El presidente de Ecuador, Rafael Correa, llegó a Uruguay en la noche del domingo, y se hospedó en el hotel Radisson.
Entre las previsiones, los funcionarios del hotel sabían que debían tener en cuenta que el mandatario había sido sometido a una operación reciente en su rodilla, por lo que usaría muletas y en algunas ocasiones sería ayudado por su personal de confianza.
La sorpresa se dio cuando Correa llegó al hotel capitalino en silla de ruedas, y tuvo que acceder a su habitación utilizando los únicos ascensores a los que se puede recurrir sin tener que subir escaleras: los del casino.
Cada vez que entró y salió pasó por los slots.