Una interpelación llena de golpes directos

Se suponía que era otra de esas interpelaciones rutinarias que se le hacen a los ministros y que suelen ser vistas como intrascendentes y aburridas, pero la presencia del ministro de Salud, Jorge Venegas, en el Senado tuvo denuncias, irritación, pocas respuestas y un protagonista inesperado pero siempre presente, Alfredo Silva, el director de ASSE por los trabajadores.

En la interpelación, el nacionalista Luis Alberto Heber denunció el vínculo de Silva con Buena Estrella, la cooperativa que se encarga de la limpieza de varios hospitales y que es de los extrabajadores de Clanider, aquella empresa sospechada por sus negocios en el Maciel. En la interpelación se escucharon términos como "corrupción", "acomodo", "abuso de poder", "denuncia penal", "palabras infecciosas" y "oídos penicilínicos". Esa clase de epítetos mantuvieron animada la convocatoria.

De acuerdo con Heber, Silva -un convidado de rutina en todas las polémicas que rodean la salud pública- está vinculado a Buena Estrella, la cooperativa que empezó haciendo la limpieza del Maciel y ya atiende varios centros de salud en todo el país y se volvió "un gran negocio" gracias a presuntas adjudicaciones directas.

Silva negó estar detrás de Buena Estrella y exigió que Heber presente pruebas de sus acusaciones. Desde la cooperativa también se le quitó participación a Silva, aunque se reconoció el crecimiento que ha tenido la cooperativa. El Pit-Cnt, como era de esperar, desafió al presidente del Partido Nacional a que pruebe las denuncias en un juzgado penal. Heber avisó que, en todo caso, las denuncias ya las hizo una trabajadora despedida. El tema tendrá nuevas derivaciones.

El resto de la interpelación pasó por dejar en evidencia el "caos administrativo" en el que está inmersa la administración pública de la salud, de acuerdo con la oposición, mientras que los representantes del gobierno acusaron a las anteriores administraciones, una disculpa a la que siempre se recurre en estos casos.

Heber -que ese mismo día participó en la detención de unos arrebatadores que atacaron a su secretaria en la rambla de Pocitos- acusó de mentirosas las explicaciones oficiales, a lo que el ministro Venegas respondió con un "a palabras infecciosas, oídos penicilínicos", una imagen algo forzada pero que permitió ver el tono de la discusión.

Con caos o sin caos, Heber hizo mención a que el Tribunal de Cuentas observó 29 mil gastos de ASSE desde 2010, lo que representa unos 88 millones de dólares. La oposición consideró que las respuestas a esas y otras seis preguntas presentadas por el interpelante ameritaban un voto de censura de parte de la Asamblea General que deberá ser convocada para esta semana, probablemente el martes o el jueves.

El oficialismo quedó satisfecho, como era de esperar, con la explicación de la plana mayor del ministerio. Levantó la mano y consiguió que el ministro sorteara una interpelación que tuvo inusitados momentos de ferocidad política.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar