DIEGO FERREIRA
En Uruguay más de 100 mil personas están desocupadas, mientras sectores productivos padecen la falta de mano de obra calificada. El gobierno dispone de un fondo de más de US$ 60 millones que usa poco para capacitar personal.
El Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop) entregó el lunes pasado 1.800 certificados a personas que culminaron sus cursos de capacitación en 2010. El acto, encabezado por el presidente José Mujica, sirvió para anunciar además la apertura de 4.000 cupos para cursos de formación a iniciarse en el segundo semestre del año, informó el director del Inefop, Juan Manuel Rodríguez.
A través de estas acciones, el Inefop apunta a atender el problema del desempleo -hoy en el 6% (110.000 personas)- y a la vez proveer de trabajadores especializados a los emprendimientos que llegan al país.
Ahora bien, el funcionamiento del instituto -instalado en 2009 en reemplazo de la Junta Nacional de Empleo- es motivo de cuestionamientos.
Las críticas apuntan al escaso uso que se le da a los más de US$ 50 millones con los que cuenta el instituto para desarrollar sus programas. "Lo que entiendo es que el instituto no está cumpliendo con sus competencias y además ha acumulado como US$ 50 millones en el Fondo de Reconversión Laboral (FRL) y no han sido invertidos", cuestionó la diputada nacionalista y ex ministra de Trabajo, Ana Lía Piñeyrúa.
El FRL, creado en 1991, se nutre de los aportes de 0,125% del salario nominal realizados por empresarios y trabajadores. A marzo, el fondo administrado por el Inefop ascendía a US$ 53,4 millones, informó entonces El País. Ahora, el monto rondaría los US$ 60 millones, estimó Ricardo Moreira, integrante del directorio del instituto en representación del Pit-Cnt.
El incremento del FRL se debe a que hay más gente trabajando (y por ende aportando) y con salarios más elevados. Sobre esta base, se observa que mientras los ingresos del FRL en 2002 sumaban US$ 3,4 millones, en 2010 subieron a US$ 17,8 millones. A los aportes de trabajadores y empresarios también habrá que sumarle la contribución del Estado -siguiendo la ley 18.406 que creó el Inefop-, prevista para este año pero sin fecha definida.
En tanto, los egresos en 2010 por concepto de formación profesional sumaron US$ 11,7 millones, tres más que lo utilizado en 2009.
A partir de estas cifras, desde el sector empresarial y la oposición se plantea la suspensión temporal del aporte. Piñeyrúa recordó que cuando asumió en el MTSS, "el FRL había acumulado menos de la mitad de este monto y resolvimos suspender la recaudación hasta tanto se hiciera una planificación para la inversión".
El presidente de la Cámara de Comercio, Alfonso Varela, propuso retomar esa medida al considerar que los millones del FRL casi no se usan o en ocasiones no se usan adecuadamente.
Varela propone además dialogar con el gobierno y los trabajadores para ver cómo se dinamiza la política de capacitación atendiendo la demanda del mercado de trabajo.
Resultados. Con sus millones, el Inefop financia cursos que se inscriben en distintos programas, heredados de la Junae en su mayoría, y que están focalizados en poblaciones de difícil inserción laboral (ver aparte).
Los resultados de 2010 revelan que el instituto capacitó a 8.952 personas. De ese total, 6.944 pasaron por los programas focalizados (un 44% más respecto a los 4.809 registrados en 2009).
Los datos de 2010 se desglosan en 3.410 trabajadores desocupados, 2.210 jóvenes, 858 peones rurales, 646 mujeres y 90 discapacitados.
Además, se capacitó a 727 trabajadores en actividad. En este tipo de casos, el instituto cubre el 80% de los costos de los cursos, mientras que la empresa aporta el 20% restante.
Otros dos programas destinados a pequeños empresarios (Emprende y Fomypes) atendieron a 535 personas también en 2010.
Del informe del Inefop se desprende que el año pasado hubo un mayor número de cursos: 498 contra 261 en 2009. No obstante, en los programas de peones rurales, mujeres y discapacitados la cantidad de cursos bajó respecto a 2009.
Así las cosas, la diputada Piñeyrúa marcó que el Inefop "debería estar trabajando a todo trapo" en la capacitación y "sin embargo, lo único que vemos es que entrega 1.000 certificados, cosa que se hacía en un comienzo" en la Junae.
La situación ameritó el envío de un pedido de informes por parte de la exministra, en marzo pasado, el cual no ha sido respondido aún.
Desde el propio instituto también surgen críticas sobre la planificación de los cursos. Un informante que trabaja en uno de los programas del Inefop señaló que lo tardío o lo incierto del inicio de los cursos ha provocado el descalabro de equipos docentes que se van del área de formación asociada al instituto en busca de cronogramas y horarios más estables.
Otro punto a resolver es la cobertura del Inefop en el interior del país, donde a veces un mismo curso es de interés para trabajadores que están desperdigados en departamentos distantes. En ese sentido, el Inefop cuenta con los Centros Públicos de Empleo (Cepes) que articulan la oferta de capacitación local.
Al menos promotores y detractores del trabajo del Inefop coinciden en que hay que atender el problema del desempleo estructural.
El director del instituto, Juan Manuel Rodríguez, indicó que para ello "el Inefop está adaptando su oferta educativa a las necesidades de las empresas" de modo que se pueda reducir el problema de la falta de personal y generar fuentes de empleo. En esa línea ya se han realizado convenios de formación en sectores específicos con necesidad de trabajadores formados como la construcción, la industria metalúrgica, el sector arrocero, el software y la industria láctea.
Para el Pit-Cnt, "llegar al 6% de desocupación abarca al núcleo de trabajadores más difícil (de ubicar) y que requiere mayor capacitación". Y si bien el Inefop tiene una oferta de cursos, "aún no hemos encontrado cómo vincular la demanda de capacitación con una oferta que de respuesta a esas necesidades", especialmente en la industria, admitió Moreira.
La apuesta pasa por "no seguir haciendo cursos de peluquería sino por atar la formación a la demanda que existe en el mercado laboral", concluyó Moreira.
La deuda y el fIsco
El Inefop tiene un consejo directivo de siete miembros (tres representantes del Ejecutivo, dos por el Pit-Cnt y dos por las cámaras empresariales). Las decisiones se toman por mayoría y no por unanimidad como en la Junae.
Los programas del instituto son: Projoven (para personas de entre 18 y 24 años con educación formal incompleta y poca o nula experiencia laboral); Proimujer (para mujeres de entre 20 y 55 años con dificultades de inserción laboral); Emprende y Fomypes (programas de asistencia técnica para PYMES de reciente creación), Procladis (orientado a personas con discapacidades); Trabajadores rurales; Trabajadores en Seguro de Desempleo (con causal despido).
Los cursos tienen una extensión variada que va desde las 60 a las 500 horas. El 20% de las horas se dedica a módulos de salud laboral, derecho laboral, etc.
200.000 con SMN
En Uruguay hay unos 200.000 asalariados que perciben sueldos cercanos al Salario Mínimo Nacional (SMN) -ubicado en $ 6.000-, según datos del observatorio del mercado de trabajo de la Dirección Nacional de Empleo. Esa cifra representa el 24% del total de trabajadores de la rama privada, informó el director de Empleo, Eduardo Pereyra. Estos salarios se vinculan a tareas que no exigen necesariamente una fuerte capacitación como el servicio doméstico (22%), el comercio (21%) y la industria manufacturera (13%), indicó.