El gobierno uruguayo concedió asilo político al teniente del ejército venezolano Emelcar Delgado, que en agosto pasado se refugió en la embajada uruguaya en Caracas. En el trámite que se sigue para que el asilado pueda viajar a Uruguay resta que la cancillería venezolana le otorgue el salvoconducto, precisó el informante. Delgado se encuentra actualmente en calidad de huésped en la oficina de la embajada uruguaya en Caracas.
El teniente venezolano está acusado de estar involucrado en el hurto del poderoso explosivo C-4 de una instalación militar.
El gobierno de Hugo Chávez vinculó ese robo a presuntos planes de estallidos de violencia en la campaña previa del referendo revocatorio de su mandato que se realizó el 15 de agosto, en el que el presidente resultó finalmente amplio triunfador.
El 30 de abril de 2003 el gobierno uruguayo concedió asilo a dos militares venezolanos, Carlos J. Blondell y Otto A. Gebauer Morales, que lo habían solicitado en la embajada en Caracas, tras 33 días de estudio.
Numerosos opositores venezolanos han pedido asilo en diferentes países durante el gobierno de Chávez, para no ser juzgados en su país.
Ayer, El Salvador negó el asilo a los ex jefes de la Policía Metropolitana Henry Vivas y Lázaro Forero.
Vivas y Forero están acusados de ser autores intelectuales de los disparos hechos por efectivos de la Policía Militar en el tiroteo del 11 de abril de 2002, durante manifestaciones que antecedieron el golpe que sacó a Chávez del poder por 47 horas.
La lista de solicitantes de asilo la encabeza el coronel Pedro Soto, primer oficial activo que inició un goteo de efectivos en rebeldía contra Chávez en febrero de 2002 y se refugió con otros nueve oficiales en la embajada de Bolivia.