Un gaucho idealizado

Entre dos luces" es una relevante obra de la serie llamada Los Gauchitos, un mojón iconográfico pintado aproximadamente entre 1860 y 1890 (las obras están en su mayoría sin datar). "Entre dos luces" supera el tamaño promedio pues tiene 81 x 100 y es excepcional en todo sentido.

Como en muchas telas de la serie, en ella predomina la imagen de un gaucho solitario que se destaca en un paisaje en el cual se advierten además unos jinetes apenas abocetados. El estatismo es un "leit motiv". De impecable estampa, el gaucho es un ser inalterable que asume actitudes expectantes y posee una gran placidez. A caballo, el jinete se torna para mirar al espectador de soslayo.

La naturaleza que lo rodea es benévola y convoca un sentimiento de amabilidad arcádica. Mas aún: adquiere visos escenográficos dando el marco adecuado a la figura en pose. Este gaucho domina las praderas en un paisaje abierto de cielos y campos ilimitados. El paisaje es muy uruguayo. Poco llamativo, plano, de relieves minúsculos, y muy sutiles, que da un marco sereno al personaje.

Hay que tener claro que este no es el retrato del gaucho tal cual fue. Y la misma idealización se repite en toda la serie de Los Gauchitos. Si bien Blanes cumplió con los requisitos testimoniales en lo que tiene que ver con numerosos detalles de la figura gauchesca, de su vestimenta y del paisaje que la rodea, definió significativas zonas de silencio y de omisiones y construyó procesos de idealización. La figura contrasta con la esencia de la vida gauchesca caracterizada por la acción, el permanente desplazamiento y las hábitos primitivos y rudos del jinete seminómade, por la pobreza de la vestimenta, la aspereza de la faenas rurales.

Blanes tendió un velo sobre los enfrentamiento con toda clases de inclemencias, el cotidiano encuentro con la muerte, el sufrimiento, la promiscuidad, la violencia y las enfermedades. Blanes mostró la voluntad de disciplinamiento y ataque a la "barbarie" típico de su época, transformando al gaucho en un personaje pictórico apacible.

La estrategia figurativa de Blanes esconde así, entre otras cosas, miedos de anarquía, guerra civil, subversión social y deseos de transformar al Uruguay. En una obra como "Entre dos luces", el malestar, el disenso, las fuerzas de oposición, las tensiones sociales y las guerras civiles se reprimen para trasmitir la imagen de un país pacífico y armonioso.

En cuanto a la venta de la obra, es una suerte que "Entre dos luces" haya permanecido en Uruguay, por su enjundia artística, por ser de Juan Manuel Blanes, por pertenecer a una serie de gran valor pictórico y por los escasos acervos de nuestros pobres museos. Pero debería haber sido en una colección pública accesible a los uruguayos. No creo que deba quedar en manos de privados, ni locales ni extranjeros.

Ya muchos Blanes de la serie Los Gauchitos, algunos de ellos muy notables, están fuera del país, en colecciones privadas argentinas, inaccesibles al público, y cuyo destino futuro no sabemos cual será. En tercer lugar el valor económico de esta obra no va a resolver el problema de los castigados ahorristas, con quienes me solidarizo. Este dinero es una gota en un océano de deudas de millones y millones de dólares.

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