LORELEY NICROSI | ENVIADA EL PAIS EN ARGENTINA
A pesar de la disposición del gobierno uruguayo para restablecer el diálogo con la administración de Néstor Kirchner, las autoridades argentinas mantienen las reticencias y no dieron ayer señales tendentes a solucionar el diferendo entre ambos países. Representantes del gobierno argentino insistieron en que el primer tema para comenzar a discutir es la "localización de las plantas de celulosa", planteo difícil de aceptar para el gobierno del Frente Amplio. El presidente Tabaré Vázquez, al arribar a Córdoba, dijo que su intención era "abrir todos los caminos de diálogo para avanzar en acuerdos, en entendimientos, sobre este lamentable diferendo que tenemos por las papeleras".
"Primero tenemos que abrir los caminos de diálogo, sentarnos alrededor de una mesa a conversar, ver cuál es la propuesta que puede llevar la República Argentina, y Uruguay ver cómo puede llevar adelante este diálogo. Tenemos la mejor disposición para dialogar", precisó. "Debe primar el concepto de la hermandad entre ambos pueblos. La mejor disposición de todo el gobierno uruguayo. No está prevista una reunión, pero nosotros no nos negamos", afirmó.
"Hay que controlar, nosotros vamos a controlar, y si estas plantas contaminan el ambiente las vamos a cerrar", añadió. Luego, insistió en que la "tecnología que van a utilizar (ENCE y Botnia) no sólo para producir la pasta de celulosa, sino para controlar los efluentes, es la de más alta calidad que se aplica en el mundo".
Vázquez, en su mensaje que brindará hoy en la cumbre, ofrecerá públicamente el diálogo a Argentina, quedando en manos del gobierno de Kirchner la actitud a asumir.
Anoche, después de participar de la cena de gala, Vázquez dijo que Kirchner había tenido la deferencia de invitarlo a su mesa y advirtió que existe "un muy buen ambiente para el diálogo". Sin embargo, el canciller argentino Jorge Taiana, extendió una voz pesimista al respecto. Consultado sobre algún avance en negociaciones, respondió: "¿qué negociaciones?". Ayer, el canciller Taiana había echado por tierra la propuesta uruguaya de monitoreo conjunto, al destacar que el tema central a discutir, en primera instancia, era la localización de las plantas de celulosa.
El representante argentino calificó de "secundario" el planteo oficializado por su par uruguayo, Reinaldo Gargano, respecto a conformar una comisión conjunta entre los dos países para realizar el control ambiental de las plantas. "Creemos que las fábricas, por su magnitud, ubicación, características y tecnología, van a causar un daño irreversible", argumentó. Taiana reiteró que se reunirá con los ambientalistas de Gualeguaychú, quienes reclamaron ayer que en la declaración final que se suscriba en la cumbre referida a los temas sociales, se incluya un párrafo en que se mencione el problema de las papeleras. A escasos minutos de concluir la primera parte de la reunión entre los ministros de Relaciones Exteriores, de Economía y de los Representantes de los Bancos Centrales, Taiana ratificó que la posición de Argentina permanecía incambiada.
retruque. Casi en simultáneo, Gargano admitió que se había reunido con el canciller argentino, pero al ser consultado sobre el resultado del encuentro, se retiró sin responder. La misma actitud tuvo casi cinco horas más tarde, cuando evitó dialogar con los representantes de la prensa que se trasladaron hasta Córdoba.
Gargano había admitido, el miércoles 19, la dificultad que podría existir si se partía de la base de analizar la localización de las papeleras, al ser decisiones de las empresas en las que el gobierno no podía intervenir.
En declaraciones telefónicas a Concierto FM, el canciller retrucó a las afirmaciones de su par argentino. Así, planteó que la "oferta máxima" que Uruguay le podía ofrecer a Argentina era el monitoreo conjunto de las plantas. "La supervisión de la construcción y la gestión de la obra durante todo su desarrollo es como compartir el saber si las cosas se hacen bien o no. Uruguay no puede avanzar en algo más importante que esto", dijo Gargano a la emisora uruguaya. "Es una actitud muy generosa, abierta y de mano tendida a los argentinos. Es decirles: `señores, ustedes que están tan preocupados, vengan con nosotros a monitorear", agregó. Pese a la posición Argentina, Vázquez estimó que antes de retornar hoy a Montevideo, podría concretarse un encuentro informal con Kirchner.
No obstante, la expectativa uruguaya no pareció tener eco en las autoridades argentinas. Ambos mandatarios se alojan en el mismo hotel.
escrache. En tanto, hoy se aguarda la llegada a Córdoba de los grupos de ambientalistas de Gualeguaychú, quienes aspiran a realizar un escrache a Vázquez.
Empero, los dispositivos de seguridad dispuestos en Córdoba, dificultarán la posibilidad de que puedan aproximarse al presidente uruguayo. Los ambientalistas adelantaron, además, que harán llegar cartas a los restantes presidentes regionales, para que conozcan su rechazo a las plantas.
Por otra parte, aunque los representantes uruguayos aguardaban que el tema de las papeleras tuviera mayor trascendencia en Córdoba, la presencia de otros mandatarios, y especialmente de Fidel Castro, centró la atención no sólo de los asistentes a la cumbre, sino de los medios y de los habitantes de la ciudad.
Un inmenso operativo de seguridad
En la ciudad de Córdoba había ayer un inmenso dispositivo de seguridad, aún mayor al previsto inicialmente. El incremento en las medidas se debió a la sorpresiva llegada del presidente cubano, Fidel Castro.
El gobierno argentino dispuso un operativo con 4.000 efectivos, a los que se suman los grupos especiales de los diferentes países que participan en el encuentro.
Castro se alojó en el hotel Holiday Inn, ubicado en el Barrio Poeta Lugones, a mitad de camino entre el centro y el predio donde se realiza la cumbre. Allí el gobierno cubano tiene 23 habitaciones reservadas. El hermetismo fue total todo el día en el lugar, indica una crónica en el portal del diario argentino La Nación.
En los alrededores del hotel se colocó un anillo de seguridad y en el estacionamiento había unidades de la Policía Federal, gendarmería, bomberos y del "Grupo Eter", la policía de elite de la provincia.
En tanto, en el centro -a 12 kilómetros del predio ferial- también hubo cambios. Se extendió el cerco de seguridad que se había dispuesto en el Palacio Ferreyra, donde se realizó la cena de honor. Se ampliaron las calles donde no se puede circular y las modificaciones en el operativo de seguridad también se hicieron sentir en las restricciones horarias: el tránsito vehicular, que iba a cortarse a las 14.00, quedó suspendido casi dos horas antes.