe hacerse efectivo desde el momento de la contratación del paquete. Asegurese de incluir un seguro de interrupción de viajes.
Sea claro con respecto a las actividades que llevará adelante durante el viaje… los deportes de riesgo suelen estar excluidos de las coberturas que brindan las asistencias al viajero.
Asegúrese de llevar consigo el teléfono de la empresa de asistencia y de tener claros cuáles son los pasos en caso de una emergencia. El primero y fundamental: llamar apenas surge el inconveniente.
Si algo sucede, trate de conservar la mayor cantidad de comprobantes posibles (tickets, recetas, etc.) con el fin de facilitar el proceso de reembolso.
Recuerde leer con atención las condiciones del beneficio que contrata, asegurándose de comprender qué está incluido y qué no, así como también prestar especial atención a términos tales como condiciones preexistentes y familiares en primer grado. Asegúrese de comprender qué y quiénes entran en esas categorías.