Los inmigrantes latinoamericanos, entre los que que se cuentan uruguayos, estan repoblando el medio rural español, después de que en las dos últimas décadas muchos pueblos sufrieran el éxodo de sus habitantes hacia las ciudades.
Para muchos latinoamericanos, labrarse un futuro mejor al otro lado del Atlántico es una especie de "sueño dorado" que ahora parece más cerca, gracias a las iniciativas de redes privadas y municipios españoles que ofrecen a los inmigrantes "una nueva vida", a cambio de que se radiquen en pueblos con riesgo de despoblación.
El programa "Abraza la Tierra", promovido por la Red Española de Desarrollo Rural (REDR) y cuyo objetivo es localizar los mejores candidatos para repoblar esas localidades, recibe diariamente más de cien mensajes, en su mayoría de familias latinoamericanas dispuestas a iniciar una "nueva vida en el campo".
El director general de la REDR, Antonio González, "nos ha desbordado la demanda de quienes quieren radicarse en pequeñas localidades españolas".
La llegada de nuevos vecinos a estas comunidades rurales permite garantizar mano de obra joven para actividades productivas, así como mantener abiertos colegios, comedores y otros servicios, que corren peligro de cerrarse por falta de niños en edad escolar.
gente joven. En 2000, el municipio de Aguaviva, en la provincia de Teruel (región de Aragón), estaba en peligro de desaparecer: el 60 por ciento de su población superaba los 65 años de edad y la actividad económica era muy escasa.
"En ese momento pensamos que nada de lo que hiciera el Ayuntamiento tendría ningún sentido si aquí no iba a quedar nadie para disfrutarlo, así que pensamos que lo más importante en lo que teníamos que trabajar era en traer gente joven al pueblo", recuerda Luis Bricio, alcalde de Aguaviva y actual presidente de la Asociación Española de Municipios contra la Despoblación.
"En cinco años, la población de Aguaviva pasó de 550 habitantes a 700, los puestos de trabajo se duplicaron, la construcción de nuevas viviendas pasó de un promedio de dos por año a unas 34 en 2004", afirma el alcalde de esta localidad, a la que llegaron principalmente argentinos y uruguayos.
Los nuevos "pobladores" rurales deben ser matrimonios no mayores de 40 años, el cabeza de familia ha de poseer la ciudadanía española o de un país miembro de la Unión Europea, tener como mínimo dos hijos menores de 10 años y comprometerse a permanecer en el pueblo durante al menos cinco años.
A los inmigrantes se les ofrecen puestos de trabajo en fábricas, construcción o agricultura, con salarios que oscilan entre los 700 y los 840 euros mensuales (840-1.000 dólares), además de una vivienda cuyo alquiler ronda los 150 euros al mes (unos 180 dólares).